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Ante el próximo Congreso Nacional : el Apra no es un club de compadres en busca del presupuesto nacional
Hay un problema entonces de legitimidad política de este congreso que solo puede ser revertido por la acción de los delegados que tengan dignidad, valores, que consideren que la acción política es constructiva y no pretexto para la corrupción.  De imponerse la lógica pactista-mafiosa, el Congreso no tendrá ninguna importancia para la sociedad peruana, y los apristas que están alejados, no se identificarán con dirigentes ni candidatos que son  producto de la ilegalidad, la manipulación y el fraude, pero sobre todo de la IMPUNIDAD ante la corrupción.   El acuerdo anunciado entre Mauricio y Jorge es un pacto para corromper la política, no para dignificarla.
Por Eduardo Bueno León
 
Eduardo Bueno León
*Sociólogo y Politólogo egresado de la Universidad Complutense de Madrid. Master en Estudios del Desarrollo por la misma universidad. Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Actualmente es profesor de la Universidad Iberoamericana del DF, La Universidad Anahuac y la UDLA – sede México DF. Es investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la UNAM.
En 1977 fue militante y dirigente de la JAP en Miraflores .

Se viene cocinando un pacto para convertir el Congreso Nacional del APRA, en un auténtico simulacro. No se quiere competencia democrática entre actores internos, rendición de cuentas, fiscalización, relación partido-gobierno. Todo apunta a consumar un acto puramente eleccionario, donde Jorge del Castillo y Mauricio Mulder se van a repartir los cargos del CEN y amañar las candidaturas regionales y a las Alcaldías, lo mismo que los futuros congresistas.    
¿Por qué tanto apuro? ¿Por qué no devolverle al Congreso Nacional su soberanía y permitir la libre expresión de ideas y tendencias?
Ensayaremos algunas interpretaciones.
Primero, lo que se cocina es un pacto político para confirmar la IMPUNIDAD. Tanto Jorge como Mauricio tienen que “taparse”, tienen que “protegerse” hay demasiados “debes” pendientes en sus respectivas ejecutorias.  Esos pendientes son como hipotecas que tendrán que pagarse algún día, pero juegan a la desmemoria de los apristas y los peruanos. Después del Congreso se sacarán la foto todos juntos y “Aquí no ha pasado nada”. Ya en el Parlamento se ha visto para que sirven esas alianzas, se compra protección y se comparten complicidades, como ha sido el caso de los Petroaudios, Paita, el Chuponeo. El Fujimorismo y Unidad Nacional han sido pródigos  en prestar su apoyo.
Segundo, si la IMPUNIDAD está asegurada ¿Para qué correr riesgos en un Congreso Nacional democrático donde se podrían expresar críticas, denuncias y sobre todo emerger nuevos liderazgos?. Alan García ha lanzado la consigna que hay espacio suficiente para todos, con la condición de la lealtad a su persona.
Además como sucedió en el 2004, el principal riesgo es Alan García, quién se apareció en ese congreso para poner orden,  decir “Aquí mando yo” y a base de manotazos cambiar todo para imponer a Mulder y vetar a otros candidatos. García se paseó por el congreso con los brazos cruzados y mirada de asesino, mientras muchos delegados deliraban por una minúscula atención, una sonrisita, un golpecito de hombro. Fue asombroso el nivel de obsecuencia, la poca dignidad y vergüenza de esos delegados. Los sectores críticos prefirieron guardar silencio y observar.  Alfonso Ramos Alva, tuvo el coraje de espetarle a García desde las escalinatas “Compañero Alan, baja de la nube”.
Tercero, Jorge del Castillo se ufana de nunca perder,  incluso cuando está a punto de ser derrotado, transforma su derrota en empate, se entrampa en leguleyadas o recurre a García (Como sucedió en 1986 cuando le ganó irregularmente a Barrantes por la Alcaldía de Lima, en base a una grande  e ilegal manipulación mediática y la injerencia descarada de García en la elección). Pero ahora es diferente, García no lo quiere de candidato presidencial, aunque terminará apoyándolo si no hay alternativa. Estas dos personalidades sustentan su relación en un juego de chantajes y mutuas extorsiones.
Por otro lado García no dejará que Mulder se chamusque, lo necesita para seguir controlando al partido, para tenerlo en el grupo parlamentario, y para precisar el mensaje que si sabe reconocer a sus leales.
Cuarto, la clase política que dirige el partido, necesita una organización sólo para mover voto, acudir a marchas y mítines, pegar afiches y que funjan de barras bravas. Su visión de lo que debe ser un partido se reduce a eso.
No hay ninguna posibilidad que los llamados “cuarentones” renueven algo, porque deberían haber demostrado hace tiempo que tienen un proyecto, una propuesta, una visión del APRA, y sólo repiten lo que Alan García quiere. No han presentado nunca nada medianamente atendible. Sólo se estrenaron vestidos de blanco cual arcángeles inmaculados al lado de García en un mitin, y están gestionando populistamente algunos programas sociales.
En realidad, terminarán liquidando el proyecto histórico del APRA y lo sustituirán por el neoliberalismo y el neo conservadurismo de García basado en “El Perro del Hortelano”. Serán compensados con candidaturas al Parlamento.
Quinto, aparentemente un tercio de los delegados no se inclinan por ninguna facción Alanista, es lo que tiene preocupada a la clase política que está pactando reparto de cargos y candidaturas. El Congreso es la máxima autoridad del PAP,  y ese tercio puede liderar una revuelta y obligar a reagendar los temas del congreso y sacar adelante jubileos y acuerdos para que participen Luis Alberto Salgado y Jesús Guzmán,  crear la secretaria colegiada regionalizada, garantías de participación para los cargos de elección  popular en las regionales y municipales, renovación que implique no reelección e incompatibilidad entre el cargo de parlamentario y cargo en el CEN salvo la Comisión Política, el cual debe ser un órgano consultivo no resolutivo.   
Debe establecerse que no califican para ser candidatos presidenciales aquellas personas que directa o indirectamente hubiesen estado involucrados en casos de corrupción. Y reafirmar la ideología del Aprismo revolucionario en una perspectiva modernizadora. Debe decretarse que los artículos de Alan García titulados “El Perro del Hortelano” son contribuciones para el debate de tipo periodístico por parte de García.
Sin embargo, por la forma como se ha llevado el proceso eleccionario, las denuncias de fraude, sustitución de delegados, lo más probable es que la facción mulderista llegue muy inflada al congreso, y tal como ha sido su práctica e impronta, trate de sacar adelante el proyecto personal del dictador, con negociación o sin negociación con la facción de Jorge.
Hay un problema entonces de legitimidad política de este congreso que solo puede ser revertido por la acción de los delegados que tengan dignidad, valores, que consideren que la acción política es constructiva y no pretexto para la corrupción.  De imponerse la lógica pactista-mafiosa, el Congreso no tendrá ninguna importancia para la sociedad peruana, y los apristas que están alejados, no se identificarán con dirigentes ni candidatos que son  producto de la ilegalidad, la manipulación y el fraude, pero sobre todo de la IMPUNIDAD ante la corrupción.  
El acuerdo anunciado entre Mauricio y Jorge es un pacto para corromper la política, no para dignificarla. Podrán usar toda la retórica que quieran citando a Haya de la Torre, pero será como el barniz que oculta a la madera podrida. Se combina la corrupción y el autoritarismo interno con la acción de los lobys, mafias empresariales e intereses antiperuanos. Ambas tendencias exhibirán lo peor que tiene el partido dirigido por el Alanismo. Y ello generará un efecto “bronca” entre los peruanos, un renacimiento del antiaprismo y un creciente malestar en las FFAA y FFPP.
Tampoco se espere que tras este pacto haya algún tipo de concesión del gobierno al PAP o  que se asuman posiciones programáticas. Del Castillo operó el “bloqueo” de apristas en la administración pública y Mauricio guardó silencio. Pero está claro que este pacto, convierte a Mulder en un charlatán “izquierdista” y a Jorge en un vendedor más de cebo de culebra., pero con estilo no a lo bruto como Mulder. Comparten roles distintos en un mismo proyecto.
Y en el último tramo de este gobierno neoliberal, lobysta y de características cleptocráticas,  se requiere asegurar el futuro de esta clase política que tiene secuestrado al PAP. Ya comienza de forma descarada a presentarse proyectos en el parlamento para seguir privatizando el patrimonio nacional y la entrega de los recursos nacionales estratégicos a precio de saldo y sin ninguna compensación a ETN y grupos empresariales caracterizados por la explotación de los indígenas, acciones contaminantes y con capacidad de corromper a la clase política.
Por ello se requiere un partido que siga controlado y mantenga el “logo” de APRA, un aparato bien aceitado y dirigido por incondicionales, y parlamentarios dispuestos a la transa. Habrá muchos recursos para ellos.
Que lejana y onírica resuena la voz de Manuel Seoane cuando le señaló a la oligarquía “El APRA no es un club de compadres en busca del presupuesto nacional”.
     

 
 

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