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Por Víctor Raúl Huamán
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LA GENERACIÓN DEL TINTE Y EL ESTADO
Por Víctor Raúl Huamán, aula_magna@yahoo. com
En cuanto a los paquidermos del Estado, a los Ministros y funcionarios designados en cargos de  confianza gracias al gobierno aprista en el poder (sean o no apristas), les digo: Alan García Pérez reclama, exige, requiere, cuadros que lo superen y lo venzan. Eso significa que ustedes no pueden fracasar o quedarán condenados en la historia como la generación del tinte, o el cambiar algo para que nada cambie.
Señor Omar Quezada, deje un poco los titulares, las fotos y el maquillaje y trate de ser más eficiente. Usted no puede ser uno más de la generación del tinte en este país que tanto reclama cambios reales en la administración pública.
Existen 8 millones de peruanos, o más, que viven en condiciones de pobreza y extrema pobreza alrededor de las ciudades más importantes del país y cuyo saneamiento físico legal de sus predios no existe en la agenda de COFOPRI.
El rol del Estado está muriendo por desidia de sus operadores, funcionarios cuya principal preocupación es el maquillaje antes que la eficiencia. Ahora, cuando se fracasa en algún tema, se recurre al PNUD, hasta para la licitación de patrulleros. El paso siguiente que atenderá el PNUD es los proyectos de Desarrollo Social en las zonas pobres, donde el Estado debe atender en infraestructura y espacios mejorados. Seguramente se trata de reducir aún más el papel del Ministerio de Vivienda en este tema. Esta es una gran responsabilidad de aquellos dirigentes del Estado que solo continúan una política de Estado heredada por la administració n anterior.

Un tema interesante no deja ser el caso del paquidermo y anquilosado COFOPRI que aún no encuentra el rumbo. Los datos históricos aún evidencian que toda la formalización de la titulación deviene de la administración anterior. Existen 8 millones de peruanos, o más, que viven en condiciones de pobreza y extrema pobreza alrededor de las ciudades más importantes del país y cuyo saneamiento físico legal de sus predios no existe en la agenda de COFOPRI. Señor Omar Quezada, deje un poco los titulares, las fotos y el maquillaje y trate de ser más eficiente. Usted no puede ser uno más de la generación del tinte en este país que tanto reclama cambios reales en la administración pública.

Otro ejemplo de la campaña del APRA que beneficiaría al sector campesino fueSierra Exportadora. ¿Existe?; y AGRO BANCO ¿Cuándo se inicia y a quienes atenderá sus créditos? Pero en el tema agrario, hay una oficina que mantiene el Estado y es el eje de los proyectos de investigación. Estamos hablando del INIA, Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria. Hasta la fecha no tiene un Plan Estratégico, no tiene un Plan de Investigación y no tiene un Plan de Transferencia de Tecnología a los campesinos.

A quien sirve esta oficina que tanto le cuesta al Estado sería la pregunta al Señor Juan Rissi Carbone, jefe de este instituto. ¿A que sector económico de la agro exportación está sirviendo este organismo eminentemente científico y de investigación con dinero del Estado? Hoy este instituto se ha vuelto la cereza del pastel para algunos agro exportadores luego de la firma del TLC y que los peruanos mantenemos con el pretexto de atender a los más pobres. Pero más allá de la responsabilidad del Señor Rissi ¿Qué hace el Estado para reorganizar o relanzar una entidad de todos los peruanos?

Pero todos estos temas y más están en CONAPLAN, cuyo documento final está inscrito ante el JNE reducida a una simple coyuntural oferta electoral ¿Quién revisa ese Plan o lo compara con la realidad en temas específicos? Nadie. Así funcionan nuestras instituciones.

Sin embargo la fiscalización debe ser a partir de nuestro propio partido. Entonces muchos dirán “debe ser muy difícil ser Secretario General del APRA cuando se está en el gobierno”. En consecuencia nuestra capacidad de crítica se frena para no ser comparsa de nuestros enemigos, mientras el ágora de Mauricio Múlder afirma que “tenemos nuestro corazón a la izquierda”. No solo se trata de serlo, sino de parecerlo, entonces debemos de exigir una mayor presencia en las tantas direcciones de gobierno donde se está desplazando todo lo que huele a aprismo y reforma del Estado. Lamentablemente se está gestando en nuestras filas un aprismo caviar a vista y paciencia de todos. El pueblo aprista no puede admitir que el APRA actúe como desplazado en la zona donde se define políticas de Estado y siendo nuestro Secretario General Congresista de la República.

En cuanto a los paquidermos del Estado, a los Ministros y funcionarios designados en cargos de  confianza gracias al gobierno aprista en el poder (sean o no apristas), les digo: Alan García Pérez reclama, exige, requiere, cuadros que lo superen y lo venzan. Eso significa que ustedes no pueden fracasar o quedarán condenados en la historia como la generación del tinte, o el cambiar algo para que nada cambie.

10ABR2008.
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LA GENERACIÓN DEL TINTE Y EL ESTADO
Víctor Raúl Huamán: aula_magna@yahoo. com

 
LAS AVENTURAS DE LALITO
Por Víctor Raúl Huaman - aula.magna.educando@gmail.com
"... se dirigió a la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica en la avenida Arequipa y pintó en sus paredes el C-1 con letras rojas; soñó estar en la juramentación de Víctor Raúl Haya de la Torre como Presidente de la Asamblea Constituyente en 1978"
Gerardo Santa Ana en el local del Comando Nacional de la JAP que estaba ubicado a la derecha del frontis de la Casa del Pueblo en Alfonso Ugarte, donde hoy estan los monumentos. Este ambiente tenia dos oficinas, un sotano y una gran sala de reuniones.

(*) “Lalito” es Gerardo Santa-Ana Zambrano, quien llegó a ocupar la Secretaría de Organización del Comando Nacional de la JAP. Vive en La Victoria, en la misma tienda donde vio nacer sus primeras aventuras. Esta es una historia basada en hechos reales y todos sus personajes aún están vivos. Son la última generación de jóvenes que estuvieron al lado de Víctor Raúl Haya de la Torre. Están en todo el Perú, quizás como padres o abuelos de nuevas generaciones. Son los que cuando mueran, quieren viajar al otro mundo con sus alforjas llenas de ese aprismo romántico. Víctor Raúl Haya de la Torre hubiera querido que transmitiéramos lo que vivimos y aprendimos en las calles, en los sindicatos, en las comunidades campesinas. Le hubiera agradado que este sea el primer ejemplo y lección para la juventud que ingresa al APRA, quienes aún sin saber su significado intuyen que este movimiento encierra un valor moral que nos distingue de los demás, por encima incluso de la misma definición de la política. El haber nacido en La Victoria y haber estado al lado de ellos, me obliga a rendir este pequeño tributo a ese humilde aprismo victoriano, un distrito que sin lugar a dudas representa la síntesis de la peruanidad y de la esperanza.

Esa tarde se había decido el futuro de Lalito, el único hijo varón que había logrado enfrentarse a Don Gerardo, su padre. La abuela tejía en un sillón viejo de la sala y escuchaba defenderse al niño que cuidó todos sus años de vida. Las quejas, ha solo dos meses de terminar su quinto año de educación secundaria, se habían hecho demasiado frecuentes y se le acusaba de rebeldía, junto con un grupo de sus amigos.

El padre Don Gerardo gritaba impotente, movía las manos  y hasta más de un “carajo” dijo para que su hijo no ponga en peligro el final de sus estudios por su extraña conducta. Pero hubo pausas en que el viejo se quedaba lívido y al borde quizás de un infarto. Pareciera que en esos instantes Don Gerardo volvía al pasado y recordaba su lejana rebeldía y su juventud.

Recordaba el entonces niño Don Gerardo cuando su madre guardaba una foto de Víctor Raúl Haya de la Torre, candidato a la Presidencia del Perú en 1931 y como discutía con su padre que había conseguido un trabajo en la compañía ferroviaria de Lima y solo podía simpatizar con el partido del General Sánchez Cerro o perdía el trabajo. Recordó el gran esfuerzo de sus padres para que ingresara al prestigioso Colegio Nacional Guadalupe en la década de los ´40 y como en ese centro educativo se conspiraba contra la dictadura, como llegaban las lecturas clandestinas llamadas “Pan Caliente” y las cartas de Víctor Raúl Haya de la Torre con mensajes a la juventud. Recordó las noches en que salía a pintar APRA en las calles de esa Lima antigua, escondiéndose de las balas del tirano. Vio el rostro de su joven madre, quien le había inculcado esa rebeldía y el amor por una causa.

Recordó como pasó a la clandestinidad tan joven al buscar refugio en Cajamarca, porque lo quería matar, por joven y por rebelde. Pudo descubrir en esos pueblos que estaba en el camino correcto porque vivió el aprismo provinciano y vio como eran enterrados los apristas asesinados. Junto al cadáver, al lado del dolor familiar, de las velas encendidas y el sahumerio de rigor, estaba un cuadro con la foto de Víctor Raúl Haya de la Torre. Luego vendría la prisión.

Después de haber vivido todo ello, el mismo día que nació su primer hijo varón Lalito, Don Genaro había prohibido terminantemente que en su casa se hable de política. Guardó en el cofre del olvido su aprismo, para nunca más saber nada de él. Se dedicó a poner una bodeguita y le fue bien. Su hijo y la tienda era su mundo.

Una mañana del año 1976 apareció en el periódico mural del Colegio Nacional Pedro A. Labarthe, la foto del “Che” Guevara. La ira del conocido auxiliar “mono seco” no se hizo esperar. Arrancó y rompió el símbolo frente a todo el colegio y por micrófono amenazó que no se detendría hasta descubrir a los autores para que sean expulsados. La afrenta fue respondida a la semana siguiente. El domingo en la noche un grupo de alumnos colocó una bandera roja con un círculo dorado o amarillo, que al centro llevaba dibujado desde México hasta la Patagonia. Habían ingresado en la noche y lo colocaron en el mástil principal donde todos los lunes se izaba la bandera blanquiroja y se cantaba el Himno Nacional. Para impedir que sea bajada, embarraron de grasa los cordeles y la base del mástil.

En la mañana del lunes fueron llegando los alumnos sin que ninguna de las autoridades pudiera lograr que algún empleado baje esa rara bandera roja. Al frustrarse la ceremonia y ante el desconcierto general, un alumno tomó la palabra en medio del tumulto, haciendo una apología de los miles de muertos en la Revolución Soviética, llamando a que los proletarios deberían de unirse para el socialismo mundial. De pronto un alumno llamado Manuel Arévalo lo interrumpió, quien empezó hablando de los 6,000 soldados anónimos del aprismo fusilados en las ruinas de Chan Chan al norte de Lima solo por el delito de ser apristas y que son ellos nuestro ejemplo y los que merecen nuestro homenaje. “Mono seco había llamado a la policía y se dio inicio a una batalla campal cuando ingresaron los uniformados. Los alumnos rodearon el mástil para que no se baje la esa bandera desconocida. Trece menores fueron llevados a la Comisaría y luego expulsados del colegio. El auxiliar “mono seco”, terminó en el hospital con la cabeza rota por el golpe de un palo que nadie pudo advertir de donde vino.

Así fue como Don Gerardo se enteró de la expulsión de su hijo. Tuvo que recurrir a su amigo, un coronel del ejército, para que no lo retiren del colegio cuando solo le faltaban dos meses para terminar sus estudios. Cuando Don Gerardo tuvo que acompañar a su hijo al colegio, fue reprendido por el Director y el “repugnante mono seco” – así lo llamaba Lalito – además de firmar cinco cartas en el que declaraba asumir toda la responsabilidad civil si se volvía a repetir incidentes similares.

Don Lalo salió avergonzado del colegio y al llegar a su casa se dirigió donde su madre y le preguntó ¿Seguramente tú le has hablado de política al niño? Ella lo miró fríamente y guardó silencio. Pero no pudo evitar recordar su juventud y rebeldía aprista, las peleas con su esposo en el año 1931 y como tenía que esperar que su esposo saliera a trabajar para poner en la bodeguita la foto que escondía de Víctor Raúl Haya de la Torre, un joven desconocido de 35 años que postulaba a la Presidencia de la República. Esa rutina era todos los días. Solo lo retiraba cuando retornaba su esposo tranviario del trabajo.

Don Gerardo se preparaba para enfrentar a su hijo cuando en eso llegó Lalito del colegio. Fue una discusión tensa entre el padre que no aceptaba un hijo político y donde Lalito terminó reconociendo que no era cualquier político, tampoco comunista “Soy aprista”. Lo dijo soberbio y orgulloso. El padre no supo que contestar ante eso y solo pudo decir ¿Y tu qué mierda sabes de aprismo?

Lalito descubrió que su padre tenía razón. No sabía nada de aprismo. Quizás algunas frases y la bandera Indoamericana, sus cantos y su amigo Manuel Arévalo a quien la policía política le había matado a su tío. No le salía una sola frase de la boca, entonces su mirada buscó refugio en su abuelita. Ella no lo miró, siguió tejiendo sentada en un sillón viejo con la mirada triste y los ojos rojos.

Lalito había sido herido de muerte ante el argumento contundente de su padre. Las lágrimas se le caían mientras arrastraba los pies caminando hasta su dormitorio. Se reclinó en la cama y enterró su rostro sobre la almohada para que nadie lo vea llorar. No supo cuanto tiempo durmió.

A partir de entonces, sin saber quien era el ni que era el aprismo, se vio en sueños al lado de sus amigos Pascual Arango, Maritza Cuentas, Jesús García, Hugo Cuentas, José Andrade, Santiago Vinces, Oscar Aguinaga, Rogelio Varillas, Víctor López Orihuela, Jorge Revelo, César Carrillo, el “Chato” Ballarta, los hermanos Antonio y Fernando Chuy, Luis Alberto Villagómez, Jesús Lavado y Benjamín Fernández.

En sus sueños se dirigió a la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica en la avenida Arequipa y pintó en sus paredes el C-1 con letras rojas; soñó estar en la juramentación de Víctor Raúl Haya de la Torre como Presidente de la Asamblea Constituyente en 1978 y soñó que tomaba la Universidad Inca Garcilazo de la Vega para liquidar a la organización estudiantil comunista ese mismo año. Se vio con Javier Valle-Riestra en el primer mitin aprista en Lima que dio inicio a la campaña de Armando Villanueva en 1980, nada menos que en el “rojo-rojo” Cerro San Cosme y donde las balas subversivas ya se veían; y, finalmente, vio al joven Alan García Pérez llegar al poder por segunda vez. En ese momento despertó.  

Había tenido los sueños más hermosos hasta el momento que despertó. A su lado estaba su abuela con más canas y algo cansada. Ella lo abrazó y le dijo “tus amigos del partido te esperan afuera”.  Allí estaban todos ellos con una bandera Indoamericana algo deteriorada entre sus manos. Era la misma que ensartaron en el mástil del colegio Pedro A Labarthe en 1976.  

-         ¿Que hacemos?  -dijo la compañera María Cecilia Honores
-         Empecemos otra vez – contesto “Lalito” – y hagamos de la esperanza nuestro amante.

 
     
LAGUNAS FREUDIANAS
Por Víctor Raúl Huaman - aula.magna.educando@gmail.com
Tuvo que venir su esposa Lucy para decirnos que “tenía que descansar”. Al despedirnos Andrés Tello saludó su lucidez y Armando Villanueva, con esa agilidad que siempre lo caracterizó, agregó: “Las lagunas freudianas. Esas son las únicas que toda la vida he padecido”. La risa nuevamente fue total.
Saludando al compañero Armando Villanueva del Campo, considerado un paradigma para la juventud su vida, entrega y consecuencia con las luchas sociales al lado de Víctor Raúl
No hubo un gesto de tristeza. Sus relatos iban salpicados de una profunda convicción y sobre todo de satisfacción. En un momento lo miró a Tayo Barreda. “Dile a tu mamá que quiero ir a visitarla”. “No hay problema compañero Armando, cualquier día de estos la traigo” contestó Tayo. “¡No!” contestó severamente el Patriarca. “Ella es una dama y yo tengo que ir”. Luego de ello y un costado “Tayo” me dijo “pero… pensé que no la recordaba”. 

Una tenue luz nocturna alumbraba su mirada, sus gestos, palabras, oraciones y manos, que no tiemblan. Era una noche de garúa fina y fría en la Lima que nunca llueve. Era en la casa del Patriarca esta cita. “Hola ¿Por cuántos votos perdiste?” le preguntó directamente a Andrés Tello, quien fuera candidato a la Presidencia por la Región Lima-Provincias. “Seis votos compañero” le contesto. “¡ENTONCES ESO FUE UN FRAUDE!” le contestó casi gritando, enojado, mientras intentaba abrazar a Tello. No pudo dado el tamaño de Andrés. Solo lo tomó del brazo y lo acompañó hasta su sala, donde lo sentó junto a él.

Ya estaban casi todos. Entonces Mauricio Múlder se puso de pié y los demás callaron para escuchar al Secretario General del APRA, un encargo que encierra mucho respeto y de historia en la fraternidad aprista. Un encargo que en muchos casos, ha conocido la prisión y la muerte en los gobiernos de dictaduras manejadas desde la plutocracia. Mauricio habló de Mercedes Cabanillas, allí sentada y emocionada. Luego hablaría ella, agradeciendo a la Célula Parlamentaria y al Comité Ejecutivo Nacional presentes en esa reunión, el homenaje y reconocimiento a la labor de la mujer aprista en el Congreso Nacional.

Entonces le toco el momento al Patriarca, el “responsable territorial” según sus propias palabras ya que estábamos en su casa. Recordó una página casi olvidada de “Meche”, la incertidumbre del 5 de Abril de 1992 en que asumió la conducción del partido. No era una apología, era el saludo a una de las pocas mujeres en el APRA que “ha logrado la gran responsabilidad de conducir el país desde la Presidencia del Congreso Nacional, faccionado y sin mayoría aprista. Ese es el gran mérito de Meche” dijo el Patriarca.

“Pero hoy también es el cumpleaños de Wilder Calderón” anunció al finalizar. El Congresista por Áncash se sorprendió. Los saludos ahogaron el protocolo y la formalidad. Pasamos al jardín para cantar los valses en la voz heráldica de Enrique Cornejo y los cantares de la juventud de Nidia Vilchez con huaynos que retrata nuestros pueblos.

Con “Tayo” Barreda y Andrés Tello seguíamos al lado del Patriarca, iniciando una conspiración de alegrías cómplices, provocando unos golpes de risa ante la sorprendida mirada de los demás. Eran las anécdotas del joven clandestino y Patriarca. El de las balas, el de las horas de sangre y sudor, porque no había tiempo para las lágrimas. Fue una breve y hermosa lección de historia aprista que no se podrá hallar en ningún libro, ni en la mejor conferencia y que los patriarcas saben que no pueden ni deben dejar escrito.

No hubo un gesto de tristeza. Sus relatos iban salpicados de una profunda convicción y sobre todo de satisfacción. En un momento lo miró a Tayo Barreda. “Dile a tu mamá que quiero ir a visitarla”. “No hay problema compañero Armando, cualquier día de estos la traigo” contestó Tayo. “¡No!” contestó severamente el Patriarca. “Ella es una dama y yo tengo que ir”. Luego de ello y un costado “Tayo” me dijo “pero… pensé que no la recordaba”. 

Nos contó los detalles de cuando fue deportado alguna vez y como su regreso clandestino fue aclamado y celebrada por todos los diarios en el Perú. Y es que retornaba un barco con el equipo del Alianza Lima que había jugado en Chile, el famoso “Rodillo Negro”. “Lolo” Fernández, distinguido jugador del Universitario de Deportes, había reforzado al equipo y era uno de los pocos que sabía que un desconocido joven estaba retornando al Perú de polizón, pese al peligro que corría su vida. El entonces dictador Benavides, había ordenado a la policía política que lo maten donde encuentren al Secretario General de la FAJ.

Cuando arribó al puerto del Callao, Armando llevaba un terno prestado por el entrenador del equipo. El público que esperaba a los jugadores lo aplaudía, lo abrazaba, le pedía autógrafos, lo jaloneaba… y no lo dejaban tomar el taxi que lo debía sacar de tantos policías. Finalmente pudo salir y llegó a la casa de un familiar.

“¿Y tu que haces aquí? Tu madre te está buscando. Pobre mujer, como la haces sufrir”. La tía lo reprendió y no le daba tiempo para hablar. El joven clandestino estaba asustado por lo que le venía cuando llegue a casa. Apenas tuvo tiempo para decirle: “Tía… podría prestarme para pagar el taxi que me está esperando afuera”. Armando Villanueva no tenía ni para comer. Comió rápido y apresuro la partida. Recibió las recomendaciones y bendiciones de la tía y salió. No fue donde su madre, se fue a buscar a Víctor Raúl Haya de la Torre. El Jefe al verlo se sorprendió, lo tomó del brazo, lo acompañó hasta la sala de Incahuasi y lo sentó junto a él.

“Y tu que haces en México” me dijo. “Soy el soldado desconocido, compañero”. La risa fue total y nuevamente sentimos la mirada de todos. Nos explicó del México Laico de Benito Juárez y que Víctor Raúl Haya de la Torre lo tomó como vertiente ideológica para lo del 23 de Mayo de 1923 en que se quiso imponer el Sagrado Corazón de Jesús al Perú sin respetar a los peruanos con otras creencias, “…como si en el Perú la católica fuera la única religión. Por esto se le atacó a Haya de ateo. El jamás fue ateo. Esa fue obra de nuestros enemigos”

  1. Yo si soy ateo. Dios no existe - dijo Armando- pero creo en Cristo fervorosamente. Me siento un ateo-cristiano.
  2. Dios es cuestión de perspectiva compañero - le dije -, César Vallejo en su poema “Masa” afirma que Dios es la voluntad de la humanidad entera.
  3. Ese es un poema antifranquista publicado en su libro “España, aparta de mi este Cáliz”. Uno de los mejores de Vallejo. En ella sacrifica la estética por el compromiso social y la ideología. Muy bueno Vallejo.

El Patriarca, de barba blanca y mirada traviesa también nos habló de Ramiro Prialé: “…un hombre que pocos conocieron su calidad de escultor en madera y su gran vocación de caricaturista. Los hizo por miles, pero ignoro donde puedan estar. Quizás sus hijos lo tengan”.

Había llegado la hora de la despedida y debíamos dejar el hogar del Patriarca. Solo hasta ese momento pude entender porque mi padre nos repetía “el tiempo es el peor enemigo del hombre”. Era más de las doce de la noche. La nieta adorada de Armando se había parado a nuestro lado con una carita de pocos amigos, diciéndonos con su mirada que terminemos la conversación. El Patriarca se puso de pie, pero aún tenía otra revelación. No se quería ir, nosotros tampoco. “Yo le escribí un Soneto a Ramiro” nos dijo. Entonces se puso a declamarla completa, apoyado en su bastón y acompañándolo de gestos que solo podría verse en un actor profesional, agitando su mano libre en cada expresión. Era una oración. Condensaba el valor moral intenso de Ramiro, dirigiéndole ese canto a su amigo y compañero gravado en aliento sintiéndolo vivo y a su lado.

Tuvo que venir su esposa Lucy para decirnos que “tenía que descansar”. Al despedirnos Andrés Tello saludó su lucidez y Armando Villanueva, con esa agilidad que siempre lo caracterizó, agregó: “Las lagunas freudianas. Esas son las únicas que toda la vida he padecido”. La risa nuevamente fue total.

20Jul, 2007 -Víctor Raúl Huamán
aula_magna@yahoo.com  

 
   
 
UNA GENERACION SIN PALABRAS
Por Víctor Raúl Huaman - aula.magna.educando@gmail.com
Esta responsabilidad generacional, debe ofrecer salir del subdesarrollo cultural­. Más allá de esto, no existirá nada acabado o resuelto. La respuesta tampoco está en la bonanza económica que atraviesa el país si no damos inicio a la suma de voluntades e ignoramos que entendemos por generación. 
La obligación de toda generación, es corregir la lectura mal aprendida de nuestra historia Indoamericana e identificar ese rostro nacional
Un ejemplo para el Perú, sería definir un marco referencial del inicio de nuestra historia desde un antes de Francisco Pizarro y un después de Francisco Pizarro

Alguno de los elementos esenciales para la validez de una cultura, es su memoria desde un espacio o geografía singular, su lucha por la sobrevivencia en ese determinado lugar y lo de esencial de su historia expresada en mitos y leyendas. Estas son las fuentes para definir eficazmente el desarrollo social y científico de los pueblos.

El análisis de las sociedades como ciencia es nuevo y como tal su método de estudio padece de susceptibles miradas, muchas veces aun parcializadas. Buscar en nuestro pasado las respuestas a nuestro presente y futuro es lo que nuestros científicos sociales nativos tienen como obligación, sin embargo, por alguna razón no se hace efectiva ni mucho menos científicamente. Un ejemplo para el Perú, sería definir un marco referencial del inicio de nuestra historia desde un antes de Francisco Pizarro y un después de Francisco Pizarro. Y es que este fue el momento en que se inició la gran carrera por la destrucción de todo lo que de manera natural había germinado en América –social, cultural y políticamente– y ser una realidad dentro de su particular espacio.

Cuando descubrimos la verdadera grandeza de haber sido un imperio, inmediatamente la negamos en cada acto, discriminando lo mestizo, lo indígena y todo lo que ello representa. Desde el descubrimiento del Perú, nos hemos preocupado del proceso transculturizador en busca de una identidad nacional nueva, pero excluyendo lo auténticamente propio y original de nuestros orígenes. Las causas son evidentemente étnicas negando cualquier pretensión cultural que surja de abajo hacia arriba. Se expresaron desde un principio con la supremacía racial, idiomática y religiosa del pueblo conquistador. Estas expresiones no se han intentado conciliar en todo lo positivo que contiene esa diversidad, tampoco existe la voluntad de promover un proyecto horizontal. Y olvidémonos de esto como política de Estado. Ese no es el camino correcto para el cambio que planteamos.

Si seguimos concibiéndonos bajo esa costumbre de nuevo y viejo mundo, seremos eternamente el nicho ecológico de una nación dividida y antagónica y sin identidad nacional y, sobretodo, expuestos a la división como nación. Actuaremos como una nación soberana desde el Estado, pero tomado territorialmente por otros intereses que perturban el concepto nacionalismo y jamás entendida como “las leyes chicas y las leyes grandes” que tanto exigía Víctor Raúl Haya de la Torre a la Célula Parlamentaria Aprista en el pasado.  Y si agregamos esto a la nueva definición de nacionalismo de los teóricos bobos del fin de las ideologías, entonces no debe existir.

La mayoría de los dirigentes de nuestra sociedad o los llamados dueños del Perú, desde que fuimos colonia española, son gente de exigua educación, dividida y poco honrada. Aún hoy, en que aparece la globalización como fenómeno consumista más que economicista. 

La obligación de toda generación, es corregir la lectura mal aprendida de nuestra historia Indoamericana e identificar ese rostro nacional que no podemos determinar a quien le pertenece. Para esto, la cuestión del poder no debe excluir ni discriminar, se necesita reconocer el valor del poder en manos de todos como propuesta nacional reconciliadora, donde la unidad, el liderazgo y la audacia de nuevos dirigentes generen un estadío de confianza y esperanza. La impericia de un gobierno y/o la apatía del peruano de a pie en este proyecto, solo nos dejará en el mismo lugar en que nos encontramos: Un país pobre, conformista y “orgulloso” de un pasado glorioso e inalcanzable.

Esta responsabilidad generacional, debe ofrecer salir del subdesarrollo cultural­. Más allá de esto, no existirá nada acabado o resuelto. La respuesta tampoco está en la bonanza económica que atraviesa el país si no damos inicio a la suma de voluntades e ignoramos que entendemos por generación. 

UNA GENERACIÓN SIN PALABRAS
victoraulhuaman@yahoo.com
Lima, Febrero 7 del 2008

   
 
ENTRE LA ORACION Y EL ORADOR
“Ustedes son mis hijos” nos decía Haya, “sean políticos y dignifíquenla. Dedíquense a ellas con toda su vida”. Es imposible oír a un padre decirles esto a sus hijos. Haya si lo hizo en más de una oportunidad.
Para los jóvenes que nunca vieron vivo al Jefe, deben saber que si existió Víctor Raúl, así nos parezca imposible de creer. Vivió en la más absoluta sencillez y nunca le importó los lujos.
EN 1977, el que estas líneas escribe, era el Secretario General de la JAP del Sector “Fermín Ávila” y gestionaba la presentación de Javier Valle-Riestra en mi base, quien argumentaba “múltiples ocupaciones se lo impedían”. Me dijeron “cuéntaselo al Jefe”. Fui donde Haya, le di mi queja y escuché a Haya decirle a Jorge Idiáquez “Llama a Javier y dile que la juventud es lo único que me interesa y que vaya a dar la charla al 7mo Fermín Ávila”.

Mi absoluta solidaridad con el c. César Gavidia,
Gobernador Joven y Secretario General de la JAP
del Distrito El Agustino. vrhc.

Quisiera hallar la forma de decirle a todos los jóvenes que cuando vayan a un espejo, reproduzcan la del joven Haya en lo que ven, un hombre intensamente amado y odiado, pero finalmente un hombre como cualquiera de nosotros. Esta reflexión es porque muchos jóvenes de hoy no conocieron al Jefe. Permítanme contarles una anécdota. EN 1977, el que estas líneas escribe, era el Secretario General de la JAP del Sector “Fermín Ávila” y gestionaba la presentación de Javier Valle-Riestra en mi base, quien argumentaba “múltiples ocupaciones se lo impedían”. Me dijeron “cuéntaselo al Jefe”. Fui donde Haya, le di mi queja y escuché a Haya decirle a Jorge Idiáquez “Llama a Javier y dile que la juventud es lo único que me interesa y que vaya a dar la charla al 7mo Fermín Ávila”.

“Ustedes son mis hijos” nos decía Haya, “sean políticos y dignifíquenla. Dedíquense a ellas con toda su vida”. Es imposible oír a un padre decirles esto a sus hijos. Haya si lo hizo en más de una oportunidad. Un momento de gran sentimiento fueron las chocolatadas de los sábados donde Haya acostumbraba presidir la reunión. Toda la juventud aprista se reunía en la Sala de la JAP. Cantábamos a su lado el cancionero aprista, pero había una que le agradaba muy especialmente: “Un Millón de Amigos” del autor brasileño Roberto Carlos. Haya las cantaba “al lado de sus hijos”, y soltaba unas cuantas lágrimas de alegría y felicidad. No sé que podía haber dentro de él, pero sabíamos que nos esperaba la tarea de continuar su obra.

Pero los jóvenes de hoy también necesitan una explicación para entender el misterio de nuestra organización. Lo intentaré de esta manera: Dicen que el Cid Campeador no existió y que era solo un referente moral que hacía que los moros se retiraran al solo escuchar su nombre; dicen que el Rey Arturo no existió y que nunca nadie vio el reinado de Cámelot, pero fue la piedra angular para los anglosajones por su autoridad moral para respetar las cosas justas y lograr construir lo que ahora es el Imperio Inglés.

Para los jóvenes que nunca vieron vivo al Jefe, deben saber que si existió Víctor Raúl, así nos parezca imposible de creer. Vivió en la más absoluta sencillez y nunca le importó los lujos. El Jefe es y será, en este aniversario de su nacimiento, un referente moral que debemos de imitar. La historia debe decir que existió, vivió y murió pensando en su partido como el único instrumento capaz de sacar de la pobreza al Perú y a Indoamérica.

Pero los jóvenes de hoy, con misión de futuro y ojos de ver, además deben saber distinguir entre la oración y el orador. Los discursos de Víctor Raúl Haya de la Torre en un día de la fraternidad, era la línea política centrípeta centrífuga que generaba la militancia en cada lugar del Perú. Hasta la prensa enemiga lo escuchaba para buscar por donde atacarlo.

Ese mensaje era elaborado por el Jefe con la Comisión Política, con las bases partidarias, alimentada desde sus coloquios permanentes ante el pueblo en el Aula Magna, analizando la dinámica política continental y los efectos regionales de políticas económicas de otras regiones. Luego de esto, proyectaba visionariamente un panorama o un escenario para los próximos 20 o 30 años para el Perú.

Haya no preparaba un discurso pensando aquietar la base social aprista, o cómo encender o aquietar las masas, o cómo insultar o alagar a los oidores palaciegos. Víctor Raúl quería un derrotero que dignifique la política en su país, con lecciones que trascienden la propia existencia del ser. “Los hombres pasan, las ideas quedan” nos repetía incansablemente Haya en sus coloquios.

Entonces la pregunta surge inmediatamente ¿Qué queremos escuchar este día de la Fraternidad?  ¿A quien se va a dirigir el mensaje? ¿Al país, a la base social aprista, a la comunidad internacional luego de nuestra vigorosa inserción financiera y comercial o a ese paquidermo llamado Estado?

Si queremos rendir un homenaje digno al Jefe, la juventud espera la carta que trae una oración viva de lo que queremos y debemos de hacer por el país y cual es nuestro papel en el escenario continental. Intentemos hablemos de los que están en el poder nacional y de lo que se está haciendo desde allí, sean estos apristas o no ¿Acaso no es un gobierno aprista? O alguien cree que la historia le va a pedir cuentas a los otros y no a los apristas.

Cuando iniciamos la lectura de un periódico, pensemos que es el retrato del diario de nuestra propia vida. No se debe iniciar su lectura por la página deportiva, policial o de la anécdota farandulera, sino por el editorial que es el cerebro y el corazón de nuestra propia existencia. No importa el mensajero, sino el mensaje. No importa el orador sino la oración. Y es por ello la agenda de este Día de la Fraternidad no puede obviar tres temas fundamentales que marcan el paso de nuestro partido por el poder:

  1. Relación Partido-Gobierno: Programas Sociales y ausencia de operadores políticos.
  2. Reforma del Estado: Ser foco de atención ante la firma del TLC y las propuestas globalizadoras en el “Año de las Cumbres Mundiales en el Perú” significa modernizar el Estado, pero no insistir en el temor a un gobierno de oposición alternativo.
  3. El TLC y el escenario sub-regional Andino: Seremos peones del sistema mercantil y consumista o estamos sabiendo negociar con ese nuevo rostro financiero del imperialismo.

 

Estamos entrando en la era de las revelaciones, con tanta información que cada día se masifica. Lo que no vemos es un proyecto con justicia social que trascienda los lugares comunes. Eso fue lo que aprendimos del Jefe: ser originales, esforzarnos por una propuesta nueva. Jamás necesitarán haber conocido al Maestro si entre la oración y el orador existe juventud y mensaje.

Lima, 18 de Febrero del 2008
Vrhc.

Entre la Oración y  el Orador
victoraulhuaman@yahoo.com

 

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