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¡Asco! - los apristas no votarán por ningún candidato de derecha ni tampoco por las listas parlamentarias alanistas
Siento asco por la confirmada penetración del narcotráfico en la política y por lo tanto en las filas del Partido Aprista. Ya nos estamos acostumbrando a ver cómo candidatos a la presidencia y al Congreso reciben donaciones del crimen y, en el caso de Alan García, ni se inmuta cuando se comprueba que hizo negocios con un narcotraficante y aceptó dinero. Otro ejemplo conocido y cercano es el de su secretario. En otras latitudes, donde ha avanzado la democracia, serían objeto de investigación de oficio por el Ministerio Público y el Poder Judicial. Aquí, simplemente, ¡no pasa nada!
Jesús Guzmán Gallardo
Jesús Guzmán Gallardo fue Secretario General Colegiado del PAP con Haya de la Torre en 1977

Frisaba los quince años cuando acudí al Congreso por primera vez para conocer las instalaciones y observar un plenario de la Cámara de Diputados, en los inicios del primer mandato de Fernando Belaúnde Terry. Se producía la interpelación a un ministro del gobierno y le tocó hacer uso de la palabra al diputado Armando Villanueva del Campo. Éste, antes de intervenir, leyó en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española el significado de la palabra asco que a la letra dice: “Alteración del estómago causada por la repugnancia que se tiene a alguna cosa que incita a vómito”. A continuación Villanueva dijo: “Señor Presidente: Asco es lo que siento de lo expuesto por el señor ministro”, arrancando aplausos y gritos de las galerías. Palabras más, palabras menos, así fue la anécdota que me impresionó y quedó grabada indeleblemente en mi memoria.

Es asco lo que yo también siento cada vez que escucho las expresiones de corte personalista de los candidatos a la presidencia como Toledo, Castañeda, Keiko, Kuczynski y de los postulantes a legisladores de sus listas, incluida la plana de falsos apristas. Siento asco además por las declaraciones de Alan García.

Parafraseando a Bolívar diría que no hay nada más abominable que la esclavitud de la ignorancia.

Ella permite que legiones de intonsos estén endosando sus preferencias por políticos que en sus biografías no exhiben una hoja de vida de hechos consecuentes con doctrinas y principios, sino por algo que más parece un prontuario.

La mentira, el engaño, el crimen, el entreguismo y la demagogia son lugares comunes en sus actos. La ignorancia y, por ende, la poca conciencia política en la ciudadanía, retrata la ausencia de un Estado docente, concepción a la cual renunciaron siempre los gobernantes de turno que prefirieron la politiquería a la política como ciencia y arte de gobierno. Si a esto sumamos la falta de memoria de la población, el resultado que se obtiene es la preponderancia de politicastros que no saben nada de ciencias políticas, historia o economía, y menos de geopolítica; pero que sí son muy proclives a prestarse a la payasada farandulera, especialmente televisiva.

Para ganar votos son capaces de pararse de cabeza o convertirse en saltimbanqui, polichinela, o bufón de una obsoleta corte monárquica. En suma, no son más que comparsas de una feria de vanidades.

Algunos no sólo muestran orfandad de propuestas sino que exhiben un libro que se lo escribieron, como es el caso del ciudadano Nava al cual le cae muy bien aquella frase de un periodista cuando se refería a “autores” que escriben un libro y después aprenden a leer.

Bueno es recordar cómo, durante la campaña electoral a la Asamblea Constituyente de 1978, donde se instituyó la votación preferencial que exalta el individualismo egoísta, Haya de la Torre hizo retirar del local central del Partido Aprista toda la propaganda, afiches y banderolas para las elecciones internas y generales de los candidatos a parlamentarios.

Luego, en reunión con los jóvenes apristas, nos explicó el porqué escribió su única obra teatral titulada “Triunfa Vanidad” en defensa de su amigo Cesar Vallejo y cuya estrofa final reza así:

¡Triunfa vanidad!, que el azul de la vida,
eterno como el cielo, se cierne sobre todo.
¡Oh vanidad! A veces por ti, la estrofa herida
brilla mejor, cual brilla la aurora sobre el lodo

Siento asco por la confirmada penetración del narcotráfico en la política y por lo tanto en las filas del Partido Aprista. Ya nos estamos acostumbrando a ver cómo candidatos a la presidencia y al Congreso reciben donaciones del crimen y, en el caso de Alan García, ni se inmuta cuando se comprueba que hizo negocios con un narcotraficante y aceptó dinero. Otro ejemplo conocido y cercano es el de su secretario. En otras latitudes, donde ha avanzado la democracia, serían objeto de investigación de oficio por el Ministerio Público y el Poder Judicial. Aquí, simplemente, ¡no pasa nada!

Siento asco cuando la hija de un ladrón y genocida postula con desenfado a la presidencia sin más propuesta importante que la de indultar a su progenitor.

En pedagogía se aprende que los defectos y virtudes vienen fundamentalmente de la educación en casa y ya sabemos cómo era la de Keiko Fujimori. Sabemos con qué dinero estudiaron en el extranjero ella y sus hermanos, qué perversiones practican éstos, cómo trató a su madre Susana Higuchi. Se cumple aquello: De tal palo, tal astilla.

Siento asco al ver un candidato cuya vida es licenciosa, sin un ápice de cultura, y que hizo un gobierno entreguista de rodillas ante el imperio.

Ya olvidamos que fue asesor del estafador Carlos Manrique Carreño, sí, el de CLAE y que al estallar el escándalo fue uno de los pocos a quienes Carreño les devolvió una cuantiosa suma de dinero, con intereses. Recordamos que en su primera campaña electoral fue apologista del gobierno de Fujimori y, como si fuera poco, en su primera gestión, sus amigotes hicieron fortuna, sus partidarios falsificaron firmas y sus parientes no se quedaron atrás escondiendo dineros de la campaña electoral o haciéndose de terrenos a la mala y sin un centavo de costo. Ya la gente olvidó cómo Toledo pactó con García en las elecciones del 2006, lo cual explica porqué este gobierno, cuyo presidente pidiera la vacancia de Toledo en el período anterior, no investigó ni sancionó nada. García y Toledo regalaron el gas en clara actitud entreguista sacrificando al pueblo peruano. Dios los cría y ellos se juntan.

Siento asco al observar que un candidato tiene el síndrome del pato, es decir no habla y cuando intenta hacerlo lo hace mal, destilando odio y usando como argumento para postular a la presidencia sus gestiones en el peaje, en el seguro social, y en la alcaldía de Lima, estaciones todas estas sospechosas de malos manejos y de fortuna ilícita y que en esa línea subasta candidaturas. Castañeda pagó comisiones suculentas a organismos internacionales para evadir la fiscalización de sus obras faraónicas. En el Congreso y en el Ministerio Público sus amigos alanistas lo eximieron de una investigación sobre el caso Comunicore. Sus adherentes se aferran a una máxima que se ha hecho popular: “Roba pero hace obra”.

Siento asco de un candidato que renunció a la nacionalidad peruana para adoptar la norteamericana y eludir de esa forma cualquier acusación por su gestión en el Estado desde el gobierno militar a la fecha y poder, también, servir mejor a sus amigos de Washington. Es conocida su gestión para que la IPC, expropiada por Velasco, retirara debajo de la mesa 105 millones de dólares y que le costó ser enjuiciado junto con Rodríguez Pastor por lo que tuvo que fugar escondido en una maletera por el Ecuador, tal y como lo denunciara oportunamente César Vásquez Bazán. Como ministro de Energía y Minas en el segundo gobierno de Belaúnde, estuvo envuelto en un escándalo de sobrevaluación en la adquisición de centrales eléctricas a diesel para los pueblos del interior por lo que fue interpelado en el Congreso y salvado por Acción Popular. Hizo lobbies en los gobiernos de García, Fujimori y Toledo “del cual fue ministro dos veces” creando y vendiendo empresas después de la operación exitosa.

Alan García se jacta de ser su discípulo. Será porque comparten la misma vocación en los negocios con plata del Estado y por ser compañeros de fuga, o de ser mimados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Sus seguidores se enternecen calificándolo de ser “un gringo criollo”, por no decir vivo.

Me da asco, que veintitrés candidatos al Congreso sean subvencionados por la gran minería, entre los cuales se encuentra la señora Nidia Vílchez, ministra varias veces de García. Muchos de ellos intentan la reelección después de controlar la comisión de Energía y Minas del Congreso actual. Así pagan la factura, como en los tiempos de la añosa oligarquía civilista. La historia se repite.

Que otra cosa sino asco puede uno sentir cuando García, que no tiene nada que hacer porque nunca trabajó, se dedica a inaugurar cualquier obra que le presenten hasta la apertura de un grifo de agua, cantando, bailando y tomando cerveza en contrapunteo con su amigo Toledo, aprovechando todos los días para dar declaraciones a la prensa escrita y televisada que no son más que una sarta de sandeces. ¡Qué patético fue verlo en la transmisión de mando de la CONFIEP, llenando de lisonjas a sus reaccionarios dirigentes! Ésta es la versión frívola de la política.

El Congreso que se va me provoca asco no sólo por ser calificado de mediocre para abajo, sino también por haber sido un parlamento vasallo, como lo calificaría Víctor Raúl, por sus constantes actos de corrupción, entreguismo, incapacidad y sometimiento al poder económico. Siempre estuvieron de espaldas a las demandas de los trabajadores y de los desocupados, vale decir les importó un bledo los más pobres. Se cubrieron mutuamente sus iniquidades. No se equivocó Herbert Mujica cuando los bautizó con el generoso término de Establo.

Me provoca asco la alianza antinatural del Partido Aprista con el fujimorismo, que con la ayuda incondicional de Unidad Nacional y otros grupúsculos de oportunistas y tránsfugas en el parlamento, han cohonestado una política de penetración del capital subimperialista chileno, al cual se han rendido sin condiciones, permitiendo la explotación de los trabajadores peruanos para obtener mayores ganancias con la plusvalía, amén de poner en riesgo nuestra soberanía nacional.

Me dan asco los falsos apristas que desde el gobierno y la dirección del PAP, han permitido el abandono de la lucha antiimperialista, en clara traición a los verdaderos ideales de Haya de la Torre. Han seguido fielmente los dictados del FMI y el BM, continuando el neoliberalismo fracasado, impuesto por la potencia del norte. Se rindieron a la globalización que exige que países como el nuestro sigan siendo sólo productores de materias primas sin valor agregado.

Se han hecho de la vista gorda, estos apristas impostados, frente a la reactivación de la IV Flota de la Marina de Guerra norteamericana para monitorear a las naciones de América Latina, y la expansión de bases norteamericanas en nuestros países. Permiten la creación de bases camufladas en el Perú y la conexión con el ILEA que ha sido llamada por las organizaciones de derechos humanos como la Nueva Operación Cóndor o la Nueva Escuela de las Américas, de nefasta acción en el pasado.

Sólo asco puede producir la débil y equívoca política del gobierno y la Cancillería que con desconocimiento geopolítico permite el agresivo avance del expansionismo chileno, al extremo de permitir su insolencia sin emitir protesta y además el chantaje de la cancillería ecuatoriana frente al problema de límites marítimos con Chile que se ventila en La Haya. Es la misma actitud que tuvieron Leguía y otros presidentes que lo precedieron, que desplegaron cobardía y entreguismo. Terminó dicho presidente “al cual admira García” por aceptar la cesión de territorio peruano en una pésima negociación diplomática que la historia oficial ha silenciado.

Fujimori, Toledo junto con su ministro preferido Kuczynski y García han implementado una política de sometimiento al país del sur, siguiendo los dictados de la potencia del norte, que se resume en una frase alanista: “No hay que molestar a Chile”.

Asco siento cuando hay compañeros de partido que creen que combatir al alanismo significa cubrirse con el manto del club electoral Cambio Radical partido familiar que encabezan dos corrompidos y tránsfugas. Me refiero al inefable Kouri y a Barba Caballero, amigotes y adelantados de García.

Frente a la repugnancia del escenario político actual, surge cada vez con mayor fuerza el rescate del aprismo, con las banderas invictas de Haya de la Torre y la restitución de la Constitución de 1979, en invariable lucha frontal contra el neoliberalismo en la consecución de la nueva emancipación económica y social que nos debe el futuro.

Sigamos impulsando el voto de castigo como respuesta a tanto latrocinio y traición. La consigna es no votar por ninguno de los candidatos de la derecha; asimismo no hacerlo por la lista proditora de alanistas ¡sin excepción!



A manera de colofón, concluyo estas líneas con el sello de los escritos de Víctor Raúl, al cual me sujetaré hasta el fin de mis días: “Contra el imperialismo, por la unidad política y económica de los pueblos de América Latina, para la realización de la justicia social”.

Jesús Guzmán Gallardo
jeguzga@hotmail.com
http://www.voltairenet.org/article168858.html
Lima, 14 de marzo de 2011

 
 

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