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Por Humberto campodónico

No es populismo ni subsidio

Sáb, 14/03/2009 - 00:00

Alan García ha dicho que la condonación de la deuda al Banco de Materiales a 267,000 familias por un total de S/. 570 millones es una medida de justicia social con los más pobres, que no debe confundirse con populismo. Agregó que hace poco había dado medidas para favorecer a los exportadores y al sector construcción, por lo que ahora correspondía ayudar a los pobres.

Para la derecha económica, sin embargo, esta medida marca “la vuelta al populismo” y “el nuevo amanecer del populismo” de Alan García. Afirman que la condonación incentiva la cultura del no pago de las deudas y del “perro muerto”, además que tiene un tinte claramente electoral.

Pero no es subsidio ni populismo que en el 2006 el gobierno aprista prorrogue hasta el 2009 las exoneraciones al pago de impuesto a las ganancias de capital en la Bolsa de Valores, lo que en el 2009 se ha prorrogado hasta el 2010. Lo mismo ha sucedido con la prórroga de la exoneración del pago de las ganancias de capital a los tenedores de bonos. Esto le ha costado al fisco cerca de S/. 300 millones anuales.

Tampoco es subsidio ni populismo que el gobierno reduzca los aranceles, de manera inconsulta y unilateral, a los niveles más bajos de América Latina, lo que causó, solo en el 2008, pérdidas tributarias por S/. 3,000 millones, según la ex jefa de la Sunat, Graciela Ortiz. La Sunat también estimó que por la rebaja de aranceles a yates y bienes de lujo se dejaban de percibir S/. 40 millones anuales. Lo peor es que no ha habido baja de precios al consumidor porque los mercados siguen siendo oligopólicos.

Tampoco es subsidio ni populismo que se eleve el “drawback” (devolución de impuestos a los exportadores) del 5% de sus ventas al 8%. Como se devolvieron S/. 600 millones en el 2008, esto significaría una menor recaudación de S/. 360 millones en el 2009, adicional a los S/. 600 millones.

Tampoco es subsidio ni populismo que las AFP sigan cobrando las mismas comisiones a los futuros jubilados, cuando estas han disminuido sus fondos de pensiones en más de S/. 10,000 millones por las malas inversiones en la Bolsa de Valores. Tampoco es subsidio ni populismo que las empresas mineras hayan recibido combustibles baratos por más de S/. 200 millones porque se las incluyó en el Fondo de Compensación a los combustibles.

Tampoco es subsidio ni populismo que se haya dejado de cobrar impuestos a las sobreganancias mineras y petroleras, por más de US$ 1,500 millones anuales del 2006 al 2008. Tampoco es subsidio ni populismo que el Banco Azteca cobre tasas de interés del 300% anual a sus clientes, lo que, en menor medida, también hacen los bancos de Ripley y Falabella.

Tampoco es subsidio ni populismo que las empresas vendan fuera del país y no paguen impuestos a las ganancias de capital en el Perú, pero que sí lo paguen en EEUU, Inglaterra y Canadá. Es lo que ha sucedido con la venta de Petro-Tech, de Monterrico Metals (Majaz, comprado por Zijin), de Toromocho (Peru Copper, comprado por Chinalco) y del Lote 67 (Barrett Resources (comprado por Perenco). En total, la pérdida tributaria supera los US$ 250 millones.

Pero sí sería populismo que se aumente el salario mínimo para compensar la pérdida que han sufrido los trabajadores por la inflación de 7% del 2008. También sería populismo que los trabajadores no paguen comisión a las AFP por las gratificaciones, motivo por el cual se paró el proyecto de ley que lo planteaba. También sería populismo y subsidio que los trabajadores tuvieran seguro de desempleo y que se pusiera en marcha la pensión mínima obligatoria para todos los mayores de 65 años, como existe en Chile, Bolivia, Argentina, Brasil y Costa Rica.

No cabe duda de que la condonación de la deuda del Banmat alivia a los sectores más pobres y que busca mejorar la popularidad de García. Pero tampoco cabe duda de que las políticas de este gobierno (plasmadas en el “perro del hortelano”) consolidan el modelo que favorece a reducidos sectores de la derecha económica. Los mismos que hoy tildan de “populista” al gobierno que más los ha favorecido.

Todos los artículos del autor pueden ser leídos en: www.cristaldemira.com

Revisan proyecciones a la baja

Lun, 16/03/2009 - 00:01

Por Humberto Campodónico

El Reporte de Inflación Nº 1 del 2009 que acaba de presentar el BCR revisa a la baja buena parte de los indicadores del Reporte (RI) de setiembre pasado. Así, el crecimiento del PBI para el 2009 baja de 6.5 a 5% y en el 2010 la reducción es de 7 a 6%. Las exportaciones de bienes y servicios ya no van a crecer 6.2% en el 2009 como se creía en setiembre, sino solo 1.9%. También disminuyen las importaciones, de 9% a 2.1% en el 2009.

Por ello este RI estima un déficit en la balanza comercial de -1.1% del PBI en el 2009 (antes era 0%) y también en la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, -3.3% del PBI (antes -3%). Así, el sector externo cambia la luz verde por ámbar, tirando para roja. Esto parece “no preocuparle” al gobierno, pero más temprano que tarde lo deberá enfrentar, por ejemplo, eliminando las rebajas arancelarias del 2006 y 2007.

También baja la inflación, pero en este caso eso es mejoría, por la baja mundial del petróleo y de los alimentos. Así, la inflación del 2009 estará entre 1.75 y 2.25% –antes se proyectaba una tasa de 2.5 a 3%–.

También mejora la inversión pública, que el BCR estima aumentará 51% (cifra notable), pasando de 4.2 a 6.6% del PBI del 2008 al 2009, elevándose a 6.6% del PBI en el 2010. Esto contrasta con la terrible contracción de Toledo/Kuczynski, que la llevó al 2.8% del PBI (ver gráfico) para, así, reducir el déficit fiscal. Peor, imposible.

Una inversión pública de 6% del PBI –en gran medida por el “Plan Estímulo”– es bueno e importante. Pero tampoco es “excepcional”, pues solo hemos alcanzado el promedio de América Latina. Países como Colombia, Chile, Bolivia y México invierten más del 7% del PBI.

La inversión privada tendrá un aumento del 8% en el 2009 y el 2010. Pero, ojo, aquí hay una notable disminución frente a las tasas del 20.1%, 23.4% y 25.6% del 2006, 2007 y 2008. Dice el BCR que la crisis internacional “va a reducir el impulso en la inversión en los sectores de exportación”.

Todas estas cifras tienen que leerse en el contexto de la meta de crecimiento del PBI de 5% que desea Alan García para el 2009, lo cual está atado a los resultados del Plan Estímulo. Ya hemos visto que la inversión pública y privada van a aumentar (la primera mucho más que la segunda), pero lo determinante es el aumento del consumo privado, pues representa el 64% de la demanda interna.

Aquí el BCR analiza tres variables. La primera es el ingreso nacional disponible (que no toma en cuenta las utilidades remesadas al exterior, el efecto de los términos del intercambio y las remesas de los migrantes; por ello es una medida más “limpia” de la riqueza del país) que crecería 5.8% en el 2009 (creció 8.3% en el 2008).

La segunda es el empleo a nivel nacional, que sigue creciendo a tasas del 5.8% y la tercera es el acceso al crédito, donde las tasas de crecimiento se vienen reduciendo, de 44% en enero del 2008 a 20% en enero del 2009. Claro, crecer 20% es todavía una cifra alta, pero la tendencia va para abajo.

Resumiendo, el RI revisa las cifras a la baja, pero mantiene el crecimiento del PBI en 5% del PBI, que es lo que quiere García. Que las cifras no se vuelvan a revisar para abajo en el mes de mayo, fecha del próximo RI, depende de dos cosas: que no se deterioren más los precios de las materias primas y que se mantenga el crecimiento de la demanda interna. Por eso, habrá que tener los ojos bien abiertos mirando el crecimiento industrial, el empleo y el aumento del crédito.

El “Plan Estímulo” es clave para reducir el déficit de infraestructura, elevar la productividad y combatir la pobreza. Por eso, lo importante es que mejore el funcionamiento del Estado y su capacidad de inversión. Eso es más importante que buscar el “efectismo” de una cifra de crecimiento del 5%.

Actualidad ::::

AGP arenga a empresarios para mantener el pulso firme ante la tormenta económica.

El Apretón de San Borja

 

¿Ya rompiste la página de internacionales?
Leopoldo Sheelje, ex presidente de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), ataja la pregunta al vuelo.

–¡No, el periódico entero!, disparó.

El constructor fue uno de los primeros en salir del auditorio del Museo de la Nación, donde el martes 10 el presidente Alan García ofreció un inusual discurso en el que arengó para enfrentar con “Fe, coraje y fuerza” la crisis internacional.

“Se viene un tsunami por el Atlántico, uno por el Pacífico, por el Norte, Sur, ¡por arriba!”, dijo AGP, “pero al final del año 2009, nuestras cifras serán una vez más descollantes, se lo garantizo”.

Por momentos, la prolongada intervención de García pareció caer en una prendida “pichicata” de confianza. Declaró que el Perú ya había vencido la primera ola de la crisis mundial y estaba listo para enfrentar la segunda. ¿Pero cómo remontar una situación en la que el maremoto, según la propia admisión presidencial, cae por todos los flancos?

La audiencia de mayoría empresarial estuvo inicialmente desconcertada por la invitación a última hora y el tono del discurso. Pero al finalizar el ambiente se había calentado y los presentes parecían preguntarse: ¿y por qué no?

El evento titulado Compromiso por el Crecimiento y el Empleo 2009-2010 aparecía rotulado a lo largo y ancho del frontis del auditorio.

El gabinete en su conjunto, salpimentado de presidentes regionales, líderes empresariales grandotes y chiquitos, alcaldes desde el de Lima Metropolitana hasta el de Vítor en Arequipa, y pesos pesados como los dos hermanos Brescia fueron sentados a ambos flancos del Presidente, sin orden protocolar aparente en involuntaria coreografía de la alianza público-privada en la que el gobierno cifra la singular fortaleza de la economía peruana.

En el auditorio tampoco cabía un alfiler: unas 800 personas de los más diversos estratos, embajadores encorbatados puntualmente presentes a la inédita convocatoria presidencial. En la calle primaban parqueadas las camionetas 4 x 4. El Presidente acaparaba todas las cámaras.

García estuvo embalado, entonado acaso por los buenos resultados de las encuestas de opinión pública del último fin de semana. Según la de la Universidad de Lima, la aprobación de gestión del Presidente en Lima Metropolitana, es 42%. Según la de IPSO-Apoyo, a nivel nacional, AGP ya está en 38% como ponderado del país.

La curva de la popularidad presidencial curiosamente se comporta de manera inversa a la de la economía peruana: el año pasado, a pesar de la bonanza económica, en el que el PBI se disparó hasta cerrar en el ya famoso 9.84% , AGP anduvo de capa caída; pero ahora, de cara a la fenomenal crisis mundial, el nivel de aprobación de la gestión presidencial repunta. Son las encuestas contracíclicas de un país “contreras”.

El martes 10, entonces, García buscó sacar el jugo al buen moméntum político por el que atraviesa.

“Que no cunda el pánico”, manifestó. “En los primeros 70 días del año, la economía peruana ha crecido en promedio 4%, mientras que los países vecinos han caído -1%, EE.UU. proyecta caer -2% en 2009, y la Unión Europea -2.5%; igual que en tantos otros países 50 veces más poderosos que nosotros. Pequeños como somos, con Fe, fuerza y audacia una vez más seremos asombro de la región”.

La economía peruana en los últimos tres años creció 7.6% el 2006, 8.9% el 2007 y 9.8% el 2008, “y, quién sabe, de no ser por la intervención de la crisis internacional”, se lamentó AGP, qué nuevas cotas hubiera conquistado el PBI a ese galope.

AGP describió el panorama internacional sin eufemismos: “la crisis mundial ha conmovido, sacudido, y en algunos casos, devastado economías”.

La tarea que se propuso era bastante difícil: inyectar confianza a los agentes económicos, desde el ama de casa y el cauto banquero, hasta el inversionista y aquel que aún sueña con la casa propia.

“Mantengamos el crucero, la velocidad de crecimiento”, arengó.

No anunció nuevas iniciativas. Machacó los pilares del Plan de Estímulo Económico (PEE) de S/. 10,000 millones, y el andamiaje de medidas de Urgencia de flexibilización a la inversión pública y privada dictadas en las últimas semanas con Luis Carranza de regreso en el MEF.

Subrayó que el sistema financiero nacional ya cuenta con US$ 9,000 millones en líneas de cobertura, concretadas por el gobierno en las últimas semanas con la banca multilateral (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Corporación Andina de Fomento y Banco Interamericano de Desarrollo) y que sumadas a los US$ 30,000 millones de reservas internacionales (RIN) en el BCR, garantizan el flujo de la cadena de pagos y ofrecen un ‘paraguas de seguridad’ a la inversión”.

Aunque solo quienes tienen su conocida capacidad de persuasión podrían arriesgarse a intervenciones como la del martes, no todo fue labia.

Millonarias inversiones ya comprometidas, como las brasileñas y las chinas a través de Chinalco provienen de Estados y no de empresas privadas, por lo que se desprende que no son compromisos que puedan ser zarandeados por un directorio.

También cabe destacar el hecho que el Perú, siendo un sistema pequeño y más manejable, no tiene el mercado “subprime” que envenenó a los Estados Unidos.

La noche pareció redondeada por varias de las intervenciones adicionales, aunque la aparente informalidad para convocar a los comentaristas determinó que estas fueran irregulares. El premier Yehude Simon aludió de manera inteligente tanto a la clase media como a los más pobres.

La principal interrogante del mensaje siguió siendo el contraste entre el dantesco escenario global descrito por García y la supuesta buena fortuna del país.

Vikram Pandit, director ejecutivo de Citigroup, dio a conocer en días pasados la información en un memo interno convenientemente filtrado, y en el que anunciaba que el primer trimestre del año sería el mejor desde el 2007.

Las buenas noticias de Citi, que durante enero y febrero produjo utilidades en la primera vez que esto se da desde en más de un año, motivó que Wall Street subiera más del 6.3% el martes. El índice de Standard&Poor’s 500 subió 6.4%. El Nasdaq compuesto, 7.1% y el Dow Jones 30, 5.8%.

El papel de Citigroup creció hasta en 33%. Similares estirones pegaron el Bank of America (26%) y JP Morgan Chase (20%).

De inmediato, en Europa se sintió el buen rebote. El Deutsche Bank remontó 10% en Frankfort y Unicrédito lo mismo en la bolsa de Milán.

Bolsas asiáticas como la japonesa respondieron con una recuperación de 5%. Corea del Sur, Australia, Singapur, Hong Kong y Taiwan también mostraron resultados positivos. Ha sido una respuesta que ofrece algo de alivio, ante el anuncio chino sobre la caída de las exportaciones en un 25% el mes pasado.

En términos regionales, la bolsa de Sao Paulo ya subía con fuerza el martes.

Esto ocurre justo cuando Ben Bernanke de la reserva federal estadounidense exigía “acciones enérgicas” para combatir la crisis. “Debemos tener una estrategia que regule el sistema financiero como un todo, de una manera amplia, no sólo los componentes individuales”, reclamó antes de la reunión de los ministros de Economía del G-20 este fin de semana en Londres.

Antes, el 24 de febrero, auguró en el Congreso estadounidense que “hay una perspectiva razonable que la recesión termine en 2009 y que 2010 será el año de la recuperación”. Los optimistas se han colgado de sus palabras.

Pero otros economistas como Paul Krugman se han mostrado escépticos con la posibilidad que las buenas nuevas mantengan el ritmo.

Un datazo sobre la buena salud de las finanzas peruanas, quedó en el tintero presidencial.

El jueves 5, el día en que la Bolsa de Valores de Nueva York se desplomó por debajo de 6,600 puntos, arrastrando al hoyo junto con la cotización del Citibank las de algunas de las otras instituciones financieras más poderosas del mundo, el desempeño de las acciones de Credicorp del Perú (holding que agrupa al Banco de Crédito, Atlantic Security Bank y Pacifico Peruano Seguros) fue una de los pocos en las pantallas que al final de la sangrienta jornada parpadeaba en azul.

Al martes 10, la acción del Citigroup en Wall Street, hasta hace un año el banco número uno del mundo, cotizó en US$ 1.45, del Bank of America Corporation de US$ 4.79 y la del JP Morgan Chase & Co US$ 19.5, y, en cambio, Credicorp (BAP) US$ 36.81. (ver cuadro).

El Presidente felicitó la firmeza de la Superintendencia de Banca y Seguros “de los últimos años”, manteniendo a raya a los filibusteros y exigiendo las mejores credenciales y altos estándares a la actividad bancaria.

Los buenos ecos ya habían sido registrados por la revista The Economist, que el 5 de marzo publicó su último memo sobre el Perú elaborado por la unidad de inteligencia económica.

Allí se califica a la economía peruana “a prueba de recesión” y se anticipa que, relativamente hablando, volverá a tener una “performance estelar” para la región en el 2009. A pesar de la baja en los precios de las exportaciones y la reducción de las líneas de crédito, concluye, el Perú cuenta con importantes reservas y las autoridades tienen una posición privilegiada para aplicar políticas contracíclicas.

Así resume la receta la publicación: “Un agresivo plan de estímulo fiscal amortiguará el golpe de la inesperada contracción de inversión privada y la desaceleración de la demanda privada. La mayoría del gasto público irá a proyectos de infraestructura, construcción de viviendas populares y otros programas sociales. Asimismo, el Banco Central de Reserva ha estado suavizando la política monetaria y comenzó un ciclo de recorte en las tasas de interés a partir de febrero. Sin embargo, no se han anticipado rebajas agresivas en la política de tasas”.

El crecimiento proyectado según The Economist para el 2009 es de 3.1% (el gobierno espera que 5%) y 4.1% en el 2010.

“¡Es es lo que se llama espacio –tiempo– histórico!”, ilustró AGP al auditorio con el léxico del viejo Haya. “Es en otros espacios donde cunde el temor, pero no aquí”.

Por el otro lado, César Peñaranda, director del Instituto de Economía y desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) parece alineado con Paul Krugman y lista tres categóricos datos que describen la profundidad de la crisis internacional:

–El déficit fiscal de EE.UU. puede será del orden de –12% el 2009.

–La contracción de la economía alemana será de –2.5% en el año, la peor recesión desde la II Guerra Mundial.

–La Organización Internacional de Trabajo (OIT) proyecta hasta 52 millones de desempleados como consecuencia de la crisis.

¿Cómo impactará en el Perú?

“No es que la crisis va a llegar, ya está golpeando”, advirtió el economista la semana pasada (CARETAS 2068). El menor consumo de electricidad, que creció sólo 3% en el trimestre noviembre-diciembre-enero último, en contraste al 9% en el mismo periodo el año anterior, es una prueba de la desaceleración de la economía nacional.

Según Gonzalo Prialé de AFIN el ajustón fiscal de Luis Valdivieso, en apenas seis meses en el MEF, “llegó a frenar la economía. Lo que llamó ‘modular’ en realidad fue un frenazo. Las cifras macroeconómicas cuadraron al final del año, pero a patadas”, describió. “Felizmente que volvió Carranza. Estamos a tiempo de recuperar el ritmo”. Pero Prialé también llama la atención sobre el papel remolón del Congreso, que aún no aprueba los decretos supremos para implementar las alianzas público-privadas.

AGP recalcó que el gobierno prioriza una vasta cartera de proyectos de infraestructura viales, energéticos, de irrigación, salud y educación, los que canalizarán la inversión pública y privada este año, con el fin de sostener la dinámica de crecimiento de la economía.

De hecho, la CCL proyecta el sector construcción como el único que en el transcurso del presente año crecerá dos dígitos, 10.5%. El resto, como la pesca, la minería e incluso el comercio crecerán pero 3, 4 y 5 por ciento respectivamente –en promedio unos 4 puntos menos que el año pasado.

En despliegue de voluntarismo, García reclamó a los empresarios “decisión”, a los banqueros “audacia”, a los inversionistas “obras”, a los funcionarios públicos “velocidad”, a los jueces “ayuda” y al pueblo “orden”. Y a los líderes de las grandes economías, “liderazgo”. “En el mundo nos falta liderazgo, generales de la victoria”, comparó. “Líderes que enciendan la llama sagrada del futuro”.

Su desazón con Barack Obama y la respuesta norteamericana a la crisis, y su admiración por la reacción contracíclica de China, fue elocuente.

El del Compromiso no fue un mensaje precisamente tranquilizador, graficada la crisis como la confluencia de tsunamis, como lo hizo. Por el contrario, confió a los presentes que el motivo de su convocatoria fue “vernos los rostros, antes de la batalla”. Invocó a los intelectuales y empresarios a convertirse en “soldados en la acción” para defender la capacidad adquisitiva de la nación.

“No diré que hubo un exceso de optimismo, pero tampoco que vivimos en una burbuja”, opinó flemáticamente Charles Fyfe, presidente de la Cámara de Comercio Peruano Británica sobre el mensaje presidencial. En todo caso, los equipos de salvataje están listos para ser utilizados en caso de ser arrastrados por la corriente.

Mientras las acciones de los tres primeros bancos norteamericanos se fueron a pique el 5 y 6 de marzo en Wall Street, el ADR de Credicorp del Perú resistió el embate con singular entereza. Ahora, en Nueva York se paga US$ 1.45 por una accción del Citigroup, hasta hace un año el banco más grande del mundo, y US$ 36.81 por el banquito peruano. También la cotización del BBVA Banco Continental aparece al margen de la extraordinaria volatilidad del mercado bursátil, inequívoco signo de buena calidad de sus libros.

 
 

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