LINKS
LINKS PERSONALES
SERVICIOS
El Apra y la Reivindicación Indigena

En 1931 el Apra presentaba, en la primera plana de La Tribuna, este gráfico en donde se reivindicaba las luchas populares. En 1946 Haya de la Torre recibe el saludo del Jefe campa Aniceto Valero y denunciaban que la Peruvian Corporation lo despojaba de sus tierras.
Hoy en el gobierno de Garcia, el tema ha adquirido resultados violentos por falta de sensibilidad social y la preferencia en los decretos legislativos a las consesiones de inversionistas.

LA REALIDAD DEL PERÚ, (Carta a Julio R. Barcos, Buenos Aires), (1925)
Por la Emancipación de América Latina

El Perú serrano e indígena, el verdadero Perú, quedó tras de los Andes occidentales. Las viejas ciudades nacionales: Cuzco, Cajamarca, etcétera, fueron relegadas. Se fundaron ciudades nuevas y españolas en la costa tropical donde no llueve nunca, donde no hay cambios de temperatura, donde pudo desarrollarse ese ambiente andaluz, sensual, de nuestra capital alegre y sumisa.

El indio que había vivido en la gran comunidad de su imperio, fue de pronto convertido en esclavo. Millones de esos seres murieron en los huecos de las minas que habían de dar el oro a los señores insaciables 19. La colonia no tuvo piedad para con ellos: les despreció, les robó y les asesinó 20. No intentamos fundir raza alguna. Cuando en la costa no se pudo obligar al indio de la sierra a trabajar, bajo el sol implacable de los valles hondos, se importó al negro. Pero el indio siguió siendo el esclavo del blanco, y lo singular, en el Perú, es que esa esclavitud continúa 21.

La independencia fue para nosotros un movimiento engañoso 22. Nuestros verdaderos próceres de la Libertad fueron los Túpac Amaru 23, los Pumacahua, porque son los precursores de la libertad del indio.

El indio, antes y después de la independencia política, ha continuado sin cambio alguno. Es siempre esclavo, carne de cañon. Fue arrastrado a la guerra de la independencia como fue arrastrado a las guerras civiles, como se llevó a la matanza de la guerra con Chile. Pero el indio, que no habla español en su mayor parte, obedece bajo el terror, y ya don Ricardo Palma contaba que cuando la guerra del 79 repetía que iba a matar “al señor de Chile” 24. Y es que durante la Colonia como en la República, el anhelo de libertad del indio ha sido uno solo.

El indio ama una libertad efectiva, el indio quiere la reivindicación de su tierra y desde hace cuatrocientos años se levanta, se insurrecciona, se deja matar por centenares, luchando en nombre de su hambre y de su traición contra el feudatario que le oprime. Ese es su patriotismo, porque esa es su justicia

Pero contra el indio estuvieron los españoles de ayer y de hoy. Las castas que se han sucedido en el poder, en el Perú, llevan a gala mantener la tradición heráldica. Condes y marqueses, por sangre o por espíritu, se han sucedido en el poder en el Perú desde hace muchos años. Nosotros tuvimos como prohombres un señor Piérola 25, que soñó con ser emperador o, por lo menos, usó un casco imperial, llamándose “dictador y protector de la raza indígena”, mientras las tropas chilenas avanzaban triunfal y fácilmente sobre Lima. Ese señor Piérola, aristócrata hasta la médula, autoritario y vanidoso, fue jefe del partido “demócrata”. El jefe del partido “civil” fue don Manuel Pardo, ex presidente de la república, y el mayor de sus hijos lleva el título de marqués de Fuente Hermosa. Un hermano de ese individuo ha sido dos veces presidente del Perú, por derecho hereditario. El señor Leguía es marqués de Haro, por derecho y por espíritu. El señor José de la Riva Agüero y Osma es el presidente del partido Democrático, en el que milita una serie de señoritos aristócratas, letrados de oficio: Belaúndes, Miró Quesadas, Lajaras, etcétera. Ese señor Riva Agüero, que es el jefe de un partido por fortuna abortado, ha pagado casi cien mil pesos en España por la revalidación de un título de marqués que ahora usa con femenina coquetería en Madrid.

En cuestiones sociales, todos son reaccionarios. Todos son o grandes señores feudales, o capitalistas, o súbditos de unos y otros.

Los problemas fundamentales de la nación: el del indio, que es el de la tierra y que es, a su vez, el de nuestra base económica no ha sido jamás tratado. No ha habido un solo gobernante que se haya conmovido ante el horror de la situación del indio. El gamonalismo es, en el Perú un crimen organizado y legalizado. Yo he vivido ocho meses en el Cuzco, conozco Cajamarca, Apurímac y otros puntos de la sierra peruana. Usted no puede imaginarse los horrores que allí se cometen. He visto indios con las carnes tajadas por las vergas con que les azotan. En un resumen que publicara la Biblioteca Europea y Asiática de Suiza, hago un relato de mis recuerdos, de lo que yo he visto en la sierra peruana. Huallpacaldo (caldo de gallina) le llaman al látigo los gamonales. Con él destrozan las carnes de esos desgraciados. Les matan, les roban, les incendian las chozas, les violan las mujeres y las hijas con una frialdad sin paralelo. Pero el “gamonal” es el diputado, es el senador, es el ministro, es el presidente.

Y esto no es de ahora; es el terror que domina desde hace mucho tiempo. Las masacres de indios, las masacres de obreros, se han realizado en el Perú bajo todos los gobiernos, desde aquel teatral de Piérola, que se había hecho llamar, cínicamente “protector de la raza indígena” 29. Por eso es que nosotros no estamos desterrados por líos de camarillas.

Esta nuestra generación ha despertado de su sueño y de su borrachera de patriotismo y de frivolidad para ver bien en las entrañas de nuestra realidad. Ya se acabaron en el Perú las juventudes doradas engañosas y consagradas, con aquello del señor de la Riva Agüero, marqués y jefe de un partido de señoritos, serviles al pasado, afeminados y ventrales.

“¡La nacionalidad en peligro!”, será el grito hipócrita de todos los grupos que ajustarán la solidaridad de clase. Ya no habrá tapujos; la lucha será clara, entre el minúsculo grupo de familias que explotan al pueblo del Perú y forman la clase dominante y el pueblo que lucha por su libertad.
Entonces los señores Pardos, Aspíllaga, Prados, Benavides Riva Agüero, etcétera, formarán un solo bloque, serán el bloque de la burguesía, de los grandes propietarios, de la reacción, en alianza con el imperialismo yanqui.

Víctor Raúl haya de la Torre

 

LA REALIDAD DEL PERÚ, (Carta a Julio R. Barcos, Buenos Aires), (1925)
Por la Emancipación de América Latina

19   «Las exigencias de España por dinero eran cada día mayores. Se enviaban a los “mitayos” (indios) a morir a los asientos minerales; constantemente se hacía nuevos denuncios y se emprendían nuevos trabajos en las minas y a pesar de esto seguían las demandas por la plata y oro del Perú. Para satisfacer estas demandas los virreyes tomaban medidas que tendían a la destrucción de la raza indígena». Sir Clement Markham. Historia del Perú. Cap. IV.

20   «Una de las causas principales de la desolación de las ciudades era el trabajo obligatorio en las minas; a los hombres de les arrebatada de sus casas separándolos para siempre de sus esposas y familias. En las provincias vecinas a Potosí se ponía en vigor la ley de la “mita” a fin de proveerse de trabajadores para beneficio de las minas en aquel asiento mineral. En 1573 se requerían 11.199 trabajadores. Desde aquella fecha hasta 1673 en nada aminoró el rigor de la “mita” y en ésta sólo se pudo reclutar 1,674 hombres. Estas cantidades hablan por sí solas. En el espacio de un siglo nueve décimas partes de la población había sido destruida por medio de excesos y crueldades... La opresión de los propietarios de “obrajes” o fábricas de tejidos toscos de lana fue tan abrumadora como la de las minas. Estos fabricantes empleaban hombres llamados “guatacos” para cazar a los indios y “arrearlos” a los obrajes. Los amos obligaban a sus víctimas a incurrir en deudas para por este medio mantenerlos en perpetua esclavitud. A los muchachos los robaban de sus casas violando toda ley; se les obliga a hilar la lana o el algodón y se les flagelaba cruelmente. Muchas de las “encomiendas” (la palabra encomendero viene de esa frase consignada en reales cédulas: “Os encomendamos 200 indios, p. ej. para que los doctrinéis en las cosas de religión y ocupéis en vuestras labores, etc.”) que anteriormente tenían mil adultos y rendían 8.000 pesos de tributo en menos de un siglo se redujeron a ciento, y, sin embargo, se les exigía el mismo tributo a los sobrevivientes, y si no verificaban  el pago los reducían a prisión. Inmensos terrenos quedaban sin cultivo y el país se asolaba rápidamente». Sir Clemente Markham. Historia del Perú, cap. VIII.

21   Bajo la república, ¿sufre menos el indio que bajo la dominación española? Si no existen corregimientos ni encomiendas quedan los trabajos forzosos y el reclutamiento. Lo que le hacemos sufrir hasta para descargar sobre nosotros la execración de las personas humanas. Le conservamos en la ignorancia y en la servidumbre. Le envilecemos en el cuartel, le embrutecemos con el alcohol, le lanzamos a destrozarse en las guerras civiles y de tiempo en tiempo organizamos cacerías y matanza como las de Amantami, llave y Huanta”. González Parda, Horas de Lucha.

22   Creo que el movimiento de la independencia en el Perú como en las demás colonias fue un movimiento de clase y de claros orígenes económicos. La poderosa clase de terratenientes hispanoamericanos que libertándose de la servidumbre política se libraba de la económica, irrumpió revolucionariamente contra la corona de España. La teoría de la “negación de la negación” hegeliana que Marx aplicaba a la Historia esta demostrada sin duda en este proceso de la colonia y la revolución de la independencia. La clase de terratenientes o feudal que la Conquista había creado para destruir el sistema primitivo o socialista agrario del imperio peruano, devino poderosa al cabo de tres siglos de desarrollo y de afianzamiento. Entonces rompe con España y le arrebata el poder político. En el momento de la independencia la clase de terratenientes por medio de los “ejércitos libertadores”, dirigidos por jefes salidos de esa clase y de oficiales desertores del ejército de España, representa indudablemente la causa de los pueblos de América, como la burguesía representó la de los pueblos de Europa al realizar la gran revolución francesa, cuya ideología tanto influyó en el pensamiento de los insurrectos americanos contra España. El poder político en los primeros tiempos fue ejercido por los mismos militares que habían realizado la obra revolucionaria de libertad; más tarde entran los civiles que van preparándose para el ejercicio del poder político. Así continúa el proceso histórico hasta la formación de las burguesías nacionales que en algunos países han influido decisivamente, aunque en otros continúa la clase terrateniente casi sola ejercitando el poder. Sin embargo, la situación de los siervos, de los indios, como la de los negros cuya esclavitud continuó por varios decenios, no fue mejorada por la independencia. No fue, pues, un movimiento de libertas total, universal, como clamaban los actores de la revolución siguiendo el optimismo de los revolucionarios de Francia. Las clases trabajadoras de América Latina realizarán la nueva libertad. – El Autor.

23   “...el cacique José Gabriel Túpac Amaru, Micaela Bastidas, su mujer y otros vario, habían sido ajusticiados en la plaza pública (18 de mayo de 1871), acompañando aquellos suplicios circunstancias atroces, cuya relación se hace erizar los cabellos y no puede copiarse sin repugnancia, ni leerse con ánimo sereno sin estremecerse de horror”. Modesto Lafuente. Historia general de España.
“La manera como fue llevada a cabo la ejecución de Túpac Amaru y de los individuos de su familia, caídos en poder de los vencedores en la Plaza del Cuzco, la mañana del 18 de mayo de 1781, llena una página lamentable de nuestra historia colonial”. Comandante Lobo. Historia de las antiguas colonias hispanoamericanas.

24   “Los indígenas miraban la lucha de las dos naciones, como una contienda civil entre el general Chile y el general Perú...”. González Prada, Horas de Lucha, cap. Nuestros indios. Ed. 1924.

25   “Las ideas en el cráneo de Piérola son telarañas en el Laberinto de Creta. A más de aturdido, vacilante y divagador, deja algo que desear en materia de virtudes públicas y privadas”. González Prada, Horas de Lucha, cap. Nuestros conservadores, pág. 144. Edición 1924.

Derechos reservados de "Cuadernos Apristas" y "Vanguardia Aprista en www.vanguardiaaprista.com" (Actualizado Junio 2009)
E-mail para coordinación y colaboraciones de artículos, fotos y noticias ==> vanguardiaapra@ec-red.com
Correo del Foro o Grupo==> INSCRIBETE HOY==>
http://espanol.groups.yahoo.com/group/vanguardia_aprista