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Dedicado al maestro Dr. Víctor Raúl Haya de la Torre
Estos versos serán recuerdos,
serán canciones; Ya del pasado,
ya del presente,
o de las nuevas generaciones.
Y el buen Trujillo que nacer te vio,
Como regalo te entregó una gran revolución,
Así llegaste al mundo,
Al compás de gritos de desesperación.
Con tu siglo te fuiste.
Revolucionario podrá resultar - alguien dijo -
Al que así pensó, segurito que Dios ya lo bendijo;
Huanchaco, Chan Chan, Moche y el Valle de Chimú,
Atrás quedaron, no se fueron, solo marchaste tu.
Tus hermosos y juveniles días de estudios y tertulia,
Siguen firmes en la grama de Mansiche,
En las tardes trujillanas cantando van los vientos,
Himnos primaverales, con chicha y con ceviche.
Julio Gálvez Orrego, Cucho de la Torre, Oscar Imaña,
Carlos Manuel Cox, Alcides Espelucín, José Eulogio Garrido,
Macedonio de la Torre y otros, traviesa y estudiosa amistad,
Que algún día te aplaudieron estremecidos de historia,
Tus recuerdos míos son, y me llenan de gloria.
¡Bizcocheruuuu ...!
Y el serranito machacón entró en tu vida,
La mama Carmén, y la mama tía, lejos quedaron,
Vallejo, fue tu gran compañía;
“Hay golpes en la vida tan fuertes... yo no se”,
a quien Orrego un día le dijo:
“genio, genio de la poesía”.
gran guía intelectual; rindo pleitesía.
Así agigantándote fuiste,
Como las sombras cuando el sol decrece,
Con tareas para los pueblos latinoamericanos,
Impulso a la educación y mas conquistas revolucionarias,
Dijiste a tus hermanos:
“Los héroes, como los dioses, se retiran en un resplandor,
de sangre e incendio, abandonando el campo a los maestros”,
a los verdaderos labradores,
para mejorar los días,
para nuevos albores.
La igualdad humana, en la naturaleza y la justicia,
Es otro reto a cumplirse,
Pues lograrlo quiero con pericia,
No con sangre, ni con armas a batirse.
Hombres geniales,
pensamiento de grandes humanistas,
Pulieron tus ideas, Maestro Misionero,
Forjador de mi doctrina y guía tesonero.
México, como dijiste “HAYITA”,
Fecundo campo de ensayo renovador,
Chile, Argentina, Bolivia y Uruguay,
Anhelos para el ideal bolivariano,
Pensamiento alentador.
La seda roja, un círculo de oro,
Un mapa áureo también,
Símbolo del Continente Indoamericano,
De unión continental,
Esto es el APRA; y es para ti hermano.
La acción seguida del emblema,
Al presente incierto, la afirmación futura,
Es esfuerzo que en mi mente quema,
Es realidad en el alma pura.
América no solo unida,
Tiene que ser la gran justa,
América hermosa y querida,
Para que nazca y crezca, una América justa.
Así, con esta América unida y justa,
Seremos un gran pueblo, y un problema,
Pero es la gran esperanza,
Por nuestra causa, por nuestro emblema.
Mexicanos como Diego Rivera y “Pitágoras” Vasconselos,
Dieron soporte a tus anhelos,
Fortaleciendo tu espíritu,
Para ganarte los cielos.
Panamá, Cuba, Florencia, Costa Rica y Estados Unidos,
Gananciosos de tu gran filosofía fueron,
Ingenieros, Chocano, Mariátegui, Las y García fundidos,
Ahora y siempre, su címbalos tañeron.
De pueblo en pueblo cubano,
De ciudad en ciudad, y de bohío en bohío,
La clarinada de la Sierra Maestra; mi hermano,
No descansó por “Libertad o Muerte”,
O sangre hasta el hastío.
Siempre guardaste tu esperanza,
Estudiante peregrino,
Desde el río Bravo, hasta el Cabo de Hornos,
Sol fueguino, te vas, te vas y te dejo,
Con tu vida y con tu muerte,
Con tu consejo de amigo y tu consejo de viejo.
Transparente lucero y faro eterno,
Ayer del cachorro, valiente y tierno,
De Idiaquez, Ramiro, Salomón Ponce
Y Arévalo Manuel
Y muchos de la mano del búfalo Barreto;
Otro compañero fiel.
La hermosura del pregón trujillano,
Fue arrullo goloso de Vallejo,
Hoy mi arrullo como fiel aprista y buen peruano,
Es tu historia, y para América, para el mundo,
Para el niño o para el viejo.
¡ Bizcocheruuuu...
Luchador social desde tus orígenes,
Político por accidente, te dijiste un día;
Tu cruz;
Tiempos hermosos, tiempos difíciles, Campo santo en Miraflores, Trujillo de sus amores:
“AQUÍ... YACE LA LUZ”. |