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La deserción de Alan García
Eduardo Bueno León y Ricardo Ramos-Tremolada (*)
PERÚ21, 23 de abril del 2008
No en vano, suponemos, pretende restarle importancia a la obra más revolucionaria de Haya de la Torre: El Antimperialismo y el APRA. Olvida así que el eje central de dicho libro es la secuela negativa del imperialismo en América Latina y cómo ésta puede y debe defender su soberanía y autonomía sin rechazar el aporte del capital extranjero (hoy llamadas inversiones). Y Haya se mantuvo fiel a esta idea hasta el final de sus días, le guste o no a García.
Eduardo Bueno León y Ricardo Ramos Tremolada

Los autores fueron dirigentes de la juventud aprista en vida de Haya de la Torre. Actualmente se dedican a la enseñanza universitaria en Estados Unidos y México. Ricardo Ramos Tremolada fue militante de la JAP de San Miguel y Eduardo Bueno León perteneció a la JAP de Miraflores (1977)

Nos parece legítimo que el Presidente Alan García haya decidido ocupar el espacio político que, por escasez de talento o por simple apatía, no supieron liderar los herederos históricos de la derecha peruana. Y como la metamorfosis siempre ha sido uno de sus más caros talentos, hoy por hoy Alan García se ha convertido en el líder que la derecha peruana necesitaba. Enhorabuena, la verdad, porque el Perú también lo necesitaba.

Sin embargo, a lo que no tiene derecho el presidente es a reivindicar como suya la herencia dejada por Haya de la Torre. Por arte de birlibirloque no se puede convertir al aprismo en una populistona y criolla versión de los " Chicago boys". Eso es engañar con premeditación, alevosía y ventaja a los miles de apristas que no sólo votaron por García sino que asimilaron el pensamiento de Haya dentro de la evolución histórica del Perú. A ellos no se les puede decir ahora que, bajo el sagrado pretexto de la "modernización", nos debemos olvidar de la función social que Haya le asignó siempre al Estado. Sucede que el Presidente García pretende reescribir la historia para justificar su actual deserción del aprismo.
En su reciente libro señala, por ejemplo, que durante su primer gobierno hubo influencia ideológica del velasquismo, aludiendo a líderes apristas sin mencionarlos. Parece haber olvidado que entonces nada se hacía sin su autorización o consentimiento. Las principales decisiones fueron de su autoría, de su forma de entender la política y de su visión del Perú de esa época. ¿Qué sentido tiene entonces culpar ahora al velasquismo por carencias o excesos exclusivamente suyos? Ello mas parece, la verdad, otra factura de los grupos económicos que lo sostienen.
Olvida también Alan García que Haya de la Torre revindicó en diversas oportunidades algunas de las reformas estructurales velasquistas, considerándolas incluso parte del programa del aprismo, como es el caso de la Reforma Agraria. Basta revisar sus discursos y entrevistas de entonces. Pero ello no hizo de Víctor Raúl un entusiasta seguidor del velasquismo. Todo lo contrario: siempre señaló que la revolución militar se caería como un castillo de naipes por su carácter autoritario y estatizante, su poco realismo frente a los cambios económicos mundiales y su pretensión voluntarista de cambiar la realidad social en base a decretos leyes.

En ese sentido, Haya sí deslindó oportunamente con el velasquismo, respaldando la transición democrática durante la segunda fase del gobierno militar, asumiendo incluso el enorme costo de un proceso sumamente inestable, en medio de una enorme polarización social, política y económica que García parece haber olvidado, seguramente porque él entonces vivía en Europa. García, en cambio, no hizo lo mismo. A su regreso de Europa, y ya como miembro de la Asamblea Constituyente que elaboró la Constitución del 79 -de la cual hoy también reniega- a García nunca se le escuchó criticar al proceso militar velasquista, entre otras razones porque fue la creciente izquierda social y no el aprismo la que heredó al velasquismo. Y es que para nadie es un secreto que el hoy Presidente siempre tuvo pretensiones mesiánicas de liderazgo y que en los años ochenta aspiraba a ser la cabeza de un amplio frente político que abarcara desde el APRA hasta lo que fue la Izquierda Unida. ¿Ha olvidado también que ese fue el norte de la campaña electoral que lo llevó a la presidencia en 1985?

No en vano, suponemos, pretende restarle importancia a la obra más revolucionaria de Haya de la Torre: El Antimperialismo y el APRA. Olvida así que el eje central de dicho libro es la secuela negativa del imperialismo en América Latina y cómo ésta puede y debe defender su soberanía y autonomía sin rechazar el aporte del capital extranjero (hoy llamadas inversiones). Y Haya se mantuvo fiel a esta idea hasta el final de sus días, le guste o no a García. Por ello el mismo Haya reedita este libro en 1970 y 1972, reivindicándolo y convirtiéndolo en el libro de formación de la generación del mismo García. Si Ilda Urízar viviera, seguramente ya se lo hubiera recordado, ahora que el resto sumisamente calla.

Ese libro es, precisamente, el origen del proyecto de un Estado social y democrático de transición destinado a concluir la etapa de formación del estado nacional, sobre la base de una amplia y extendida ciudadanía. Ese es el estado de bienestar inclusivo cuya importancia constitucional (la legítima del 79) pretende hoy minimizar García, un estado/instrumento de la sociedad civil para cumplir con las etapas del desarrollo, aprovechando para nuestros países la fuerza transformadora de las inversiones, pero poniendo estas al servicio del proyecto de nación, y no al revés, la nación al servicio de las inversiones, como ocurre con el actual gobierno alanista.

En ese sentido, Alan García debería recordar que revindicar el sentido antielitista y modernizador del aprismo-hayista, no significa exhibir complejos frente a la izquierda radical, ni quedarse en el aprismo auroral, como peyorativamente afirma él. En absoluto. Significa recordar que la acción política que justifica históricamente al aprismo es su lucha por una concepción social de la política y de la acción de gobierno. Eso es lo que ha olvidado el Presidente Alan García. Y eso lo que deberían recordarle los apristas. Sea honesto con usted mismo, señor Presidente. Acepte el rol que hoy, acaso con legítimo derecho, ha decidido asumir: ser la voz de una derecha que no supo liderarse a sí misma. Pero no se aproveche impunemente de la desmemoria de algunos apristas ni mucho menos invente un Haya de la Torre que sólo existe en su culposa imaginación.

 

LA IZQUIERDA APRISTA DEBE UNIRSE Y DAR LA BATALLA IDEOLOGICA ANTE EL SECUESTRO DEL PROYECTO HAYISTA. 
(Una réplica definitiva) 

Eduardo Bueno Leon
Enviado a: vanguardiaapra@ec-red.com

Nosotros si votamos e hicimos campaña por Alan García, por las redes y en México, porque realmente queríamos el triunfo y la revindicación del aprismo, incluso ya discrepando en algunos temas como el TLC o la geopolitica regional. Haber defendido el triunfo del aprismo y de su candidato nos otorga la autoridad moral suficiente, para decir en voz alta que nunca antes la palabra Deserción, había adquirido toda su certeza y verosimilitud.     

Eduardo Bueno León hace una Réplica definitiva.-

El c. Marco Flores hace una serie de observaciones no al articulo 'La Deserción de Alan García' sino a mi persona. Entiendo que el coincide, con el artículo escrito de forma conjunta con Ricardo Ramos Tremolada, pero señala que el (Marco Flores) ya lo había dicho antes y que este escriba lo combatió por ello.

Bueno, si hay un punto nodal en el Segundo Gobierno de Alan Garc ía, punto estratégico que exhibe en toda su naturaleza el feo cambio de proyecto político y económico del alanismo, es indudablemente la publicación y difusión de varios textos titulados 'El Perro del hortelano'. Creo que cualquier aprista medianamente informado sobre lo que ha sido la historia del APRA y la orientación de su ideología, más los valores y principios que defiende la izquierda democrática, entenderá que el Presidente cambió de ideología, de valores y de identidad socio histórica. O para decirlo de otra manera, cambió de proyecto y groseramente le da un sentido totalmente opuesto al voto que lo llevó por segunda vez al poder.
 
Ello implica indudablemente una toma de posición, y eso es lo que hemos hecho públicamente Ricardo Ramos y el que esto escribe. Otros callan, o seguirán guardando silencio, es su problema y ya sabemos porque están en política.
 
Algunos compañeros mucho antes, es cierto, vinieron hablando del tema, algunos con indignación militante, otros con ambiguedad y contradictoriamente, algunos pocos mezclando odios personales, e información sesgada con hipótesis endebles o practicando simplistamente el más puro infantilismo de izquierda. Son varios y no menciono a ninguno, en su mayoría organizados en algunas listas de Internet.  
 
El c. Marco Flores es un comunicador intenso de sus ideas, elaboradas con elegancia y no siempre con la necesaria consición, y ha sido, casi desde que lo conozco, un duro opositor internauta a Alan García, practicamente en todo. Ha sido un anti alan, practicante, puro y sincero.   
 
Hizo campaña diciendo que no votaría por Alan García, que era entonces el candidato del partido. Nosotros si votamos e hicimos campaña por Alan García, por las redes y en México, porque realmente queríamos el triunfo y la revindicación del aprismo, incluso ya discrepando en algunos temas como el TLC o la geopolitica regional. Haber defendido el triunfo del aprismo y de su candidato nos otorga la autoridad moral suficiente, para decir en voz alta que nunca antes la palabra Deserción, había adquirido toda su certeza y verosimilitud.     
 
He defendido la 'modernización del APRA' pero desde la izquierda democrática, no desde las directivas del Instituto Nacional Democráta de los Estados Unidos. Y me reafirmo en las tesis que he planteado sobre ese punto. Siempre me opuse a la  llamada modernidad neoliberal, y al llamado 'Aprismo congelado', al respecto hay un folleto publicado en el PAP, sobre lo que proponía para la modernización del partido. Y en el evento de Miami en el 2001, donde mi exposición fue grabada y editada posteriormente, alerté entonces de cinco riesgos, uno de ellos ' La sustitución del proyecto'. Ambos documentos pueden verse por Internet.
 
Yo creo que nunca hubo un entendimiento ideológico claro con Marco Flores, y  por ello las broncas fueron espectaculares, más por el fondo, por las formas; más que por las ideas, por los estilos y contornos. Hubo desde macetas de plantas, hasta gatos antiimperialistas y esposas extranjeras, desde pianos revolucionarios hasta esguinces socialdemocratas, desde bucólicos lagos y lagunas bostonianas hasta referencias a cantinas madrileñas. De citas a Fukuyama y Tocqueville hasta poemas tomados de Ricardo Palma. Y por supuesto en el camino iban quedando los despojos de Bin Laden, Jorge del Castillo, Alan García, y varias decenas de cadáveres de compañeros que se metían en la discusión.      
 
Sobre el Frente Social, es otro de los proyectos que quedaron inconclusos, a medio camino y sin aterrizar, no por falta de imaginación política y sociológica, sino por la mútua desconfianza y animosidad que se instaló en el partido entre los seguidores de Jorge y los colaboradores de Mauricio. La faccionalización, descarriló un buen intento de trabajar la sociedad civil, pero la coyuntura electoral y las pugnas frustaron todo. Por lo demás ¿Como convocar a los sectores populares si se ofrece como candidatos una cosa y ya electos se hace exactamente lo contrario? La extinción del Frente Social evidencia que ya el nuevo equipo de gobierno prefería trabajar con los poderes fácticos y no con la sociedad organizada. Debo aclarar que este escriba no participó en dicho frente pero dio algunas ideas, sin embargo no se las consideró.
 
Finalmente, el momento político y los escenarios que se vienen son sumamente dificiles, debemos luchar para lograr que el Presidente rectifique, aunque a estas alturas esa empresa sea quizás ya utópica. Hay que rescatar el APRA histórica y dejar al alanismo que siga su camino al precipicio, quienes cren saberlo todo, que asuman entonces toda la responsabilidad. Es una oligarquía que trata a los compañeros como su mano de obra barata, ojalá los apristas del pueblo y que no tienen compromisos laborales con el gobierno puedan impulsar una renovación real y no simulada.
 
Y ojalá, como dice la canción de Silvio Rodríguez, la izquierda aprista se una, supere sus diferencias, y defienda las ideas del viejo, que siguen siendo inspiradoras. Nunca estaremos al 100% de acuerdo, pero cada palabra que nos divida es una victoría de la derecha que quiere usar al APRA como fuerza de choque en el 2011. No se las pongamos tan fácil.
 
Saludos,
Eduardo Bueno León
México DF a 24 de abril del 2008. 
 

SOBRE EL MARXISMO DE HAYA DE LA TORRE

De Eduardo Bueno
enviado a aulamagna_peru@yahoogrupos.com.mx
Pero el marxismo de Haya, se acerca al marxismo de Mariategui (De que polémica se habla, cuando la polémica de Haya fue con Mella, el cubano leninista), el marxismo de Haya se acerca a las reflexiones gramscianas, al llamado marxismo analitico y a la sociología económica inglesa. Es en ese marco donde el Espacio-Tiempo- Histórico adquiere toda su fuerza argumental.
*Sociólogo y Politólogo egresado de la Universidad Complutense de Madrid. Master en Estudios del Desarrollo por la misma universidad. Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Actualmente es profesor de la Universidad Iberoamericana del DF, La Universidad Anahuac y la UDLA – sede México DF. Es investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la UNAM.
Eduardo Bueno León es un compañero que inició una militancia desde muy joven en la JAP de Miraflores y actualmente reside en Mexico

Hay un dato que los apristas a veces no recuerdan. Haya de laTorre en la etapa final de su vida, después del golpe de 1968, regresa al Perú desde Europa y se pone al frente del partido.

Retoma la ideologización de la militancia y enfrenta a la dictadura, pero Victor Raul no rechaza todo el proceso militar, comienza a revindicar las reformas estructurales antioligarquicas y en el importante discurso de Campo de Marte, reclama incluso la autoría del APRA en esas importantes reformas. Y pide diálogo al velasquismo.

Le respondieron con insultos desde algunos de los medios que apoyabana los militares.

Entonces Haya, desempolva el "El Antimperialismo y el APRA" (no se difundía desde varios años atrás), y comienza su nueva divulgación.

Haya de la Torre posiciona de nuevo al partido como un partido de izquierda, nacionalista, antimperialista y revolucionario. Y denuncia al "marxismo congelado" que campeaba en las universidades y que aparentemente seducía a algunos generales velasquistas. Pero Haya denuncia al marxismo congelado, afirmando la identidad marxista del APRA, lo que el llamó "Marxismo indoamericano" (Ver libro del Profesor Hugo Garcia Salvatecci).

Es decir Haya no renegó del marxismo, lo reinterpretó y lo superó con el aprismo de izquierda. El Antimperialismo y el APRA, es un texto de análisis sociológico, con un método clasista de acción revolucionaria.

Tal es así que Armando Villanueva y quienes lo apoyaron directamente en su fallida candidatura, como Alan García durante la coyuntura de 1979-80, hicieron campaña revindicando el texto. Por ello llamó al apoyo de la "izquierdaresponsab le" (cuyos mentores formarían después el frente Izquierda Unida de los años ochenta).

Entonces y concluyendo esta parte, Haya denunció al marxismo congelado de raíz leninista, maoísta, y althuseriana- fidelista, pero no echó toda la concepción marxista al tacho de basura. Eso es lo que quieren hacer creer algunos que secuestraron el concepto de "modernizació n del APRA" y ahora disfrutan las mieles del poder e importan conceptos de la derecha europea o de los institutos y fundaciones norteamericanas. La auténtica modernización, no significa aceptar el neoliberalismo ni como concepción ni como realidad fáctica. Eso tiene otros nombres.

La auténtica modernización es la que promueve una modernidad para todos, es la que no renuncia a la igualdad como valor de la democracia y el orden social. Se concilia con la derecha sólo hasta donde la gobernabilidad y las formas democráticas lo demanden, en todo lo demás, se deben afectar intereses privados para priorizar los intereses públicos (de la sociedad), no hay redistribució n sin ruido, lo otro es esperar un chorreo que se está ofreciendo desde 1992 y no llega.

Haya fue marxista y el APRA es marxista. Porque su análisis descansa en la dimensión económica, en las contradicciones de clase y en la crítica de los aparatos de dominación, opresión y explotación.

Pero el marxismo de Haya, se acerca al marxismo de Mariategui (De que polémica se habla, cuando la polémica de Haya fue con Mella, el cubano leninista), el marxismo de Haya se acerca a las reflexiones gramscianas, al llamado marxismo analitico y a la sociología económica inglesa. Es en ese marco donde el Espacio-Tiempo- Histórico adquiere toda su fuerza argumental.

Las poderosas intuiciones de Haya en el espacio-tiempo- histórico, coinciden con la reflexión teológica de Ignasio Ellacuría, con la reflexión pedagógica de Paulo Freire, con la reflexión epistemológica de Hugo Zemelman, los grandes referentes del pensamiento original latinoamericano en los últimos años.

Y ello ha sido reconocido por el Dr. Rolando Araya, en su nuevo libro "Socialismo Cuántico" donde le dedica a Victor Raúl varias páginas. Araya es el actual Presidente del Comité Latinoamericano de la Internacional Socialista y estuvo en el equipo que lideró la campaña a favor del NO en el reciente referendum sobre el TLC que se realizó en Costa Rica.

Pero si hasta los Socialcristianos, los auténticos, los humanistas, los que se reconocen en las encíclicas de Leon XIII y el ConcilioVaticano II (Aquí no entran Aznar y su corte imperial), si ideologos socialcristianos como Alberto Methol y Alver Metalli consideran a Haya de la Torre y su pensamiento como la "Primera teoría general de los movimientos nacionales y populares de América Latina", revindicando su originalidad pero sobre todo sus grandes propuestas revolucionarias nacional-populares su originalidad, es decir si hasta los que ayer combatieron al Aprismo y Haya, al revisar sus textos se percatan de la importancia que tuvo para América Latina ... Entonces porque sus herederos, sus discípulos, los que lo mencionan cada vez que puedenen un discurso, ¿ Porque no levantan la voz y promueven un necesariodebate ante lo que está sucediendo?

En la Globalización dirigida por el neo liberalismo, no encuentro elementos que nos permitan decir, "se acabó la explotación" , "se acabaron las contradicciones" , " Se acabó la opresión"... Tampoco se confirma que una fe infinita en el crecimiento convertirá a América Latina en una región prospera e igualitaria. La desigualdad bloquea los beneficios sociales del crecimiento (ver documentos de la CEPAL, el BID sobre desigualdad y pobreza) y por ello urgen reformas y virajes que pongan la lucha contra las desigualdades en el primer nivel de la agenda social. Y ello implica afectar intereses como lo han hecho Evo Morales, Hugo Chávez, Rafael Correa, Nestor Kichnner. Y los grandes municipios gobernados por la izquierda social en los demás países latinoamericanos.

Si en el APRA hemos renunciado a la perspectiva crítica, entonces solo somos un partido liberal conservador más, destinado a ser un instrumentode la Gobernabilidad neo autoritaria (que sataniza las protestas sociales y las amenaza) y no un partido politico como lo dejó Haya dela Torre : De izquierda democrática, integracionista, solidario y al servicio de las clases populares.

Por ejemplo, en su articulo sobre "los perros y los hortelanos" Alan García sin decirlo explicitamente, nos ha trazado un escenario futuro de intenso desarrollo de las fuerzas productivas, basado en cambios jurídicos e inversiones ... ¿Pero donde está el Estado para regular todo ello? ¿Como la Nación se beneficiará del neo latifundismo y la devastación ambiental en la selva que se ofrece en dicho articulo? ... La época de los pioneros y el oro de California ya pasó, sin control democrático de las inversiones, solo tendremos capitalismo rapiña y escenarios de conflicto. Dicho articulo adolece de una reflexión sobre las formas de la acción política y las instituciones de regulación, las cuales deben estar en manos de la sociedad civil donde se producirán esas inversiones.

Esa debe ser la preocupación de un partido de izquierda democrática, alertar de los riesgos, presionar a sus representantes para que influyan en el poder, exigir diálogo al gobierno sobre propuestas que nos conducen a una especie de capitalismo turbo-salvaje cuando no hemos terminado el ciclo del estado nacional, y cuando se reconfiguran los escenarios geopoliticos que amenazan nuestra seguridad como entidad nacional.

Todavía estamos a tiempo, la sobonería, las actitudes pedigueñas, la obsecuencia más abyecta son formas que no tienen relación con lo que Haya de la Torre y la generación fundadora dejaron como herencia.

Saludos, Eduardo Bueno

Mexico DF

enviado a listas apristas en octubre del 2007.

Reenviado 8 de abril del 2008

 
 
     
 

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