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Tito Livio Agüero Vidal - Egresado de la facultad de derecho y licenciado en Sociología en la especialidad de política (Pontificia Universidad Católica del Perú), egresado de la Maestría de Ciencia Política (UPIGV-ICD), Miembro del Taller de Estudios Políticos ¨Antenor Orrego¨, Catedrático de la Escuela de Ciencia Política (Universidad Nacional Federico Villarreal).
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"Ahora ya empieza el silencio. Nadie puede hablar, pues es severamente reprimido por los guardias. Sólo se oyen las voces de orden. Nos cuentan, nos registran, nos alinean. I luego, un, dos, un dos, un dos, desfilamos ante nuestras celdas. 1O números mas allá queda el poeta Santiago Spurio; es el 626...Se la pasa contando las nubes que cruzan nuestro desvaído cielo y los escasos gorriones que a veces, vienen a formar sus nidos en los arbolitos del penal. Tiene unos ojos tristes, de llama serrana, y aunque no se lamenta, todo su accionar es una queja. Pienso que siempre tiene miedo. Cuando le dicen su número, tiembla, se le ve en los ojos...El poeta Santiago Spurio es un ser raro....Sonríe siempre. Su sonrisa es como un refugio. Nadie sabe si cuando sonríe es porque está alegre, o porque está triste. Es una sonrisa estereotipada sobre la cara de angulosos trazos, una sonrisa que si no fuera por el gesto mil veces repetido, uno creería que su cara es así, a pesar de él mismo...El sólo piensa en el día que saldrá...El poeta no tiene familiares cercanos aquí. Sólo su mujer y su hija. Ha venido de una lejana región de la sierra, con el oro y el verde de su sol y sus prados reflejado en sus ojos. Sigue añorando sus cerros, sus llamas hieráticas, sus casitas de teja roja. Sigue sintiéndose forastero, aún en la prisión. Es el que más lee y el que menos habla. Siempre está como ausente. Muchas veces, cuando estamos en la cuadra, se sienta a contemplar a los gorriones en su afán de fabricar nidos en los esmirriados árboles del patio. Una vez le vi los ojos cuajados de lágrimas porque el caporal la había destrozado los nidos con sus crías y todo, y nada más que porque a él le gustaba mirarlas. Pero a pesar de sus lágrimas, sonreía...Uno se siente como mas culpable frente a ellos, frente a su inocencia, a su ingenuidad, a su pureza...Han pasado los años y el poeta sigue sonriendo. Su sonrisa sé ha hecho casi una mueca trágica. Cuando vienen a verlo su mujer y su hija, tiembla. Los ojos se le humedecen y no sabe qué hacer con las manos...Cuando salga...qué larga venganza le tomará la vida!" .
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I. EL ESCENARIO: HUANCAYO Y LA BOHEMIA .-
En la región de la sierra central el predominio económico, social y político lo tenía desde mediados del siglo XIX la ciudad de Jauja. Una élite de mestizos unida con inmigrantes extranjeros que llegaron durante la primera década del siglo pasado constituía el bloque social y étnico en el poder. Su dominio, ejercido desde el ámbito urbano andino se expandía sobre toda la población rural organizada en comunidades indígenas y haciendas. Paulatinamente, con el inicio de la construcción del ferrocarril de Lima a la Oroya y con la presencia del capital extranjero especialmente de origen norteamericano (Cerro de Pasco Mining Company en 1902 y la Sociedad Ganadera de Junín en 1906) Jauja comenzó a perder su liderazgo en favor de Huancayo que ocupaba una posición geográfica estratégica como eje de comunicación con Lima -por lo menos 6 caminos rurales convergían a la capital- además de comunicar a toda la sierra central con los departamentos del sur. Así, en los años 20 Huancayo comienza ya a mostrarse como una ciudad con un futuro muy promisorio, donde las actividades económicas claves, y que ya comenzaban a manifestar su enorme potencialidad, serían el comercio y la minería. Estamos pues frente a una ciudad moderna, sin una aristocracia como Trujillo, ubicada dentro del hinterland limeño, y por consiguiente receptora constante de diversos flujos de información y de valores culturales e ideológicos que no tuvieron otras urbes del Perú. De tal manera que los acontecimientos internacionales que marcaron nuestro siglo, como la primera guerra mundial y la revolución rusa, no fueron temas ajenos o distantes .
Si lo internacional deja sentir su enorme influencia en los corazones y mentes de los jóvenes, mayor es el peso moral e ideológico de las figuras nacionales más descollantes de ese momento. Bernardino Vera, quien cuando estudió en Lima sintió el prestigio que gozaba en las nuevas hornadas limeñas el predicamento de Manuel González Prada y vio la aparición de nuevos políticos e ideólogos como Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui .
La respuesta de lo jóvenes a todos estos estímulos, tanto externos como internos, a grosso modo se dio alrededor de dos grandes corrientes: una de corte más político y social, asentada en lo que fue hasta hace pocos años atrás el escenario más gravitante de la región -Jauja-; y la otra de un carácter mucho más literario y cultural que propiamente político y que sorprendentemente tuvo como base de operaciones no solo a la ciudad de Huancayo también a una serie pueblos del valle del Mantaro. Los jaujinos estuvieron liderados por el abogado Moisés Arroyo Posadas (1906-....) y por el escritor y periodista Clodoaldo Alberto Espinoza Bravo (1907-1969). Arroyo, quien nació en Llaoclapampa (Jauja), no sólo tuvo una estrecha relación con Mariátegui desde el año de 1924, sino que incluso en los años 30 militó en el Partido Comunista Peruano, llegando a ocupar importantes cargos dirigenciales. A fines de la década del 20 vuelve a su tierra y se dedica a organizar a los trabajadores de su ciudad y los distritos adyacentes, al mismo tiempo que visita de manera frecuente a las comunidades indígenas con un afán propagandístico. Funda con Pedro Monge y Espinoza Bravo el periódico Luz del Obrero. Del grupo de Jauja fue quien tuvo mayor correspondencia epistolar con José Carlos Mariátegui .
Por su parte los grupos literarios aparecieron en toda la región del centro tuvieron una gran actividad cultural en la década del 20: giraban la mayoría alrededor de una determinada revista. Además, existía un cierto descentramiento; es decir, los núcleos de gestación fueron no sólo la ciudad de Huancayo sino también Jauja, Sicaya y Muquiyauyo.La Bohemia de Huancayo, que tuvo a los hermanos Bolaños Díaz como principales directores , se caracterizó por desarrollar solamente un trabajo literario. Desde una perspectiva histórica se puede afirmar incluso que constituyen el primer movimiento de esta índole en esta ciudad. Se nuclearon alrededor de la revista Hélice, dirigida por Oscar . Los críticos literarios peruanos que se han adentrado a estudiar este género prácticamente no mencionan a la Bohemia de Huancayo y se centran solamente en el estudio de los grupos vanguardistas de Lima, como sería el caso de Estuardo Núñez, quien es el estudioso más reputado sobre la poesía vanguardista en el Perú. El nombre de la revista parece provenir de la influencia de Guillermo de Torre (1902-1972), creador del ultraísmo . Lo que llama la atención en dicha publicación fue su factura no indigenista -prácticamente inexistente- como sí lo fueron otras revistas literarias de la época, como el Boletín Titikaka del Grupo Orkopata de Puno, o las diversas publicaciones indigenistas de los variados y disímiles grupos cusqueños; también es de destacar su vanguardismo literario y su identificación con la poética y no tanto con la narrativa, lo que definió su carácter, sentido y orientación. Asumir el vanguardismo poético en los años 20 en el Perú implicaba aceptar una determinada concepción del quehacer literario, que llevaba no sólo a un enfrentamiento radical con lo tradicional, tanto en contenido, formas y técnicas, sino también lo acercaba a lo que se denominó el arte purismo. Es decir, hacían suya todas aquellas ideas que consideraban la creación literaria sólo como un hecho estético, sin influencia de otra naturaleza.
Los hermanos Bolaños Díaz dejaron la ciudad de Huancayo y se trasladaron a Lima, probablemente en 1924, con lo cual si bien es cierto no se dio por terminado este inicial ciclo vanguardista surgido en la sierra central del Perú con los años dieron inicio a otro, donde como muchos de sus coetáneos y coterráneos, especialmente los jaujinos, abrazaron con mucha pasión los ideales que guiaron a muchos jóvenes de estos no tan lejanos años.
II. EL ESCRITOR: SERAFIN DELMAR .-
Su verdadero nombre fue Reynaldo Bolaños Díaz. No existe certeza si el lugar de su nacimiento fue Huancayo o Tayacaja (hoy provincia del departamento de Huancavelica) . Cuando con el pasar de los años Delmar alcanzó reconocimiento y fama por su trabajo literario siempre fue identificado como un escritor huancaíno. Todo indica que los primeros años de su infancia los vivió en el pueblo de Sapallanga (ahora distrito), cerca de Huancayo. Parece que su madre se dedicaba a varias actividades, siendo una de ellas la de maestra. De su padre no se sabe mucho, sólo que murió a los 33 años, cuando Delmar frisaba los 3 ó 4 años. Desde ese momento la madre se convertirá en el centro de todas sus atenciones y preocupaciones . De niño Delmar era muy "viajero" y constantemente se escapaba su casa y realizaba largos paseos y caminatas siempre sólo por la sierra pero siempre su madre daba con él . Las huidas del hogar materno, así como la búsqueda que siempre emprendía su madre, aparecen reiteradamente en varios de sus cuentos .
Sus hermanos Federico (1896-....) y Oscar (1903-....) también van a inclinarse por la literatura y la política. Delmar en una poesía, titulada "Amor Proletario", le habla a Magda Portal sobre sus dos hermanos y su madre:
"bien sabes que nací de la tristeza de una mujer del campo que restregó todas las tardes sus lágrimas en el crepúsculo vigilando que no olvidemos cuántas cosas?
jugando a la guerra en nuestros caballos de palo yo era un simple soldado, con cara de revolucionario esa mujer buena con el cielo de la sierra en su alma que sembró 3 hombres en la tierra, y que tú la conociste murió en junio, como todas las madres de los poetas.
tú sabes camarada Magda que su vientre gestó 3 poetas
el último bañado en mi sangre brota desde el fondo proletario agitando la misma esperanza que nos unió
identificados-nos encontramos en una calle del universo
con nuestro corazones revolucionarios apretado en un mismo destino aventaría el cariño para irme solo por el mismo camino de la mujer que tú conociste si no tuviera el paisaje de mi alma en tus ojos-si no
tuviera tu grito rebelde metido en el corazón o mi canto trenzado por las piolas de tu vida..." .
A partir de algunos cuentos escritos por Delmar -cuya obra como la de Ciro Alegría tienen un claro carácter biográfico- se podría inferir que Federico, su hermano mayor, fue un factor sumamente negativo, y que podría haber cumplido similar función que el hermano de José María Arguedas . Su niñez, como se desprende por todo lo dicho, fue no sólo triste por la ausencia del padre y los maltratos de su hermano mayor, sino también llena de necesidades materiales no satisfechas. Esta situación se dejará también traslucir en sus narraciones . No cabe duda que los hermanos Bolaños Díaz debieron trabajar desde muy temprana edad. Parece que se dedicaron al contrabando de alcoholes en las zonas de Chanchamayo (actual distrito de Tarma, departamento de Junín) y Parihuanca (actual distrito de Huancayo).
Todo hace pensar que en 1921, a los 20 años, Delmar comienza su labor de escritor en Huancayo junto con sus dos hermanos. En ese año él era un empleado de la Hacienda Ronatullo, de propiedad de la Sociedad Ganadera de Junín, y de esa fecha data su preocupación social y política. Como ya se señalo, Delmar con sus hermanos Federico y Oscar dan vida a la llamada bohemia de Huancayo que tuvo como su órgano de expresión la revista vanguardista Hélice. En realidad no sabemos con precisión cuándo decide emigrar a Lima y tampoco las razones de tal decisión, pero lo cierto es que para 1924 ya se encuentra en la capital y al igual que en su tierra participa activamente en la vida literaria, especialmente en los grupos de poesía vanguardistas. Delmar conoce a Magda Portal (1903-1989) , quien luego de divorciarse de Federico Bolaños Díaz, será su compañera por casi 20 años, y con ella compartirá un sentimiento mutuo -el amor y como producto de esa unión tuvieron una hija: Gloria- y gustos literarios: se subieron a la nave del vanguardismo, que se fue transformando rápidamente en un realismo de corte socialista. Ambos, aunque también se dedicaron a la narración (en el caso de Portal al cuento y Delmar además del cuento a la novela) fueron básicamente poetas; la revolución social se convirtió en el eje de sus creaciones, cantaron a los pobres, a los obreros y en el caso de Delmar a los indios y campesinos; supieron responder al precio de su militancia marxista y aprista después; ambos fueron visitantes permanentes de las cárceles y sufrieron la persecución y el destierro .
En 1926 con su compañera viajan a Bolivia y en La Paz dan a luz un libro de cuentos: El Derecho de Matar. Regresan a Lima y participan en Amauta hasta que se produce el llamado "complot comunista" de 1927, y con otros intelectuales y políticos son deportados. La pareja de poetas estará fuera del país por un lapso de tres años (1927-30): visitan Panamá, Cuba, México, Bolivia y Chile. Participan activamente en la Célula Aprista de México y se alinean con Víctor Raúl Haya de la Torre en la polémica que éste mantuvo con Mariátegui. Regresan en 1930 para incorporarse al trabajo político del recientemente constituido Partido Aprista Peruano.
El 6 de marzo de 1932 se produjo un atentado contra la vida del Presidente de la República (Sánchez Cerro). De inmediato el Parlamento aprobó una ley (# 7491) que autorizaba al Poder Ejecutivo a adoptar medidas extraordinarias en resguardo de la subsistencia del orden social y de las instituciones democráticas. Jurídicamente dicha norma era una ratificación de un decreto ley (# 7060) que establecía las cortes marciales y señalaba la pena de muerte para los autores del delito de rebelión, sedición o motín; y al mismo tiempo hizo irrenunciable el cargo de miembro de las cortes marciales asignados a los jefes del ejército, marina o policía y declaró en suspenso las garantías constitucionales. Pero resulta que esta última ya había sido derogada desde por otro decreto ley (# 7161), por lo cual la ley que dio el congreso fue en realidad una nueva ley sobre la base de otra ya inexistente. Producida esta aberración jurídica la Corte Marcial se formó inmediatamente. Los encausados y por ende potenciales sujetos a la sanción máxima, es decir, la pena de muerte, fueron los apristas José Melgar Márquez, Juan Seoane Corrales, Bernardo García y Serafín Delmar, y los ciudadanos José Olcese y Carlos Kraff. Delmar se salvó de morir fusilado, pero fue condenado a 20 años de penitenciaria por el delito de no haber denunciado la presunción de que Melgar pudiera cometer el asesinato de conformidad con el artículo 100 del Código Penal.
A partir de esta sentencia la penitenciaria de Lima se convirtió para Delmar en su domicilio. Pocas veces se había visto en el Perú y en toda América Latina caso semejante. De inmediato sus compañeros de partido iniciaron campañas en el exterior para pedir la libertad del poeta. Por ejemplo, en la Argentina el Parlamento, el Congreso de Escritores, el Comité de Juristas contra los perseguidos políticos con Alfredo Palacios y Carlos Sánchez Viamonte a la cabeza, la Federación Universitaria Argentina y la revista socialista Claridad , abogaron de diversas maneras y formas por el escritor peruano . Gracias a un acuerdo político logrado entre Víctor Raúl Haya de la Torre y el en ese entonces Presidente de la República (Manuel Prado) Delmar pudo salir de la Penitenciaria de Lima el 28 de enero de 1942 pero la libertad que gozaba era condicionada, motivo por el cual a los pocos días se vió obligado a viajar a Santiago de Chile.
Sus libros, de género narrativo y poético, fueron los siguientes: Los espejos envenenados (1926) , El derecho de matar (1926) , Radiogramas del Pacífico (1927) , El hombre de estos años (1928) , El año trágico , Cantos de la revolución (1934) , Diario intimo de un condenado (1940) , Sol: están destruyendo a tus hijos (1941) , La tierra es el hombre (1942) , Los campesinos y otros condenados (1943) , y Tiempos de odio (1946) .
Además Delmar también fue un periodista nato; escribió innumerables artículos y ensayos sobre una infinidad de temas y dirigió varias revistas. Mencionemos rápidamente algunos de los más importantes: Hélice de Huancayo; Editorial Titikaka de Puno; Flechas, Hangar-Trampolín-Rascacielos-Timonel, Amauta, Boletín de la Universidad Popular González Prada, APRA, La Tribuna y Renovación de Lima; Motivos, U y Bandera Roja de La Paz; Social de La Habana; Repertorio Americano de Costa Rica; Crisol e Indoamérica de México; Claridad de Buenos Aires; Atenea de Santiago de Chile, etc.
Después de publicar en Santiago de Chile el poemario Tiempos de Odio (1946) Delmar dejó de escribir y poco a poco se fue alejando de la política activa y militante aunque ideológicamente siempre siguió considerándose un aprista más. Se sabe que en la capital chilena hasta el año 1951 participó en las reuniones del Comité Aprista de Desterrados, para después alejarse . Sea cuales fueran los motivos que lo llevaron a abandonar la creación literaria a partir de 1946 y la vida política desde 1951, lo cierto es que Delmar murió el 29 de julio de 1980 lejos de la tierra que lo vio nacer y en el más completo olvido de la crítica literaria actual. Uno de los poco que alzó su voz de protesta fue el poeta aprista Antenor Samaniego, quien recordó que la obra de Delmar siempre estuvo signada por el olvido, cuando no por el silencio:
“No se sabe exactamente por qué dejó la actividad política ni por qué dejó la pluma. ¿Siguió escribiendo? Tal vez algunos artículos ocasionales o quizás libros más densos. Sus albaceas tienen la palabra. Lo cierto es que Serafín Delmar, durante las últimas décadas, se dedicó a las actividades comerciales, y con gran éxito, a modo de deparar de cierta holgura a los nuevos integrantes de su familia: su esposa e hijos. En el Perú, todavía dominado por los evasionistas literarios, nadie dijo nada sobre su muerte. El que pasó, semejante a un huracán, estremeciendo la floresta poblada de ruiseñores y cactus, fue, una vez más silenciado, con el silencio habitual de nuestros críticos de oficio que no hacen otra cosa que ocultar su incapacidad ante el paso demoníaco de los demoledores que de cuando en cuando, llegan a nuestras altas peñolerías andinas ”.
Miembro del Taller de Estudios Sociales y Políticos “Antenor Orrego”.
PORTAL, Magda (19 57). La trampa. Segunda edición. Lima : Poma, 1982, pp. 131 y 132.
3. La bibliografía utilizada ha sido la siguiente: ALBERTI, Giorgio. "Ruptura de la estructura de poder urbano provincial y surgimiento de movimientos campesinos" (En: Hacienda, comunidad y campesinado en el Perú. Varios Autores. Segunda edición. Lima: IEP, 1976); CAMPAÑA, Pilar y RIVERA Rigoberto. "Campesinado y migración en una sociedad de enclave" (En: Debates en sociología. Lima: PUCP, # 4, 1979); CAMPAÑA, Pilar y RIVERA, Rigoberto. "El proceso de descampesinización en la sierra central del Perú" (En: Revista de estudios rurales latinoamericanos. Bogotá, Vol. I, # 2, 1978); Barquero, J. "Serafín Delmar: precursor de la literatura social del Perú (En: Proceso. Huancayo: Universidad Nacional del Centro, # 6, 1977); SUAREZ, Miguel. "Biografía de Nemesio Augusto Raéz Gómez" (En: La voz de Huancayo. Huancayo, 1-VI-1949); SUAREZ, Miguel y CISNEROS, Antonio. Historia del periodismo en Junín (Huancayo, 1967).
4. Víctor Modesto Villavicencio, participante activo de la vanguardia huancaína, nos muestra con su testimonio personal, la impronta que en los jóvenes serranos dejaron los dos acontecimientos señalados: "Mi generación se nutrió con la experiencia de una tragedia. Acababa de terminar la guerra de 1914 y el mundo había sido convulsionado desde sus cimientos. No pudimos sustraernos a las consecuencias de un conflicto que puso en guerra a los espíritus...Muchos siguieron el camino de la vida sin riesgos; pero innumerables jóvenes fueron tras de objetivos de sacrificios. Al revés de otras generaciones que se entregaron para la burocracia, para la literatura, nosotros preferimos el espíritu para la lucha por un Perú más humano, más justo y más culto. La prueba ha sido terrible, porque sin que mediara una guerra internacional, millares de hombres, que tenían nuestra misma ánima, han sido fusilados, asesinados o han muerto en prisiones" (VILLAVICENCIO, Víctor Modesto. El espíritu de mi generación. Santiago de Chile: Atenea, pp. 5-6).
“La siembra intelectual de González Prada, el maestro muerto de la juventud nueva del Perú, pero cuya doctrina tendrá vida, aun por siempre, las orientaciones sociales, hasta ayer parecen desconocidas, de Mariano Lino Urquieta, politico socialista de la tierra del Misti, la encarnaciòn de esa doctrina de bien, el socialismo, en el apóstol de la juventud peruana, Victor Raúl Haya de la Torre, a quien tuve la suerte de conocer en Lima, siendo aún estudiante, en los años de 1920, 21 y 22, y la continuación de la obra ya muy bien empezada, por hombres de su talla y los colaboradores de Amauta, señor Mariategui, pronto tenian que hacer eco en el resto de la juventud que piensa y posiblemente se encuentre repartida en todas las regiones del Perú, pero en menor cantidad¨(VERA, Bernrdino. Carta de Jose Carlos Mariategui. Huancayo, 7-XII-1927. En: Correspondencia, 1915-1930 de Jose Carlos Mariategui. Lima: Amauta, T. I, 1984, pp. 235-236)”.
. Las cartas entre ambos fueron las siguientes: de Mariategui a Arroyo, 5-V-1929, 30-VI-1929, 9-IX-1929 y 10-IX-1929, y de Arroyo a Mariátegui, 26-V-1929 y 29-IX-1929.
7. "Los más conspicuos animadores de este primigenio movimiento en Huancayo fueron los hermanos Bolaños Díaz: Federico, Reynaldo y Oscar. Sobre todo, los dos últimos quienes se hicieron más conocidos en el mundo de las letras como Serafín Delmar y Julián Petrovick, respectivamente (BARQUERO, J. Ob., cit., pp. 4)”.
8. Este club literario, tuvo un rasgo digno de resaltar: "La primera (se refiere a Hélice), dirigida por Julián Petrovick, revela nada menos que estaba bien enterada de las nuevas orientaciones vanguardistas en literatura (que, en los mismos días, estaba tomando cuerpo en la Capital (Barquero, J. Ob., cit., pp. 4)”.
. De Torre reconoce su huella en esta revista huancaína: "Hojear hoy aquellas minúsculas y numerosas revistas...que yo he podido encontrar, produce un singular efecto (TORRE, Guillermo de Torre. Historia de las literaturas de vanguardia. Madrid: Guaderrama, 1965, pp. 588)”.
. "Nací en una aldeíta andina que no la conozco (1901): pero debe haber sido bajo el signo de algún dios rebelde" (DELMAR, Serafin. “Ïntroduccion-Autobiografia”, Penitenciaria de Lima, marzo de 1940. En: Los campesinos y otros condenados. Santiago de Chile: Orbe, 1943, pp. 5). Barquero dice sobre el punto: “Al parecer esta aldeita que cita el autor es un pueblo de la provincia de Tayacaja. Todas las personas que se han referido a Serafin lo consideran nacido en Huancayo. Solo Emilia Romero, que debe haberlo tratado muy de cerca en Mexico o Centroamèrica, menciona la provincia hunacavelicana como la de su origen natal (Diccionario manual de literatura peruana y materias afines. Lima:UNMSM, 1966, pp. 105). Lo cierto es que Serafin Delmar nacio en 1901 y pasó la mayor parte de su adolescencia en Huancayo” (BARQUERO, J. Ob., cit., pp. 6).
. "No quiero acordarme de las noches, porque las recuerdo llorando en las canciones de mi madre, cuando todavía ella era joven, y nos oponíamos a que volviera a amar. Si, fue una noche cuando mi padre se perdió en una sonrisa, y sus 33 años quedaron aleteando en el corazón de la casa (DELMAR, Serafín. Diario íntimo de un condenado. La Habana: Arellano y Compañía, 1940, pp. 3).
. "Cuando tuve siete años quise conocer el mundo y una mañana caminé. Tres años estuve perdido entre los cerros y los cóndores, entre el canto recio de los ríos y la música humilde de las aves, hasta que mi madre dio conmigo.
¡Ay, qué encuentro! No recuerdo impresión más alta. Me hablaba en un idioma que ya no entendía, pero su voz, su dulce voz. Cerca de mi corazón latía como el mío, y pegaditos se acariciaron (DELMAR, Serafín. Ob., cit., pp. 5).
. "De mi madre, cuyo recuerdo se me prendió como una aguja en la garganta. ¡Pobre mi vieja! Sólo más tarde comprendí la tristeza colgada de su cara prematuramente arrugada. Y yo fui tan malo con ella, huyendo de la casa, a pesar de que me decía, besándome: ¡No nos vamos a separar. Nos vamos a morir juntos! Y el destino nos separó. Un día estando ya lejos, le venció la muerte, a pesar de que nunca quiso morir. Gritó esa noche con todas sus fuerzas en el límite mismo en que nos desconoce Dios. Huipalita, yo o quiso incorporarse en la cama para desafiar la muerte, cayó. En sus ojos se había grabado la cara de sus seis hijos (DELMAR, Serafín. Ob., cit., pp. 85)”.
. "En Huancayo nacieron los Bolaños, tres hermanos escritores y poetas, diferenciados por sus nombres de pluma. El mayor Federico (1896) se inició en Lima colaborando en diversos periódicos, entre ellos Mundial. En 1924 editó la revista literaria Flechas. Por ese tiempo estaba casado con Magda Portal. Inquieto de fondo y arrogante de forma, ensayó diversas empresas intelectuales. Su primer y único libro se titula Atalaya (Lima, 1922)" (SÁNCHEZ, Luis Alberto. La Literatura Peruana. Lima: PLV, 1965, T. IV, pp. 103-104).
. Julián Petrovick fue el seudónimo de Oscar Bolaños Díaz, hermano menor de Serafín Delmar, nacido probablemente en Huancayo en el año de 1903. Fue un importante dirigente político durante la década de los años 30, llegando a ser inclusive secretario personal de Víctor Raúl Haya de la Torre; como muchos sufrió también encarcelamientos y torturas. Sus obras más importantes son: El cinema de Satán (1926), Naipe adverso (1930) y La paloma asustada (Lima: Mejía Baca, 1966).
. DELMAR, Serafín (1927). “Amor proletario”. En: Radiogramas del Pacífico Lima: Minerva, pp.. 93-94.
17. “La infancia del autor fue pobre y desdichada. El padre murió cuando frisaba los 3 o 4 años. Para poder sostener su numerosa prole la madre debía practicar diversos menesteres. Sobre el niño tuvo que pesar el duro e inexorable autoritarismo del hermano mayor, a tal punto que se convertirá en un leitmotiv en los cuentos Noche de lluvia, Dos policías y Cuentos de niños pobres (BARQUERO, J. Ob., cit., pp. 6)¨. Efectivamente, por ejemplo, en el cuento "Dos policías", Delmar narra la historia de una familia compuesta por una madre y sus tres hijos y de las conflictivas relaciones entre los hermanos (DELMAR, Serafin. Ob., cit., pp. 69-70).
18. "Llegaron los días de miseria a la casa y aprendí a ser hombre a los 14 años. Viajando de la sierra a la montaña y de la montaña a la puna, comprendí a los hombres de color y amé a mi tierra (SERAFIN, Delmar. Ob., cit., pp.5)".
. Sánchez se refiere a la en ese entonces veintiañera poetisa juvenil Magda Portal de la siguiente manera: "Se llega a compararla con Gabriela, con Juana y con Delmira. Magda...se revela hacia 192O. Era la esposa de otro poeta y publicista. Ganó un concurso literario. Era una mujer emprendedora, apasionada, impetuosa. Colaboró en Mundial y, desde luego, en Amauta" (SÁNCHEZ, Luis Alberto. Ob., cit., pp. 1558). Por su parte, Emilia Romero de Valle, nos proporciona algunos datos biográficos sobre la escritora vanguardista: "Poetisa, escritora y luchadora social nació en Barranco (Lima). Premiada en los Juegos Florales de la Universidad de San Marcos (1923). Ha sufrido destierro en varios países por sus ideas políticas" (ROMERO DE VALLE, Emilia. Ob., cit., pp. 255).
. “A Magda y a Delmar hay que abonarles una contribución más de sacrificio: su hija Gloria. No puede faltar esta pequeña a la cita de honor en nuestro recuerdo. Ambuló con sus padres, sintiendo en sus débiles entrañas la tenaza del hambre, la angustia del hogar incompleto del que faltan alternativas y simultáneamente el padre y la madre. Eso sí, en recompensa a la ausencia crónica del juguete y a la falta de calor de un cariño vigilante, la conciencia naciente de su pubertad aprista heroica: la salvación de su pueblo y de sus hermanos del dolor (COX, Carlos Manuel. "Luchadores apristas. Magda Portal y Serafín Delmar". En: Claridad. Revista de Arte, Crítica y Letras. Tribuna del Pensamiento Izquierdista. Buenos Aires, Año XV, # 305, mayo de 1936, s/n pp.)”.
. La revista socialista argentina Claridad incluso le dedicó a Delmar todo un número (Claridad. Revista de Arte, Crítica y Letras. Tribuna del Pensamiento Izquierdista. Buenos Aires, Año XV, # 305, mayo de 1936).
. En Chile, principal lugar de residencia de los desterrados apristas, se produjo una situación muy similar: el Pen Club con Gabriela Mistral, Manuel Rojas y Joaquín Edwards Bello, "Mujeres Chilenas" con la alcaldesa socialista de Santiago Graciela de Schnacke, el Partido Socialista Chileno, la Sociedad de Escritores de Chile presidido por Ernesto Montenegro, demandaron la libertad inmediata del poeta peruano. En Bolivia se redactó un mensaje de protesta firmado por intelectuales, catedráticos universitarios y parlamentarios. En Uruguay se formuló una petición pública al gobierno del Perú firmada por escritores, poetas, profesores universitarios, periodistas y políticos entre los cuales figuraban personajes de la talla de Emilio Frugoni, Juana de Ibarburu, etc. En Cuba diversas instituciones expresaron su protesta y demandaron la libertad de Delmar: la Asociación de Escritores y Artistas Americanos, el Instituto Cubano-Americano de la Cultura, el Instituto Nacional de Previsión y Reformas Sociales y la revista América. En Costa Rica el movimiento lo dirigió la prestigiosa revista de Joaquín García Monge Repertorio Americano. Por último, en Venezuela, también surgió un pedido de amnistía impulsada por escritores, periodistas, artistas y políticos entre los cuales estaban figuras de gran prestigio como Rómulo Gallegos, Andrés Eloy Blanco, etc.
. DELMAR, Serafín (1926). Los espejos envenenados. Lima.
. DELMAR, Serafín y PORTAL, Magda (1926). El derecho de matar. La Paz: Imprenta Continental. 58 pp.
. DELMAR, Serafín (1927). Radiogramas del Pacífico. Lima: Minerva. 94 pp.
. DELMAR, Serafín (1928). El hombre de estos años. México: Célula Aprista de México.
. DELMAR, Serafín (1934). El año trágico. Lima: Cooperativa Aprista Atahuallpa.
. DELMAR, Serafín (1934). Cantos de la revolución. Lima: Cooperativa Aprista Atahuallpa.
. DELMAR, Serafín (1940). Diario intimo de un condenado. La Habana: Arrellano y Compañía Editores.
. DELMAR, Serafín (1942). Sol: están destruyendo a tus hijos. Buenos Aires: Americalee, 244 pp. Existe una segunda edición que editó la Municipalidad de Huancayo en 1967.
. DELMAR, Serafín (1942). La tierra es el hombre. Buenos Aires: Americalee, 206 pp.
. DELMAR, Serafín (1943). Los campesinos y otros condenados. Santiago de Chile: Orbe, 332 pp.
. DELMAR, Serafín (1946). Tiempos de odio. Santiago de Chile.
. Luis Chanduví Torres, amigo de prisión de Delmar como de Juan Seoane y José Melgar, y uno de los responsables directos de la insurrección del 3 de octubre de 1948, nos da un testimonio que prueba la participación política de Delmar por lo menos hasta el año de 1951: "Un día me encontré con Serafín Delmar, quien se había casado y residía en Viña del Mar; gozaba de holgada situación económica, por figurar entre los mejores vendedores de uno de los principales laboratorios de Santiago. Cuando le pedí que me consiguiera trabajo, se excusó, por temor a que algunos miembros del Comité lo acusarán de estar protegiendo a uno de los causantes de la debacle del Partido y sobre todo qué diría Víctor Raúl cuando lo supiera" (CHANDUVI TORRES, Luis. El APRA por dentro, 1931-1957. Lo que hice, lo que ví y lo que sé. Lima, 1988, pp. 483).
. SAMANIEGO, Antenor (1981). ¨Serafin Delmar”. En: La Tribuna. Lima, octava época, · 43, 23-I-1981, pp. 5.
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