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Los variados y contradictorios caminos de Armando Villanueva

Pero regresando a las declaraciones de Armando Villanueva, debemos entender que su pedido de "reestructuración" tiene connotaciones sociológicas, es un llamado a un reposicionamiento social, sindical, organizativo. Es una dura crítica a quienes han considerado que el APRA es sólo un partido de aparatos y facciones, y sobre todo hace un llamado para que los liderazgos surjan de ese reposicionamiento. Y eso si hay que reconocerlo y aplaudirlo, pues Armando se pone con sus 94 años muy por delante en su visión del partido, que la visión de muchos dirigentes y aspirantes a líderes que están entre los cuarenta y los cincuenta años, los cuales por alguna estrafalaria razón o auto asignado derecho divino u onírico, ya están lanzando sus candidaturas para liderar al PAP por Internet en forma frívola y egocéntrica, cuando su único mérito es haber practicado la sobonería más ramplona.
Por Eduardo Bueno León
Eduardo Bueno León
*Sociólogo y Politólogo egresado de la Universidad Complutense de Madrid. Master en Estudios del Desarrollo por la misma universidad. Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Actualmente es profesor de la Universidad Iberoamericana del DF, La Universidad Anahuac y la UDLA – sede México DF. Es investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la UNAM.
En 1977 fue militante y dirigente de la JAP en Miraflores
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Primero
 
Lo más valioso de Armando Villanueva, es aquello que los historiadores llaman "pasión revolucionaria" al explicar la irracionalidad de los comportamientos políticos de la izquierda. Ahora en el ocaso de su existencia, con lamentables imágenes físicas muy parecidas a la de Juan Pablo II al final de su fecunda existencia, que nos llenan de auténtica consternación, Armando ha emitido declaraciones sobre el APRA firmes en lo emotivo, contradictorias en lo doctrinario, ambigua en lo político. En realidad esas han sido siempre siempre sus características como sujeto político y ello no demerita su trayectoria de luchador.
 
Para Armando, la crisis del APRA (que reconoce y no niega como lo hace el arribismo "institucionalista"), se debe a una crisis de crecimiento, de expansión, de desarrollo. Craso error, eso significaría que el APRA nunca maduró, y se quedó siempre en la adolescencia. Pero supongamos que se refiere a un crecimiento cuantitativo, entonces si estamos ante un problema de enfoque de la realidad, pues ese crecimiento cuantitativo no se observa ni tampoco las encuestas y mediciones de opinión lo verifican.
 
El partido no tiene presencia en casi ningún espacio institucional de la sociedad civil, ni en el mundo laboral-sindical, menos en el Agro, tanto campesino, indígena como el de los productores empresariales. Normalmente los pocos apristas que están presentes, lo hacen a título personal y casi siempre sin coordinar con el partido. Hay frentes embrionarios, si se quiere, pero débiles o lentos en su desarrollo.     
 
Al equivocar Villanueva el diagnóstico, el conjunto de su declaración es contradictoria y ambigua. Ratifica su apoyo a la "revolución" del Gobierno que lidera Alan Garcia, cuando las políticas que aplica este gobierno son la causa de su gran impopularidad. Reconoce la crisis interna pero no reconoce que esta se debe a la exclusión del APRA del Gobierno, a  la desideologización, a la desmovilización, y sobre todo a la falta de Democracia interna y violación flagrante de la legalidad.

SEGUNDO

Pese a ello, plantea dos claras propuestas: La convocatoria del Congreso Nacional y la reestructuración organizativa.
 
La primera es un clamor generalizado a la cual se han opuesto, con una increíble ceguera política, Mauricio Mulder desde el CEN, Mercedes Cabanillas desde la Comisión Política y Javier Velasquez Quesquén desde el Congreso. Lo que va a suceder entonces, es que saldrán a declarar que "Armando tiene razón", que ya estaba contemplado y que se convocará en el transcurso del 2009. Lo mejor será que guarden silencio, aunque Mauricio debe entender que prácticamente lo están obligando a empellones a convocar al Congreso. Debería ahora empeñarse en organizar un buen congreso sin trampas, y asumir su liderazgo directamente, dejando de delegar funciones y decisiones - por pereza o falta de simbiosis política- en sus ayayeros y primer círculo rojo, los verdaderos causantes de tanto malestar interno.
 
La segunda, es ponerle nombre a una mutilación estructural del partido. Villanueva imagina una organización que exprese lo territorial y lo funcional, pero no hay ninguna novedad, eso está en el diagnóstico de casi todos los escritos sobre la crisis del APRA con la sociedad peruana, desde al menos los años setenta, cuando la migración, la llamada cholificación urbana-desborde popular, y finalmente el Sinamos quebraron la articulación funcional del APRA con las clases productoras y populares.
 
Pero también hay que hacer otra lectura de esta propuesta de Armando. Una especie de "Basta de experimentos" y "Modernizaciones" del tipo que impulsó Jorge del Castillo bajo la influencia del Instituto Nacional Demócrata, el proyecto llamado "Gerencia Política" importado de los EEUU. Al final la medicina resultó peor que la enfermedad. Y Mauricio simplemente volvió a la nomenclatura anterior evadiendo resolver el problema. Son pues casi cuatro décadas de falta de articulación funcional. En los años ochenta lo que hubo fue populismo, y eso no es aprismo. Y en los noventa pequeños aparatos regionales y distritales casi sobreviviendo. Sin embargo, tanto Del Castillo como Mulder - y un poco antes Mantilla con sus confusos ideólogos socialdemócratas- no le dieron importancia a la ideología y confundieron pragmatismo con neoliberalismo.

TERCERO
 
Hubo un momento cuando Alan Garcia regresó de su largo exilio en el 2000, que pareció efectivo que se materializase una profunda renovación y modernización del partido, sobre la base de estrategias políticas moderadas, oposición al neoliberalismo, reinstitucionalización de la participación política, autocritica, transparencia y vínculo con actores que hasta ese momento fueron profundamente anti apristas. Luego con su declaración en mayo del 2004 en México, donde reafirmaba el carácter revolucionario y nacional-popular del APRA, parecía que García reafirmaba un liderazgo donde principios y realismo no eran incompatibles. Pero en el 2006 todo cambió y la derecha oligárquica peruana recibió como regalo un gobierno por el cual no había trabajado, ni apostado. Suerte tienen algunos.
 
Pero regresando a las declaraciones de Armando Villanueva, debemos entender que su pedido de "reestructuración" tiene connotaciones sociológicas, es un llamado a un reposicionamiento social, sindical, organizativo. Es una dura crítica a quienes han considerado que el APRA es sólo un partido de aparatos y facciones, y sobre todo hace un llamado para que los liderazgos surjan de ese reposicionamiento. Y eso si hay que reconocerlo y aplaudirlo, pues Armando se pone con sus 94 años muy por delante en su visión del partido, que la visión de muchos dirigentes y aspirantes a líderes que están entre los cuarenta y los cincuenta años, los cuales por alguna estrafalaria razón o auto asignado derecho divino u onírico, ya están lanzando sus candidaturas para liderar al PAP por Internet en forma frívola y egocéntrica, cuando su único mérito es haber practicado la sobonería más ramplona.
 
Y otra vez quien queda entre la pata de los caballos es el CEN de Mauricio y una fantasiosa "Comisión de evaluación" encargada de "reestructurar" la organización del PAP,  liderada por Luciano Ponce, un colaborador de Mulder. Dicha comisión está "evaluando" no el trabajo y proyección social de la base territorial que avizora Armando, sino "la lealtad" a Mauricio (encubierta de un pegajoso alanismo, "Hay que apoyar al compañero-presidente"), y dicha "lealtad" se mide en grados de sobonería, de seguidismo, de carnerismo. Se cambiarán directivas y estructuras en función a quienes sigan a Mauricio, lo cual no sólo falta a la ética sino que es ilegal y denota un miedo terrorífico a la democracia interna. En lugar de esa "Comisión" dirigida por un subordinado de Mauricio, se ha debido convocar elecciones en todos los comités y bases como lo señalan las normas y el estatuto. 

CUARTO

Hablamos de las contradicciones de Armando, porque al hacer la alabanza del gobierno de Alan García suscribe las políticas neoliberales y neoconservadoras del Presidente. Y ello es incompresible en alguien que a los pocos meses de inaugurado el gobierno de Garcia rompió lanzas declarando firmemente que este "No era el gobierno del APRA". Y hay que poner atención cuando Armando habla de actualizar la doctrina y el programa. Si se refiere al programa de 1931, sus declaraciones son casi de sentido común, pues no podemos congelarnos en el tiempo, pero si se refiere a eliminar del Programa Máximo principios como la "Nacionalización progresiva de tierras e industrias " o la "Acción contra todo Imperialismo", como el propio Armando lo sugirió cuando ya tenía oficina en Palacio de Gobierno, entonces la "actualización" significa la derechización del APRA desde el punto de vista ideológico. 
 
Al respecto Jorge del Castillo acaba de hacer unas declaraciones donde señala que la "actualización" del programa y la Ideología significa la "armonización" del Aprismo con las líneas directrices del gobierno Alanista, es decir que el APRA incorpore las tesis reaccionarias del "Perro del Hortelano" escritas y sustentadas por el Presidente en varios artículos ampliamente refutados por académicos y analistas, pero sobre todo rechazadas por el pueblo peruano en varias movilizaciones. Para apoyar su interpretación, el ex Presidente del Consejo de Ministros, también declara que durante su gestión se aplicó nada menos que el Programa de Plan de Gobierno del APRA. Habría que preguntarles a los cc de Conaplan que opinan al respecto.
 
Parece que Jorge teme ser desautorizado en un Congreso Nacional y ser el objeto de la reacción antiderechista que pueda darse. Otra hipótesis es que simplemente Del Castillo, esté confundiendo sus opciones personales y encargos de Alan Garcia con el Programa del APRA. O para entender el mundo de Maquiavelo, el Alanismo quiere legitimar su derechismo y neoliberalismo en el próximo congreso nacional. Y Alan ya comenzó a operar en ese sentido, alarmado por el descontento en el APRA, la ola de protestas sociales que se desatará en el 2009, y el crecimiento de la oposición. En su visión de la Gobernabilidad, los ejes de la estabilidad de su gobierno son los empresarios, las FFAA y el APRA. Si uno de estos ejes escapan a su control, entonces el diseño entra en tensión y su gestión quedaría bloqueada.      
 
Es un cálculo acorde con la racionalidad política del Presidente García. Quiere legitimar su proyecto ideológico, usando la retórica del "cambio" para ello, concediendo espacios en el gobierno al PAP,  y un congreso amarrado como último favor de Mulder donde se reescriba la ideología y el programa del APRA para transformar a este movimiento en un claro actor de la derecha y a favor de los ricos. De tal forma que al irse en el 2011, le preste un último servicio a la oligarquía que lo hizo presidente y le otorgó una segunda oportunidad. No en balde congresistas como Aurelio Pastor o Cesar Zumaeta, están abiertamente proclamando que el APRA "Debe apoyar al Gobierno" ante la gravedad de la crisis financiera y económica global. Ese será el pretexto para el "cambiazo" ideológico. 
 
Estamos avisados.
 
Saludos,
 
Eduardo Bueno León

México DF a 10 de enero del 2009

 

 

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