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En el desarrollo local, la escuela tiene un rol protagónico y lo más destacable dentro de ella es el potencial humano, que es el capital más importante para la competitividad de las organizaciones. Por lo que la escuela asume el reto de fortalecer la cultura organizativa a fin de proponer que hacia un futuro, aceptemos los constantes cambios de la sociedad y seamos capaces de adaptarnos al cambio, es decir aprender a cambiar.
En este nuevo reto, la escuela se convierte en una comunidad educadora para que a través de los padres de familia organicemos a la sociedad civil. Es posible sensibilizar a las juntas vecinales, a las organizaciones sociales de base, productores, instituciones locales para realizar las capacitaciones a través de los talleres, para que sus propuestas se cristalicen en proyectos
La participación vecinal en el gobierno municipal de su jurisdicción, busca que las diversas organizaciones e instituciones definan en forma concertada los objetivos de desarrollo de sus localidades.
En este compromiso los Directores de las Escuelas públicas, y fundamentalmente de las instituciones educativas municipalizadas, deben de acompañar a nuestras autoridades para que el presupuesto participativo involucre a la población en la gestión local.
Es deber de todo Alcalde, realizar convocatorias abiertas, públicas, transparentes, donde la sociedad civil organizada y todas las instituciones locales, participen en el Plan de Desarrollo Institucional, y articularlos en las instituciones desarrollando capacidades de solución de problemas para el logro de objetivos comunes a fin de desarrollar una cultura local, inclusiva, preventiva y mantener un medio ambiente seguro, limpio y trasmitir valores culturales y morales comunes.
Si con esta perspectiva logramos trabajar en redes institucionales locales, estaremos contribuyendo a combatir con la pobreza, la exclusión, la delincuencia y los males que aquejan a las instituciones la corrupción.
La forma más correcta de consolidar la democracia es construyendo sociedades más justas, y la pobreza y la exclusión social se contrarrestan mejor con la generación de empleos, no cabe duda que este es un tema central. Por ello, el tema de la expansión productiva, del desarrollo económico local es de gran importancia.
De ahí la relevancia de la voluntad de las autoridades nacionales y locales de promover la construcción de un entorno positivo de servicios territoriales que, de forma sistémica, haga posible el desarrollo económico local. Esto quiere decir que el Estado debe descentralizarse y buscar fortalecer la formación e inversión en recursos humanos e institucionales a nivel local. También conviene crear mecanismos de coordinación entre los agentes públicos y privados locales en pro de un objetivo común
Hoy nadie pone en duda la importancia de la participación ciudadana en la solución de los problemas y de las relaciones entre las actividades socioeconómicas y el medio ambiente. La gestión territorial es lo que permite articular y armonizar los aspectos económicos, sociales y ambientales.
En este sentido, conviene promover una mayor cultura del esfuerzo fiscal local, a fin de que el proceso de descentralización no se convierta en un simple ejercicio burocrático-administrativo; sino todo lo contrario, en impulsor del desarrollo local sostenible. También es crucial que el gasto local sea administrado de manera eficaz, eficiente y transparente.
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