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Nacionalizacion no significa estatización. En defensa del tercer punto del Programa Máximo del APRA. (Comentarios a un artículo de Armando Villanueva) 
Ojalá Villanueva reflexione y no desvalorice su larga trayectoria. Entre la primera y segunda vuelta en el 2006, la Confiep y la embajada de los Estados Unidos pusieron como condición para apoyar a García, la renuncia explícita al programa máximo del APRA. Ahora en el próximo congreso nacional del PAP, García buscará la eliminación de dicho programa o como lo sugiere Armando Villanueva su reducción a una retórica desprovista de sentido histórico, y matriz del lugar común en el conjunto de las ideologías latinoamericanas.
Eso si es traicionar a Haya de la Torre, y convertir su pensamiento en una caricatura política.  
Por Eduardo Bueno León
Eduardo Bueno León

*Sociólogo y Politólogo egresado de la Universidad Complutense de Madrid. Master en  Estudios del Desarrollo Económico y Social por la misma universidad.Estudios de Doctorado sobre América Latina  por el CELA de la UNAM. Ha sido profesor en la Universidad Anahuac,Las Américas, ITESM, y en la Universidad de Nuevo León en Monterrey. Actualmente es profesor en la Universidad Iberoamericana y en la UNAM. 

En 1977-80 fue Secretario General de la JAP en Miraflores y único miembro del CUA en 1977 que fue delegado de aula ante el Centro Federado Estudiantil en la Facultad de Letras de la UNMSM. Integró el Buró de Relaciones Internacionales del PAP en 1979 y fue coordinador de círculos de estudios políticos del cono sur de Lima Metropolitana entre 1976-78. Participó en el grupo de apoyo parlamentario del APRA en la Asamblea Constituyente de 1978-79.  

En la web vanguardia Aprista se reproduce un artículo del c. Armando Villanueva del  Campo. De esa entrevista tomamos los siguientes párrafos:  
“Un Aprismo dinámico.-
Ha llegado también el momento, hay que decirlo con valor, de comenzar a revisar las ideas de Haya de la Torre. Así como Víctor Raúl dijo que no había un marxismo congelado, tampoco hay un aprismo congelado. Lo que existe es un aprismo dinámico, un aprismo en marcha, que va adecuando el proceso de gestación, de fundación y desarrollo de acuerdo con aquello que el mundo genera. Marx dice que la violencia es la partera de la historia. Haya de la Torre, aplicando esa forma de pensar permanentemente que el tiene, refuta: “Eso sería cierto mientras no existía la bomba atómica, pero al existir la bomba atómica, la violencia es el suicidio de la historia”. Muy cierto, pero si tomamos en cuenta la noción misma de espacio-tiempo-histórico, comprobaremos que la violencia todavía es parte de la historia allí en los países en donde hay guerras y no hay bomba atómica.
Es una consecuencia del pensamiento de Haya, que debemos revisar, y esta revisión no implica rechazo, sino afirmación dialéctica, por ello, hay que poner énfasis en la necesidad de revisar el aprismo en sus principios elementales; por ejemplo, en relación con los cinco puntos planteados en la fundación del APRA:
1.      Acción contra el imperialismo yanqui; fue menester ampliar los términos a: Acción contra todos los imperialismos. Esto sigue siendo correcto, como lo demuestra el problema de Irak. Es la prueba.
2.      Por la unidad económica y política de América Latina; el punto sigue vigente. Es necesaria la regionalización, la integración.
3.      Por la internacionalización del Canal de Panamá; punto que está fuera de combate.
4.      Por la nacionalización de las tierras e industrias; no es un punto vigente, de acuerdo con el proceso de la globalización.
5.      Por la solidaridad con todas las clases y pueblos oprimidos del mundo; el punto sigue vigente.

Vale decir que el APRA es un partido, pero ante todo es un gran movimiento, un pensamiento que evoluciona. Por eso el pensamiento de Haya de la Torre debe estar sujeto al análisis y a la renovación que el mismo plantea de acuerdo con la aplicación de su tesis espacio-tiempo-histórico.
Creo que la ideología política del APRA no se ha vuelto conservadora como algunos dicen, justamente porque es un sistema en permanente renovación. Desde el instante que aceptamos que se hace necesaria una revisión, ello implica que hay algo que adaptar y readaptar. He señalado que de las cinco bases originales, tres están vigentes, la misma revisión podría aplicarse a ciertos aspectos en el orden nacional. Es necesario incidir en todo caso, en que la acción del gobierno -que yo defiendo- tiene que sujetarse a ciertos cambios, a ciertas realidades, que a veces se confunden con retrocesos o con conservadurismo. Pero hay un discurso de trascendencia del presidente García en que no se mencione que este gobierno tiene como objetivo fundamental lograr que la riqueza no siga siendo patrimonio de algunos, sino que resulte necesario hacer la revolución de la riqueza, permitiendo que esta sea patrimonio del trabajo, fundamentalmente, y eso supone avance, supone evolución.”

Queremos hacer dos refutaciones a lo expuesto por Armando.
La primera refutación se refiere a la identificación que hace Villanueva,  de la célebre frase de Haya de la Torre acerca que la “violencia es la sepulturera de la historia”, con la ausencia de violencia. Al menos eso se infiere de sus declaraciones.
Haya no desconoce que en las sociedades se dan expresiones de violencia producto de las contradicciones de intereses entre clases sociales. Esa idea nunca la abandona ni siquiera en su teorización del Frente de clases. Lo que hace Haya es señalar LOS LIMITES de la afirmación de Marx acerca que la “violencia es la partera de la historia”, aplicado a las relaciones internacionales y en especial la guerra fría, donde los arsenales atómicos convertían la violencia entre estados en una posibilidad que debía evitarse a toda costa.
Además, en los años cincuenta, el maoísmo lanzaba su tesis de la lucha de clases internacional para oponerse a la tesis soviética de la coexistencia pacífica, tesis esta última con la cual simpatizaba Haya, sin embargo el gran ideólogo soviético Suslov, aclaró que la coexistencia pacífica no invalidaba los conflictos  en el Tercer Mundo y la confrontación entre capitalismo y socialismo por la liberación nacional en América Latina, Africa y Asia.
Tal vez esta afirmación de Suslov tenía algún sentido político en África y Asia pero no en América Latina.  Y la tesis de Haya de los dos imperialismos, tenía sentido político en Europa Oriental y América Latina, pero no en África y Asia.
Fueron los diversos escenarios de la Guerra fría, donde frente a la polarización EEUU-URSS, el APRA enarboló la “Tercera Voz” que se materializó en el Movimiento de países no alineados, aunque Haya desconfió de dicho movimiento por la influencia soviética, sin considerar la fuerza de los movimientos nacionalistas de liberación anticolonial.  
En el ámbito social y ya no en las relaciones internacionales, la lucha de clases puede darse de forma institucionalizada en el ámbito público. Ese  era el sentido del Congreso Económico Nacional y las distintas modalidades de concertación trabajo-capital-estado. Ideas que incluso superaban a los viejos modelos corporativos pactistas europeos y populistas latinoamericanos.
Pero mientras no existan estas formas institucionales de organización del conflicto, el reclamo y confrontación capital/trabajo, organización social/estado siguen siendo vigentes.
La lucha de clases ha sido incorporada en el análisis sociológico a la teoría procesualista del conflicto social, principalmente a través del sociólogo liberal Ralf Darehdorf .
Por lo tanto la violencia en las sociedades no depende de si los países tienen bombas atómicas o no las tienen.
Creemos que Armando Villanueva confunde los niveles de análisis e invalida su proposición acerca de una superación dialéctica del Aprismo congelado, sobre la base que no hay conflicto entre las clases sociales. Gran error de Armando y una gratuita concesión al pensamiento conservador.
También Armando no precisa a que se refiere con “Aprismo Congelado”, suponemos que se refiere a algunos capítulos del Antimperialismo y el APRA o al programa Mínimo de 1931. Creemos que se refiere al programa, el cual obviamente requiere ser ya superado, pero luego al criticar algunos puntos del programa máximo en realidad va más allá.
La segunda refutación a Armando se refiere a su afirmación que los puntos del programa máximo referido a la “Nacionalización de las tierras e industrias” y la “Internacionalización del canal de Panamá” ya están superados.
Veamos, el principio sobre la Nacionalización de las tierras e industrias según Villanueva está superado por la Globalización.  Sin embargo no aporta un solo dato “dialéctico” para entender esa superación del tercer punto del Programa Máximo. Recurrir  solo a la “Globalización” es un artificio o retórica, aunque  parece que Villanueva asume las posiciones expuestas en el “Perro del Hortelano” por Alan García.
Haya plantea el tercer punto de su programa, como un punto indispensable para que el Estado sea verdaderamente soberano, y oriente su acción en un sentido redistributivo, no sólo económico sino político. Amplia esta tesis, cuando matiza que nacionalización no implica necesariamente estatización, sino predominio del capital nacional sobre el extranjero.
Haya creía en el cooperativismo como forma de producción y distribución, nunca planteó que se debía construir un estado monopólico y dueño absoluto de los medios de producción, más bien planteó  que el Frente Clasista de ciudadanos productores debía ejercer la hegemonía con un modelo económico mixto, de tipo socialdemócrata.
Este punto afirmaba la construcción del Estado Nacional con una perspectiva integracionista.
En el “Perro del Hortelano” se plantea la refeudalización del Perú y una nueva etapa de enclaves, que Haya rechazó por anti modernas y símbolo de la desnacionalización e injusticia social en el Perú. Los actores empresariales de la Globalización usan la desnacionalización de los países (del tipo Perro del Hortelano), para aumentar sus ganancias y mantener salarios bajos usando el discurso de la productividad. El Estado que no tenga capacidad para regular el mercado, es el Estado que carece de los instrumentos estratégicos que inspiran el punto tercero, y ello beneficia al mercado capitalista y perjudica a los países dependientes,  los cuales inmediatamente quedan dualizados entre sectores modernos y atrasados.
Vale decir, el punto tercero del programa aprista usado con inteligencia y consenso (cosa que Alan García nunca hizo en su primer gobierno), fortalece al Estado Nacional, reivindica un poder público democrático, mejora la inserción en la globalización porque permite mayor margen de negociación.
Es falso que la “Globalización” aniquile a los estados nacionales. El mejor ejemplo son China, India y Brasil, los países emergentes. La UE se reserva áreas estratégicas bajo un  concepto nacional-regional, los EEUU no entregan a extranjeros sus sectores claves, pero aprovechan al máximo que otros países lo hagan.
Desde hace una década se vienen dando en América Latina, políticas para restaurar el rol regulador del estado nacional. Se ha dado en casi todos los países de América Latina menos Colombia y Perú.
Si  eliminamos del programa aprista el punto tercero, queda sin sustento el punto primero de acción contra todo imperialismo (Que Villanueva afirma que sigue vigente), ¿Cómo y con qué instrumentos se podrá aplicar una política antimperialista? Terminaríamos solo en declaraciones románticas al estilo OEA.
El tercer punto del programa máximo no es estatista, es nacionalista democrático. Y sólo en determinadas circunstancias el Estado debe asumir el control y propiedad de ciertos sectores estratégicos para orientarlos al desarrollo. Eso no lo decide un hombre iluminado (Alan con la estatización de la banca en 1987 ) sino el Congreso Económico Nacional ¿Por qué se va a renunciar a este punto invalidando la acción antimperialista y la fortaleza del Estado Nacional?
Además el principio Hayadelatorreano sobre “La interdependencia entre países desarrollados y subdesarrollados” perdería sentido, pues los TLC en la parte referida a las patentes y tecnología protegen a las empresas del norte desarrollado que solo quieren explotar y extraer recursos con el mínimo de costos. El Estado regulador se encarga de que ello sea más recíproco. Porque sino ¿Cómo diablos se va a industrializar el Perú? ¿Sólo a base de mercado,  globalización neoliberal e inversionistas golondrinos?       
Que Alan García oportunistamente ya no crea en el Estado nacional es su problema, no es problema de los Apristas, y que mal hace Armando Villanueva en avalarlo.
Respecto a la Internacionalización del Canal de Panamá, su eliminación debe ir acompañado por la incorporación de dos de los grandes temas latinoamericanos símbolo de la resistencia anticolonial contemporánea. Uno es la autodeterminación e independencia de Puerto Rico, y el segundo es la soberanía argentina sobre las islas Malvinas.
Ojalá Villanueva reflexione y no desvalorice su larga trayectoria. Entre la primera y segunda vuelta en el 2006, la Confiep y la embajada de los Estados Unidos pusieron como condición para apoyar a García, la renuncia explícita al programa máximo del APRA. Ahora en el próximo congreso nacional del PAP, García buscará la eliminación de dicho programa o como lo sugiere Armando Villanueva su reducción a una retórica desprovista de sentido histórico, y matriz del lugar común en el conjunto de las ideologías latinoamericanas.
Eso si es traicionar a Haya de la Torre, y convertir su pensamiento en una caricatura política.  
Saludos,
Eduardo Bueno León
    
     

 
 

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