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Estas anécdotas de Víctor Raúl Haya de la Torre, las he vivido desde 1962 que fue el año en que tuve la fortuna de conocer al Maestro, otras más pertenecen a apristas que lo vivieron junto a él. Pero todas ellas pertenecen a la vivencia cercana con este gran hombre que durante toda su vida sólo tuvo una gran preocupación, la formación de la juventud.
Estas enseñanzas se dieron principalmente en sus Coloquios al más puro estilo Aristotélico, donde podían participar todos, sin distinción política ni ideológica. Pero no faltaban los que llegaban a demostrar mucha sapiencia y dominio de los temas. Algunos llenos de soberbia, querían demostrar que sabían más y el Maestro inmediatamente identificaba ese afán de los que lo conocían por primera vez y les daba un trato paternal. Al final se iban satisfechos pero con ganas de volver a escuchado.
Quedan con ustedes las anécdotas humanas y simples de un hombre cuya historia y obra aún inconclusa, marcó la construcción del APRA en momentos difíciles, historias contadas por el mismo a modo de broma, dramatismo y pasión, u otras, contadas por personas que vivieron esos momentos,
Ahora cada mes compartiremos estas vivencias en esta columna
Comandante Lucas |