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LA TEMÁTICA INDOAMERICANA EN LA CRITICA
HISTORIA LITERARIA DE L.A.S.
(TITO LIVIO AGÜERO VIDAL)

 

 

Luis Alberto Sánchez

Tito Agüero Vidal

Introducción.-

Hace 25 años Leopoldo Zea realizó el primer gran balance de las ideas de LAS desde la perspectiva de la Historia de las Ideas en Indoamérica. En esa oportunidad, el filósofo mexicano, concluyó, al final de su ensayo, que LAS con otros de su generación, habían contribuido notablemente a la existencia de una cultura y identidad continental porque "insistieron en hablar en lo que consideraban propio de esta América; hablaron machaconamente hasta hacer de sus interrogantes y preocupaciones parte esencial de la formación de nuestra cultura" razón por lo que lo ubicaba al lado de figuras de la talla de José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña -todos ellos miembros del famoso Ateneo de la Juventud- y otros . Para efectuar este trabajo Zea solamente utilizó dos libros del autor y ambos de clara orientación cultural e historicista . De tal manera, que existe un vació respecto al tema -Latinoamérica- desde el terreno que justamente LAS le dedicó mayor atención: la crítica e historia literaria. El siguiente escrito, corto en extensión pero extenso en tanto período de tiempo estudiado, aspira a presentar una primera visión histórica y panorámica de su evolución, momentos y virajes desde una perspectiva explicativa y no meramente descriptiva.

 

I. "Nosotros: Ensayo sobre una Literatura Nacional" (1920) .-

La primera estación esta signada bajo la huella de diversas y encontradas influencias. De un lado el arielismo y el modernismo de su época de colegial -La Recoleta-, la visión materialista y determinista de Hipólite Taine (1820-1893), pasando por las reuniones en la casa de Víctor Andrés Belaúnde hasta su "relación" de amistad con José de la Riva Agüero. Pero lo que define esta estadio es, digamoslo así, un impulso juvenil de búsqueda y realización de algo nuevo y diferente. Efectivamente, si bien no plantea una ruptura con los criterios estéticos y la sensibilidad literaria precedente, pues comparte una visión que entiende que el conocimiento es un esfuerzo acumulativo y lineal, donde las distintas promociones aportan; tampoco es menos cierto, que no hay una total adecuación o sintonía con el mundo intelectual de ese entonces. No podía pasar desapercibido el hecho que la actividad literaria era parte de un sistema de dominación, no solamente por que se hablara y escribiera en español, en el Perú de los 20 -más rural que urbano- sino especialmente por que, como lo nota Mirko Lauer, aquella formaba parte de otra mayor, que la englobaba y que en fin le daba su orientación final: la política. En tal sentido el discurso literario formaba parte del político que las clases sociales dominantes monopolizaban y detentaban. Pero esta situación no pudo mantenerse básicamente por los cambios que se produjeron en el Perú de los 20 -Augusto B. Leguía- permitió la emergencia de nuevos sectores sociales: la clase media, el proletariado y los indios. En fin de lo que Francois Bourricaud llamó alguna vez la marginación de los olvidados .
Es justamente en los sectores medios, al que LAS pertenecía, donde se encuentran los esfuerzos más notables, para repensar el Perú, especialmente desde los predios de la historia como una suerte rechazo al positivismo e idealismo de las generaciones anteriores. De tal manera que no sorprende la aparición del Conversatorio Universitario en 1917, donde so pretexto de festejar el centenario de la Independencia del Perú un grupo de jóvenes inquietos y brillantes efectúan sus primeros pininos: LAS, Raúl Porras Barrenechea, Jorge Basadre, Jorge Guillermo Leguía, entre otros.
Su horizonte, como se colige por sus influencias y por su proceso formativo, como el resto de los miembros de su grupo fue el Perú, pero lo cual no significó que no encontráramos algunas ideas referidas sobre el punto. Justamente su Tesis de 1920 que además lo presentó al I Congreso de Estudiantes del Cuzco representó un primer esfuerzo para adentrarse a lo que se llamó en ese entonces el americanismo literario. En polémica con Riva Agüero que había sostenido que la literatura peruana y latinoamericana fue, es y será siendo imitativa porque carece de un ideal colectivo y propio ; LAS sostuvo por su parte, coincidiendo en el diagnóstico -el carácter imitativo-, distanciandose de su "maestro", que la tierra y la sangre pueden ser motivos o fuentes de inspiración de una nueva literatura y que en la tradición indígena y la criolla está nuestro porvenir literario del Perú y América Latina.

 

II. "América: Novela sin Novelistas" (1933) .-

A partir de 1927 se produce una inflexión en su perspectiva. Factores que lo explican son varios pero todos terminan al final por producir una apertura a la problemática social y a determinados marcos teóricos que hasta entonces le eran desconocidos. Sin lugar a dudas fue la influencia personal de José Carlos Mariátegui y su posterior adscripción al aprismo los que en última instancia explican este viraje. Marxismo, psiconálisis, realismo, vanguardismo, junto con autores "arielistas" contestatarios como Vasconcelos, Alfredo Palacios, José Ingenieros, etc. aparecen como los referentes teóricos más importantes.
Es en este período, siguiendo en parte las influencias de Federico More y Mariátegui, concibe la crítica literaria como el espacio privilegiado para repensar y discutir los problemas nacionales y indoamericanos para lo cual comienza a construir un andamiaje teórico, que desgraciadamente nunca concluyó, que bautizó como socioliteratura . La idea era simple se concebía lo literario como un hecho social que excede los llamados géneros literarios (lírica-épica-drama) y que inclusive abarca todos los testimonios escritos y orales. En tal sentido los individuos no son en el análisis literario que pregona LAS los elementos centrales a analizar. Con lo cual se acerca a las tesis de Lucien Goldmann sobre el estructuralismo genético . De tal manera que su concepto de literatura abarca y rescata las ahora llamadas literaturas orales, o sea las que no son escritas -propias de lo medios rurales- y las literaturas populares y nativas, que no responden a los códigos occidentales ni por supuesto al español. Este "marco teórico" lo llevo a sostener, en polémica con toda la crítica literaria peruana -con Mariátegui a la cabeza- y latinoamericana que las culturas precolombinas fueron creadores de literatura. También sostuvo la existencia de una relación de acercamiento y/o distanciamiento entre el paisaje social (geografía, naturaleza, telúrico) y el escritor y que dependiendo de esta se produce o no una literatura latinoamericana.
En su obra más importante sobre este tema sostuvo que los argumentos de las novelas que se escribían en nuestro continente eran prácticamente los mismos que habían en otros países (Francia y España). Lo cual revelaba al fin de cuentas el rumbo que había tomado nuestra literatura: la imitación. Lo paradójico era que en Latinoamérica habían motivos lo suficientemente variados y ricos para dar a luz a una novelística de alto vuelo pero que no eran aprovechados. Por lo cual el problema residía, a su entender, no en el ambiente ni en los personajes sino en los "novelistas" que todavía no sentían la imposición del paisaje social sobre ellos. En conclusión: América era una novela pero sin novelistas. 

 

III. "Historia Comparada de las Literaturas Americanas" (1973-1976) .-

Ya en los 50, años más años menos, se produce su último emplazamiento literario. Que puede definirse como la búsqueda, no siempre exitosa, de un cierto equilibrio entre sus postulados iniciales -esteticistas e individualistas- y los de su socioliteratura. A decir del mismo LAS se resumiría su nuevo enfoque en una suerte de culturalismo, que si bien no excluye los factores históricos y sociológicos los considera secundarios por lo que los termina relegando. Todo lo cual lo llevó a limar las aristas radicales de su discurso literario de 1927 a 1950, verbigracia: marxismo, psicoanálisis y vanguardismo. Realizó también, por consiguiente, una revisión sobre lo individual y lo social en su crítica literaria, donde intenta nuevamente mantener afanosamente una posición ecléctica. Como corolario de todo esto, se "aparta" de la cultura y tradición indígena: "Sentí que, al filo de mi madurez, en vías de la última etapa, venía a descubrir lo que debí conocer desde el comienzo de mi carrera, de lo que me aparte por un torpe prejuicio, aprendido en el radicalismo de mis maestros. Había sido un radicalismo casi sin objeto y del cual, desde aquel enero de 1956, me encuentro de regreso en lo tocante a España...Con el descubrimiento de España empecé a revisar mi propia dimensión nacional y personal, midiéndome con una nueva vara -con una auténtica vara castellana- hasta entonces para mí sin uso" . Todo estos cambios y su afirmación de la no existencia de una literatura nacional llevaron a Lauer a sostener que LAS "no sólo cancela el 900; sino también lo prolonga" .
Pero esta aparente "derechización", cuando se analiza su historia de la literatura peruana, se desdibuja notablemente cuando nos adentramos a sus tesis esbozadas en lo que él considero su capo di lavoro como escritor. Si en los 30 sostuvo la existencia de un desencuentro entre el paisaje social y el escritor, en los años 70 señaló ya la existencia de Latinoamérica como un ente sustancialmente autónomo: América era ya una novela con novelistas. A diferencia de los 30 donde el vínculo pasaba por una suerte de nacionalismo geográfico, que finalmente tuvo su expresión en autores como Ciro Alegría, Alcides Arguedas, Mariano Azuela, Rómulo Gallegos, José Eustasio Rivera, Jorge Icaza, etc.; en los 70, LAS entiende, que esta frente a algo que no puede definir fácilmente, que rebasa lo telúrico y social, y también por supuesto lo meramente lingüístico, que tal vez tenga que ver con lo que André Maurois alguna vez denominó como, a propósito de los tipos de escritores, magiciens (mágicos) y no con los logiciens (lógicos). Con lo cual expresaba en otros términos lo que Alejo Carpentier llamó como lo real maravilloso. Esta coincidencia se expreso, hecho poco resaltado y por que no decirlo ocultado por la crítica peruana actual, en la predilección por dos autores latinoamericanos pertenecientes al boom de los 60: Gabriel García Márquez y Jorge Amado.

 

Conclusiones.-

LAS en un mano a mano con José Miguel Oviedo, a propósito de cual era a su entender su principal aporte, respondió: "... haber suscitado en gran parte la afición en la literatura americana que antes que yo escribiera (con la excepción de Marcelino Menéndez y Pelayo) era algo muy remoto y desconocido, Riva Agüero no escribió sobre literatura americana, sino sobre la peruana: no existía otra cosa. Despertar ese interés creo que es lo más valioso...es interesante haber sembrado esa inquietud por lo americano, no por patriotismo continental, sino porque creo que estábamos supeditados a una visión de la literatura absolutamente colonial. Vivíamos pendientes de lo francés y de lo español" . Efectivamente, en esta emergencia de lo americano reside la contribución crítico-histórica más relevante y trascendente de LAS por lo que merece ubicarse con todo derecho dentro de aquel selecto grupo de escritores que Elizabeth Palmer alguna vez bautizó como los constructores americanos en el sentido de que su obra rebasa los cauces de lo estrictamente literario para desbordarse noble y ejemplarmente, por la conciencia colectiva de su propio país y lo que es más importante de toda Latinoamérica.

Notas.-

1 Miembro del Taller de Estudios Sociales y Políticos “Antenor Orrego” y catedrático de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Federico Villarreal.
 

2. ZEA, Leopoldo (1983). "Luis Alberto Sánchez". En: Homenaje a Luis Alberto Sánchez. Varios Autores. Madrid: Editorial Insula, pp. 522-525.

3. Vida y Pasión de la Cultura en América (Santiago de Chile: Editorial Ercilla, 1935, 135 pp.) y ¿Existe América Latina? (México: Fondo de Cultura Económica, 1945, 289 pp.)

4. Tesis de Bachillerato que presentó en la UNMSM en 1920 y apareció con el título de "Literatura peruana. Capítulo de un ensayo preliminar" (En: La Prensa. Lima, edición de la tarde, 5-6-7 de agosto de 1920) y que recientemente ha sido editado: el La Literatura Peruana. Tesis Universitaria de 1920 (Lima: Instituto "Luis Alberto Sánchez", 1998, 58 pp.).

5. BOURRICAUD, Francois (1969). "Nota sobre la oligarquía peruana". En: La Oligarquía en el Perú. Varios Autores. Lima: IEP, pp. 44-45.

6. DE LA RIVA AGÜERO, José (1905). El Carácter de la Literatura del Perú Independiente. Lima: Rosay, pp. 230.

7. SANCHEZ, Luis Alberto (1933). América: Novela sin Novelistas. Lima: Editorial Peruana, 217 pp.

8. SANCHEZ, Luis Alberto (1939). Panorama de la Literatura del Perú. Tercera Edición. Lima: Milla Batres, 1974, 175 pp.

9. GOLDMANN, Lucien (1967). Para una Sociología de la Novela. Barcelona: Ciencia Nueva.

10. SANCHEZ, Luis Alberto (1973-76). Historia Comparada de las Literaturas Americanas. Buenos Aires: Editorial Losada, 4 Tomos.

11. SANCHEZ, Luis Alberto (1969). Testimonio Personal. Memorias de un Peruano del Siglo XX. Segunda edición. Lima: Mosca Azul, 1987, T. III, pp. 257.

12. LAUER, Mirko (1989). "La estantería del establishment. La Literatura Peruana de LAS de 1928 a 1978. En: El Sitio de la Literatura. Escritores y política en el Perú del s. XX. Lima: Mosca Azul, pp. 52-54.

13. SANCHEZ, Luis Alberto (1975). Conversaciones. Lima: Mosca Azul, pp. 38.

 

   
     
       
 

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