Durante décadas hemos tenido en claro que nuestra participación política fue fundamentalmente la de sobrevivir a las persecuciones y aprendimos a ser buenos opositores y una vez alcanzados los cortos espacios democráticos pudimos conquistar derechos para los más pobres; tarea que nos fue difícil realizar durante el primer gobierno.
Haya de la Torre siempre fue el presidente que todos los apristas hubiéramos querido tener como conductor de la Justicia Social; pero la realidad fue distinta y en este segundo gobierno y habiendo aprendido y desaprendido muchas cosas tenemos que tener en claro que el Presidente Alan García Pérez, como discípulo del Jefe y nosotros los apristas también; tenemos la gran responsabilidad de que se mantenga una continuidad democrática para la gobernabilidad del país y que las políticas de estado y de gobierno sintonicen con la justicia social que le propusimos al país desde 1930.
Tenemos confianza y seguridad de que el camino lo estamos recorriendo y que el partido recobrara con Mauricio Mulder protagonismo en el gobierno, la fuerza y la moral que contribuirá a que el país llegue al 2024
(I Centenario del APRA) como un país moderno y con Justicia Social.
Por eso debemos de construir un nuevo compromiso con el APRA: la de ser militantes participativos y representativos del cambio social al 2024; mirar el futuro es ser realistas ; queremos un partido que no solo gane el gobierno nacional; queremos un partido que esté presente en cada región y municipio del Perú; porque para entonces el poder se habrá democratizado y todos los peruanos apristas y no apristas sabremos que el cambio iniciado en el 2006 terminara con la brecha de inequidad existente..
La acción política de los militantes apristas para ese cambio de la sociedad con justicia social, principal objetivo de un partido moderno con vocación para gobernar, no puede buscar el poder solo desde el cargo de dirigente político, ó funcionario público ;eso es participar pero no representar y significa tener un interés personal sobre el interés del partido; lo que ha originado una perversión de los objetivos del militante y nos ha separado de la sociedad y esto se hizo más palmario cuando elegimos a nuestros candidatos en las elecciones regionales y municipales en los últimos años.
Nos hemos conformado entonces con ser Secretarios Generales y de Organización del Comité, Sector o de algún organismo funcional y en el gobierno queremos ser funcionarios públicos. Nos interesa poco ser dirigentes de los colegios profesionales, sindicales, campesinos, comunales, barriales, PPJJ, AAHH, comités del vaso de leche, club de madres, comedores populares, deportivos etc.
Este nuevo compromiso del militante aprista es el de representar no solo al partido sino también a la sociedad para lo cual deberemos de recuperar aquellos valores y la mística que nos sirvieron de arma para afrontar el reto de gobernar cuando Haya de la Torre era el Jefe y con el objetivo de hacer la justicia social con pan y libertad para todos los peruanos.
c. Raúl Chirinos Ponce
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