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Carta a los compañeros apristas

Pero quiero destacar que todos aquellos que perdieron su libertad, y que fueron desterrados y derramaron su sangre, lo hicieron por los ideales y principios superiores que germinaron la existencia del aprismo, y que caracterizaron su historia hasta estos últimos años en los que ha surgido, lamentablemente, una crisis que la juventud debe redimir, eliminando despiadadamente a todos aquellos que han llevado al Partido a la derrota. A mis noventa y seis años y posiblemente en vísperas de la muerte, invoco a la juventud, a los apristas mujeres y hombres de convicción, a retornar  los principios y la conducta ejemplar que tuvieron los apristas desde los tiempos de la fundación. Constituye una vergüenza para la historia del APRA haber llegado en estos días de vísperas electorales a una situación en la que no tenemos candidatura a la Presidencia de la República por la ambición personal de quienes debían estar ya eliminados del Partido. Y pido en esta carta que dirijo a los apristas, pido a los que aún pueden ser considerados como tales en la  Dirección del Partido, que se  acuerde que cada aprista debe votar conforme a su conciencia, tomando en cuenta que la historia se escribe con verdad y con sacrifico, y no con mentiras ni injurias y menos sujetándose al entreguismo a potencias extranjeras o colocándose al margen de la capacidad de los candidatos y sus programas haciendo la guerra sucia y fundándose en lo que fueran los padres o los hermanos. Esto es una estupidez política.

Por Armando Villanueva del Campo
Armando Villanueva del Campo envia un mensaje al aprismo

Hace ochenta y nueve años, comandada por el estudiante Víctor Raúl Haya de la Torre se produjo en el Perú la primera insurgencia civil frente al gobierno de don Augusto Leguía, que había amanecido popular el 4 de julio de 1919, agitando las banderas de “La Patria Nueva“. Con tal pendón fue derrocado el gobierno civilista de José Pardo y al año siguiente, ocupando el poder Leguía surgió la Constitución del año 20 que entre otros avances prohibía la reelección presidencial. Esto no obstante a comienzos del 23 se hizo ostensible la voluntad de Leguía de reelegirse presidente.

Paralelamente en mayo del mismo año se publicó una Pastoral del Arzobispo de Lima anunciando que la República Peruana sería consagrada al Corazón de Jesús, lo cual violaba el principio de la nueva Constitución de la Libertad de Cultos. Se hizo evidente que la disposición arzobispal apoyaba el reeleccionismo. Comenzó a surgir en algunos medios de prensa, especialmente “La Crónica” y la revista “Variedades” y de sectores intelectuales, y de los sindicatos y universidades la protesta por tal situación, y fue la voz de Haya de la Torre la que unificó estas fuerzas, convocándolas a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, para el miércoles 23 de mayo. La multitud integrada fundamentalmente por estudiantes y obreros salió a las calles. Y en la De los Huérfanos, frente a su iglesia, la gendarmería disparó contra los manifestantes que llevaban a la cabeza al estudiante Haya de la Torre. Hubo combate y murieron el estudiante Alarcón Vidalón y el obrero Salomón Ponce, y más de tres soldados.

Atacados por varios flancos los manifestantes se separaron tras el anuncio de Víctor Raúl de ir a concentrarse a la Plaza de Armas. En un momento quedó solo. Dice Jorge Basadre en su Historia de La República: “Aquella noche Haya de la Torre recorrió solo las calles centrales, anunciando la muerte del estudiante y del obrero, y pidiendo que se dejara sentir la protesta popular.
Y desde las gradas de la catedral, el joven caudillo apostrofó al gobierno: “Tras los muros de Palacio se encuentra el tirano que ha causado la muerte en el pueblo y desde hoy no cejaremos en la lucha por la recuperación de la libertad”. La contienda duró tres días hasta el entierro por los estudiantes y los obreros caídos. Son celebres las palabras de Haya de la Torre, al iniciar su oración fúnebre “El quinto no matar…”.

Aquella jornada histórica que ahora muy pocos recuerdan marcó para lo que sería el aprismo, su cuarta base en el proceso de su gestación: La base cívica, pues por primera vez la lucha social de esos días tuvo un carácter de insurrección popular, ajena a los partidos políticos de entonces. Jorge Basadre, el historiador que he mencionado, dice al respecto lo siguiente: “Una nueva fuerza surgía, beligerante ante el Leguiismo, con raíces juveniles y populares, ajena a los políticos y hostil a ellos…”

He dicho en el párrafo anterior que la jornada del 23 de mayo de 1923 fue la cuarta base en el proceso de la gestación Aprista, y es que la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) y los partidos apristas que surgieron en indoamerica a partir de 1924, especialmente en Panamá, Cuba, Venezuela, México, El Salvador y Costa Rica, luego Perú en 1930, fueron producto de un proceso y no de una improvisación electoral o de pasajera circunstancia política. Hay que señalar también al respecto que este proceso de gestación que duró años es indesligable de la vida y acción de Haya de la Torre. Hagamos al respecto una breve síntesis.

La primera raíz es la que germina en Víctor Raúl en el Cusco, en 1918 cuando siendo secretario privado del prefecto coronel Cesar Gonzales Navarrete (NOTA 01) pudo conocer y convivir con los indígenas peruanos y bolivianos, la tragedia de su vida y de su historia como pueblos oprimidos.
Me contaba Haya de la Torre, en una época en que vivimos juntos durante el tiempo de la lucha clandestina, de la resistencia, como le había producido una reacción de protesta y repugnancia ver como se trataba a los indígenas: “En un viaje a caballo hacia Apurímac, nos alojamos en la hacienda de la familia …, y en la noche reparé que en la puerta de mi dormitorio había un nativo tendido custodiándome y lo hice pasar a mi dormitorio, lo cual motivó que el gamonal dueño de la hacienda me recriminara porque le daba el trato que le correspondía a un huésped” me dijo Haya de la Torre del rechazo que motivaron en él esas palabras a las que respondió: “El día que este campesino aprenda a leer, será igual a usted”. Me contó también como desde las ruinas de Sacsayhuamán, acompañado de un inglés, pasó un grupo de indígenas chacchando coca, demacrados, y el gringo le dijo: “Que raza tan fea”, y Víctor Raúl le respondió: “Serán hermosos el día que sean cultos, pero para ello hay que terminar con la opresión de los hacendados”. Yo creo por lo expuesto que en el Cusco es donde surge el indigenismo de Haya de la Torre, que se convierte después en la primera etapa del proceso Aprista. (NOTA 02)

Un año después, ya en Lima, una delegación de estudiantes de la Universidad de San Marcos (Haya de la Torre, Valentín Quezada y Bruno Bueno de la Fuente) se incorporó a la lucha que la clase obrera de Lima mantenía para conquistar a nivel nacional la jornada de 8 horas que en parte fue lograda por la gestión personal e Haya de la Torre. Ese factor sindicalista constituye la segunda base de lo que sería el APRA. Y la tercera se da en el Congreso del Cusco de 1920 cuando se crean las Universidades Populares, a través de las cuales los estudiantes universitarios rompieron las barreras intelectualoides y fueron junto a los obreros a la Universidad Popular, que se llamaría después Gonzales Prada. Esta es la tercera base del APRA, la base cultural, y la cuarta es la que hemos relatado con motivo a este artículo.

Pero hay otros dos puntos germinales del APRA y son: el de la Unidad de los pueblos de América Latina, cuyo proceso  viene naciendo en Haya de la Torre, desde sus viajes como Presidente en la Federación de Estudiantes de 1920 y que se define cuando es deportado por Leguía en octubre de 1923, y recorriendo parte del continente confirma que nacimos de una misma semilla que tuvo por antecedente prehispánico el Imperio de los Incas y posteriormente la lucha independentista que terminó con la denominación española. El antiimperialismo constituyó el elemento definitorio de lo  que es el APRA.

Siendo la finalidad de esta carta recordar los ochenta y ocho años de la heroica jornada del 23 de mayo, debía en este punto dar término a ella. Pero ocurre que también este año se cumplen ochenta y uno de la fundación del Partido Aprista Peruano y no puedo prescindir de referirme a aspectos generales de lo que ya fue culminación de una historia que se inició el 20 de setiembre de 1930. Haya de la Torre fue candidato a  la presidencia en 1931 siendo burlada su victoria e imponiéndose la dictadura de Sánchez Cerro que al partir de 1932 puso al aprismo fuera de la ley lo que duraría 21 años. En esta condición, perseguido sin tregua;  si agregamos  a estos veintiuno, los ocho que había tenido Víctor Raúl  en el destierro leguiísta, diríamos que hemos contado veintinueve años de persecución, de exilio, de destierro y de muerte. Y en 1956, en el segundo gobierno de Manuel Prado, el mismo 28 de julio de de ese año se otorgó  la amnistía  y se terminó con la discriminación.

Desde entonces el Aprismo no fue asesinamente perseguido pero enfrentó a los gobiernos dictatoriales de Pérez Godoy y compañía, los once del militarismo velazquista y  al fujimorismo. Tocó a la historia del APRA luchar por la recuperación de la libertad desde el mismo día de la fundación del Partido. Y las elecciones en que participó Haya de la Torre fueron anuladas. No es el momento de tratar de estos temas ni de las etapas en las que el Aprismo tuvo que concertar alianzas en defensa de la democracia, pero lo que sí puedo decir es que esos años de persecución constituyeron la etapa heroica de un pueblo que por miles fue sacrificado, fusilado, asesinado, masacrado, a todo lo cual el APRA respondió a la violencia con la heroicidad y a la cobardía con el ejemplo valeroso de quienes cayeron, civiles o militares, vivando al APRA. Haya de la Torre estuvo siempre hasta su muerte al frente del partido, salvo los cinco años de asilo que pasó en la embajada de Colombia, entre 1950 y 1955.

Pero quiero destacar que todos aquellos que perdieron su libertad, y que fueron desterrados y derramaron su sangre, lo hicieron por los ideales y principios superiores que germinaron la existencia del aprismo, y que caracterizaron su historia hasta estos últimos años en los que ha surgido, lamentablemente, una crisis que la juventud debe redimir, eliminando despiadadamente a todos aquellos que han llevado al Partido a la derrota.

A mis noventa y seis años y posiblemente en vísperas de la muerte, invoco a la juventud, a los apristas mujeres y hombres de convicción, a retornar  los principios y la conducta ejemplar que tuvieron los apristas desde los tiempos de la fundación. Constituye una vergüenza para la historia del APRA haber llegado en estos días de vísperas electorales a una situación en la que no tenemos candidatura a la Presidencia de la República por la ambición personal de quienes debían estar ya eliminados del Partido. Y pido en esta carta que dirijo a los apristas, pido a los que aún pueden ser considerados como tales en la  Dirección del Partido, que se  acuerde que cada aprista debe votar conforme a su conciencia, tomando en cuenta que la historia se escribe con verdad y con sacrifico, y no con mentiras ni injurias y menos sujetándose al entreguismo a potencias extranjeras o colocándose al margen de la capacidad de los candidatos y sus programas haciendo la guerra sucia y fundándose en lo que fueran los padres o los hermanos. Esto es una estupidez política.

Al despedirme de los compañeros del Partido quiero recordarles que no olviden  el 23 de mayo de 1923 donde se forjó con la sangre de estudiantes y obreros el Frente Único de Trabajadores Manuales e Intelectuales.

Y recuerdo que aquella fecha no fue anticatólica, por lo que se escribió en una publicación, al pie de un dibujo de Jesús sacrificado y brotando sangre de sus manos:

Señor:
Esta Sangre que en tus manos ves - No es la de tu Divino Corazón - Es la de que sin justicia ni razón se derramó el veintitrés.

Armando Villanueva del Campo   
Lima, 23 de Mayo del 2011

 

NOTA 01: Fue prefecto de la libertad e intimó con la familia de Víctor Raúl a quien invitó como secretario privado al Cusco, lo cual motiva que Haya de la Torre, después de llegar a Lima pasara al Cusco. En Arequipa se alojó en casa de la familia Del Prado. Algunos biógrafos han confundido a este coronel Gonzales con un señor Gonzales Orbegozo. Conocí a Gonzales Navarrete por ser padrino de bautizo de mi hermano, y este apellido lo transmití a un biógrafo de Haya de la Torre.

NOTA 02: Aunque el anarquismo fue la inquietud original en Haya de la Torre y posteriormente fue compañero de los anarquistas en Lima, así como también su concepción de tiempo espacio histórico nace de escolar en Chan-chan, son estos factores concurrentes a la concepción aprista.

 
 
 

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