Counter
LINKS
LINKS PERSONALES
LINKS BASES PAP
REDES INTERNET
SERVICIOS
Un libro olvidado: "Teoría y táctica del aprismo de Haya de la Torre (1)
Así, para Haya como para todos los integrantes de la generación del 20 -José Carlos Mariátegui, Luis Alberto Sánchez, Hildebrando Castro Pozo, Jorge Basadre, etc.- el problema del indio podría resumirse en la existencia y pervivencia del latifundio. Pero, nuevamente nos encontramos con una serie de temas que en estos momentos serían de difícil aceptación. Primero, la idea de la comunidad como una institución autóctona, cuando José María Arguedas nos demostró que esta institución es más una creación propiamente española que aborigen. Segundo, que el latifundio es fundamentalmente de carácter hispánico cuando hoy sabemos que lo que se conoce  propiamente como tal apareció en el siglo XIX justamente cuando los españoles ya no se encontraban en el Perú. Tercero, que como muchas veces nos recordó Sinesio López es muy difícil de hablar de un país llamado Perú hasta antes de este siglo, porque estamos ante un "país" totalmente desarticulado donde coexisten diversos espacios geográficos que no se relacionan entre sí en la medida que no hay algo que los integre -llámese mercado, vías de comunicación, Estado, etc.- y donde cada uno tiene su propio tiempo histórico. En otras palabras no había un espacio ni un tiempo propiamente nacional.
Tito Agüero Vidal
Tito Livio Agüero Vidal - Egresado de la facultad de derecho y  licenciado en Sociología en la especialidad de política (Pontificia Universidad Católica del Perú), egresado de la Maestría de Ciencia Política (UPIGV-ICD), Miembro del Taller de Estudios Políticos ¨Antenor Orrego¨, Catedrático de la Escuela de Ciencia Política (Universidad Nacional Federico Villarreal). Directivo del Círculo de Estudios Vanguardia Aprista.

I. Introducción.-

Ha sido muy frecuente que a los grandes pensadores e ideólogos, tanto peruanos como latinoamericanos, se les asocie con un determinado libro. Así, José de la Riva Agüero con Carácter de la Literatura del Perú Independiente, Víctor Andrés Belaúnde con La Realidad Nacional, José Carlos Mariátegui con 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, Luis Alberto Sánchez con La Literatura Peruana y Antenor Orrego Espinoza con Pueblo Continente. El caso de Víctor Raúl Haya de la Torre no es definitivamente una excepción. Todo lo contrario, la mayoría de los estudiosos sobre temas políticos sostienen que lo medular de su ideario se encuentra en El Antiimperialismo y el APRA. Sin embargo, permítasenos sostener que si bien esta línea de pensamiento es a grandes rasgos correcta tiene un riesgo que es importante que lo explicitemos y es el siguiente: el privilegiar algunos textos sobre otros puede llevarnos a desconocer o en el menor de los casos a minimizar otros materiales donde el autor puede haber desarrollado toda una serie de temáticas que por una serie de razones no tuvieron cabida en su obra principal. De tal manera que una obligación intelectual ineludible es tratar de rescatar del "olvido" o del "silencio" algunos materiales para poder tener una imagen más completa y coherente de los que su pensamiento político. Y justamente, este es el caso de Teoría y Táctica del Aprismo  (2) que salió editado en 1931 y que hoy nosotros lo rescatamos y que en las siguientes hojas intentaremos realizar un análisis crítico.

II. "El problema del indio" (V-1927).-

Esta carta tiene una gran trascendencia a pesar de pocas veces ha sido reconocida como tal por la llamada crítica porque definitivamente es uno de los pocos textos donde Haya se explaya más amplia y profundamente sobre la temática del indio peruano. Podemos dividirla en dos partes: la primera, donde el autor hace una suerte de conceptualización sobre la situación del indio, y la segunda, en el que delinea u esboza una alternativa de cambio.

Su diagnóstico parte de lo que ya hace algunos años Manuel González Prada había señalado en Horas de Lucha sobre que la causa central que explica la condición del indio es de un neto carácter socio-económico.

"La causa del indígena peruano -como la del ecuatoriano, boliviano, argentino, como la del indígena todo de América que constituye el 75 % de nuestra población- es causa sagrada, no porque el indio sea indio, vale decir que no sea blanco, sino porque el indio en su gran mayoría es explotado... Nosotros concebimos el problema económicamente, clasísticamente (3)".

Pero si bien retoma esta idea de González Prada hay que señalar que en esos años la perspectiva teórica del joven trujillano era de clara factura marxista. Es decir, estamos ante un problema fundamentalmente económico y en tal sentido las tesis que se sustentan desde un paradigma étnico-racial son totalmente desechados en la medida que ignoran el hecho indiscutible de la explotación del indio. Pero, la postración del indio no se limita sólo a los estrictos marcos nacionales sino que tiene una extensión latinoamericana.

"Valcárcel ha dicho, y coincidimos, que el problema del indio es internacional. Para quienes hemos recorrido América, esto es absolutamente cierto...Lo internacional del problema está, pues, en que no es un problema regional, sino un problema de clase. No es del sur ni del norte, ni del poniente, ni del este; es internacional. Es el indio explotado desde México (antes de la Revolución) hasta Chile y la Argentina por el hacendado, gamonal o latifundista, por el señor feudal que importó España y sostiene el españolismo económico aún imperante en nuestra América (4)".

Llama la atención y pensamos que es digno de mencionarse que junto a estos dos factores -económico e internacional- existe en Haya una determinada visión de lo que podríamos llamar el carácter o naturaleza de la sociedad incaica.

"El indio americano, que en México, Colombia y Perú había llegado a lo que Joyce ha llamado el barbarismo magnífico (South American Archaeology), con concepciones políticas y sociales realmente extraordinarias y en cuanto a los Incas se refiere, sin paralelo en su época y en todos los estados correspondientes de progreso de cualquier otro pueblo del mundo, vio detenido su camino, avanzando hacia la civilización, por imposición del feudalismo. El comunismo primitivo en el imperio incásico había avanzado hacía una organización donde no hubo pobreza porque el producto de las tierras del Estado, estaba almacenado y listo para el avituallamiento de una expedición o para aliviar el hambre en cualquier rincón del imperio y la condición del Perú estuvo más cerca de los ideales de las doctrinas socialistas que ningún otro país del mundo, sea que admitamos el concepto de Lewis Morgan aceptado por Engels y por Payne, acerca del estado medio de barbarismo de las sociedades indígenas americanas Mexicanos, Chibchas y Peruanos, sea que admitamos la concepción bien conocida de Spengler (The Decline of the West) sobre civilizaciones y culturas, es indudable que Incas y Aztecas habían llegado a un extraordinario grado de adelanto y lo que Federico Engels, el genial compañero de Marx escribe en la obra y el capítulo citado: La Conquista de los Españoles, cortó todo ulterior desarrollo independiente es una verdad irrefutable (5)".

Si bien es cierto que calificar al Imperio de los Incas como una sociedad comunista o socialista puede parecer a los ojos de las ciencias histórico-sociales de hoy en día como algo muy discutible es importante ubicarse en las coordenadas históricas de esos años y especialmente en el nuevo discurso histórico que surge con la emergencia de los sectores medios limeños y provincianos en el período que Alberto Flores Galindo y Manuel Burga, retomando una vieja denominación basadriana, llaman la crisis de la República Aristocrática. Una consecuencia de esta lectura histórica es concebir la historia del Perú como la lucha entre la comunidad indígena y la hacienda. Veamos:

"El conflicto económico histórico del Perú desde la destrucción del estado comunista incaico, está planteado entre la Comunidad, -institución representativa de la organización social y económica nacional- y el latifundio -institución representativa de la organización social y económica extranjera española, impuesta al pueblo peruano por los invasores-. Si revisamos detenidamente la historia social del Perú desde la conquista española, nos encontraremos con ese conflicto permanente: el latifundio contra la comunidad. Repito: el latifundio es lo extranjero y la comunidad lo nacional; el latifundio representa la conquista, la invasión, los godos y los neogodos, la clase dominante, en una palabra el civilismo; y la Comunidad representa la nación, es la tradición social del Perú, es la vértebra económica de una organización que perdió poder político que le arrebató el latifundio -los sistemas feudal o gamonalismo-, tuvo el poder político en el coloniaje y lo retiene en la república. Latifundistas los Godos y Neogodos. El latifundio ha tenido y tiene en sus manos todas las instituciones políticas, el Estado en una palabra. Nosotros no somos país industrial y nuestra clase capitalista o comerciante, nuestra burguesía nacional propiamente dicha es débil en sí y depende de la fuerza y del apoyo del latifundio que sostiene la clase dominante, la minoría privilegiada. De los cinco millones de hombres que probablemente -carecemos de cifras exactas- viven en el territorio nacional, no llega a un millón el número de los habitantes de las ciudades y de los villorrios. Cuatro quintas partes de la población del Perú las constituyen los labradores indígenas, escribe nuestro gran escritor Luis Valcárcel. La lucha entre el latifundio y la comunidad, es, pues, la línea económica central del proceso histórico peruano, desde la Conquista hasta hoy. El latifundio es la base económica y el fondo de unidad clásica del civilismo (6)".

Así, para Haya como para todos los integrantes de la generación del 20 -José Carlos Mariátegui, Luis Alberto Sánchez, Hildebrando Castro Pozo, Jorge Basadre, etc.- el problema del indio podría resumirse en la existencia y pervivencia del latifundio. Pero, nuevamente nos encontramos con una serie de temas que en estos momentos serían de difícil aceptación. Primero, la idea de la comunidad como una institución autóctona, cuando José María Arguedas nos demostró que esta institución es más una creación propiamente española que aborigen. Segundo, que el latifundio es fundamentalmente de carácter hispánico cuando hoy sabemos que lo que se conoce  propiamente como tal apareció en el siglo XIX justamente cuando los españoles ya no se encontraban en el Perú. Tercero, que como muchas veces nos recordó Sinesio López es muy difícil de hablar de un país llamado Perú hasta antes de este siglo, porque estamos ante un "país" totalmente desarticulado donde coexisten diversos espacios geográficos que no se relacionan entre sí en la medida que no hay algo que los integre -llámese mercado, vías de comunicación, Estado, etc.- y donde cada uno tiene su propio tiempo histórico.

En otras palabras no había un espacio ni un tiempo propiamente nacional.

Por último, Haya menciona al imperialismo como el último factor que explica el sometimiento del indio.

"...el imperialismo en nuestros países tiene su aliado en el latifundista, cuya clase es dueña del poder político, y cuenta con la explotación de nuestras clases trabajadoras, especialmente de nuestros trabajadores indígenas para hacer de ellos sus mejores instrumentos de explotación. El imperialismo, enemigo de nuestros países es el peor enemigo del indio (7)".

Ya entrando al terreno propiamente de las propuestas políticas para dar por concluido esta situación de opresión y de explotación del indio Haya propone una alternativa de desarrollo rural que se sustente en las antiguas formas comunitarias indígenas. La unidad de producción que se presenta como alternativa a la hacienda tradicional será la cooperativa agraria  de producción.

"No es que pretendamos una regresión a las formas avanzadas de su tienda, pero primitivas hoy, del comunismo incaico, para resucitarlo intacto. Pero la lucha de cuatrocientos años de la Comunidad contra el Latifundio y la decadencia de éste, prueban históricamente que las bases de la Comunidad incásica, constituyen las bases de la restauración económica nacional. La reorganización de nuestra economía desquiciada, la gran cooperativa agrícola de producción, que debe ser el Perú no podrán establecerse sino sobre las bases de la maravillosa organización económica incásica, modernizada, dotada de todos los elementos de técnica contemporánea y resguardada por el Estado, no ya de los latifundistas sino de los productores (8)".

Este párrafo merece varios comentarios. Primero, esta apuesta de Haya por la cooperativazación del agro tiene que ver con el propio clima ideo-doctrinario de los intelectuales peruanos de esos años pero también con lo que fue su propia experiencia europea en la que observó las bondades de este modelo empresarial (Inglaterra, Rusia, etc.). Segundo, si bien su alternativa se asienta en la tradición andina Haya a diferencia de los sectores indigenistas más radicalizados -por ejemplo, cuzqueños y puneños- no piensa en una restauración del Incario. Tercero, la comunidad indígena en esta perspectiva no es sólo una institución económica y cultural autóctona sino también un germen del nuevo orden social que el aprismo propugna -la república de trabajadores manuales e intelectuales, la sociedad de pan con libertad, etc.- y que según el Haya de El Antiimperialismo y el APRA es una forma societal transitoria hacia un nuevo tipo de sociedad: la propiamente socialista.

III. "El aprismo como credo civil de nuestra América" (15-I-1930).-

Este documento, como ya se dijo, es una respuesta a una carta del licenciado Víctor Guardia Quirós. Desgraciadamente no se nos presenta la primera misiva de tal manera que nosotros tenemos que intuir o interpretar su tenor. Siguiendo este método se puede apreciar que el Guardia le plantea a Haya dos objeciones. La primera, que el APRA seria una suerte de movimiento chauvinista latinoamericano contra el pueblo de Estados Unidos. La segunda, apunta a que el APRA "cambie de rumbos", a que oriente su acción más eficazmente contra los males internos de los países latinoamericanos -corrupción política, etc.- que sobre los males externos.

Haya responde la primera objeción en los siguientes términos:

"Nuestro programa doctrinario precisa bien que el APRA sólo combate al Imperialismo. El imperialismo es básicamente un fenómeno económico con proyecciones sociales y políticas...Porque el imperialismo, ya feudal, ya mercantilista, ya capitalista -caso contemporáneo de expansión de los grandes países industriales-, está determinado por condiciones económicas, es la culminación y expansión del sistema de explotación de una clase que usufructúa sobre las clases que producen, primero dentro de un país dado, y más tarde sobre países extraños, generalmente menos desarrollados que el país de donde insurge el imperialismo y, consecuentemente más débiles que aquél...En nuestra lucha contra el moderno imperialismo -capitalista, industrial, de los Estados Unidos, que es el imperialismo que cosa más vigor nos subyuga- tampoco existe ni puede existir una rivalidad nacional o racialista. No siendo losa pueblos de Norte América y los de la América Latina, descendientes de un mismo tronco racial, no ha faltado entre nosotros quienes hayan visto el problema de nuestra lucha defensiva como una cuestión nacional, como una rivalidad étnica, entre sajones y latinos (9)".

Como se observa hay en el autor una noción muy clara sobre el imperialismo como un fenómeno económico pero que tiene una serie de secuelas sociales y políticas. De esta manera ubica el problema del imperialismo en un terreno propiamente económico y muy lejos de las perspectivas raciales o nacionalistas. Esta postura es deudora de la llamada Teoría del Imperialismo tanto de su vertiente marxista (Lenin, Bujarin, Rosa Luxemburgo, etc.) como de la socialista democrática (G. D. H. Cole, John Hobson, etc.).

La segunda objeción es respondida por Haya a partir de una argumentación donde busca demostrar que los enemigos externos e internos son más que nada una disquisición metodológica con claros afanes didácticos porque el problema de fondo es el sistema económico que es injusto y que encuentra su fundamento último en el imperialismo.

"...estudiemos y señalemos los verdaderos caracteres económicos del imperialismo. Reconozcamos su existencia y sus peligros. Señalémoslos y expliquemos al pueblo su proceso, haciéndole ver la necesidad de enfrentar al imperialismo que es un sistema económico, político y social, otro sistema económico, político y social también, que se asiente en las bases de una conciencia antIimperialista. Comprendamos, como tantas veces lo he dicho ya, que el conflicto económico y político entre las dos Américas es un conflicto de presión y resistencia. Si aquélla es mayor que ésta, no lograremos el equilibrio y la presión dominante buscará su propio equilibrio a costa nuestra. Si la resistencia es mayor que la presión, entonces conseguiremos nuestro equilibrio y la fuerza que presiona hallará también su propio equilibrio (10)".

Un comentario final. Parece que este intercambio epistolar se enmarca dentro de lo que fue la constitución de la Célula Aprista de Costa Rica, es decir, en el período en que el aprismo no era propiamente un partido político peruano sino más bien una organización internacional latinoamericana con células por todos los países del continente. En ese sentido parece claro y razonable que un intelectual y político izquierdista costarricense le inquiera a Haya sobre una serie de temas vinculados a la acción política concreta.

IV. "La reforma universitaria".-

Este ensayo es un intento por presentar una interpretación sobre las causas, fines y proyecciones de la reforma universitaria. Lo interesante es en todo caso que no estamos ante una lectura realizada por un intelectual o político que analiza desde fuera este movimiento estudiantil sino ante uno de sus más conspicuos protagonistas. Pero antes de entrar de ello a lo que es la visión hayista de la reforma universitaria es necesario detenerse a lo que fueron los diversos intentos que se han hecho para precisar sus contornos. Y al hacer este ejercicio intelectual nos adelanta ya un elemento de lo que su versión particular: su carácter latinoamericanista.

"La investigación de las causas determinantes de la reforma han preocupado a los estudiosos del movimiento en los últimos tiempos. Ciertamente, esta cuestión debe contemplarse antes de interpretar y definir los fines del movimiento. De lo mucho escrito resaltan sin duda después de las admirables opiniones de Ingenieros, Palacios y Korn, las avanzadas y concisas de Aníbal Ponce y de Carlos Sánchez Viamonte, Gregorio Berman y otros. Nuevos afanes ya contagiados de pasión tan excusable como la pasión política, han cristalizado en nuevas afirmaciones sobre la Reforma. Jóvenes entusiastas, estudiosos de los elementos de Marx en América Latina han insinuado una interpretación clasista. En una conferencia esquemática publicada en el órgano oficial del Partido Comunista Argentino, hace un año, se ha dado un punto de vista representativo de los estudiantes intelectuales preocupados por ceñirse rígidamente a una ortodoxia. Esta interpretación corresponde a un período lírico, de otro lirismo; el doctrinarismo y político que se abraza...Ello se desliza hacía fáciles conclusiones unilaterales que tienen de simpático el ímpetu paradojal fascinante de los místicos exaltados. Empero el error substancial de las afirmaciones ex cátedra, como a la que me refiero, radica en que circunscribe la Reforma Universitaria a fronteras nacionales que no tiene (11)".

A nivel de las causas generales Haya señala que serían fundamentalmente dos. La primera seria la presencia del fenómeno imperialista que produce un acelerado proceso de debilitamiento en los sectores medios latinoamericanos. Este aspecto ha sido ya señalado también por diversos intelectuales para explicar la emergencia del mismo aprismo en el escenario político peruano (Liisa North, Peter Kláren, etc.). La segunda, es de factura no económica sino si se quiere espiritual.

"...nuestra mente, malgrado sus contagios foráneos, es fundamentalmente agraria. Corresponde a nuestro grado de desarrollo económico. Progresamos hacia otro grado de cultura como progresamos hacia otro grado de desarrollo económico, pero tenemos todas las ventajas y defectos mentales del campesino en tránsito al ciudadano, usando términos genéricos. Estas calidades las exalta y acentúa el ambiente, la herencia agraria medieval, romántica por ende, de España. Las caldea el sol. Fantasía y misticismo, entusiasmo y versatilidad, fascinación por lo extranjero que nos conquista con su magia irresistible de advenimiento. Nuestra conciencia se arrincona en los extremos. Agrariamente católicos perdemos lo eclesiástico, pero superviven los moldes dogmáticos, los vericuetos apologéticos, las barreras de ortodoxos moldes éticos. El catolicismo nuestro, feudal en sí, difiere bastante del catolicismo superviviente o transformado de los países industrializados. Somos absolutistas y antidialécticos. La fantasía rural nos lleva al entusiasmo irreflexivo, a la pasión ardida, a la afirmación legendaria, al gran egoísmo o al gran sacrificio, a la idolatría y al iconoclastismo. To be or not to be, esa es para nosotros la cuestión máxima como para el sajón Hamlet cuya perdurable y fascinante paradoja de afirmación, es, para los sajones de hoy que aquellas eran las palabras de un sajón que había perdido el juicio!...El libre examen aparece, pues como una novedad herética en medio de masas acostumbradas a oír la voz lejana de un Vaticano infalible religioso o político, situado en Roma o en cualquier parte que no sea América. Empero, el primer paso hacia el tránsito de nuestro estado mental agrario, al industrial, al estado mental propiamente burgués, determinado por el industrialismo, es un paso hacia el libre examen. El liberalismo, la democracia, sus teorías victoriosas que coinciden con el paso inicial de la producción agrícola a la industrial (12)".

Desde este punto de vista la reforma universitaria aparece como un movimiento ideológico de naturaleza liberal pero Haya añade que esta se "galvaniza con los anhelos y las inquietudes sociales de la época". Es decir, no estamos sólo ante la presencia de un liberalismo retrasado, que debió imponerse paralelamente a la independencia política de España, sino que justamente por su demora se empata con lo que fue la crisis europea, como producto del fin de la I Guerra Mundial, y la difusión de las ideas socialistas, surgidas a raíz de la revolución rusa de Lenin y Trotsky. De ahí, que sea errado interpretarlo con los ojos de un marxismo eurocéntrico y positivista, como también intentar una definición precisa y exacta, en la medida que de la misma reforma universitaria surgen dos direcciones: una de derecha, que convoca a pocos, otra, más bien de izquierda, los más.

De todo esto se puede deducir sus fines mismos. Tan diversos y contradictorios como su proceso mismo de gestación y nacimiento. Pero para la mayoría, entre los cuales se auto ubica Haya, la reforma universitario tuvo un fin indiscutiblemente positivo.

"Los fines de la Reforma se interpretan mal y bien desde el punto de vista de quienes hemos anhelado darle un carácter avanzado que fuera posible. Para algunos fue un motivo de conquistas de orden inmediato, para otros un instrumento político personal, para tantos una forma de emancipación y de afirmación, de perfeccionamiento y de mayor fuerza del profesionalismo. Empero, para muchos es el principio de la socialización de las universidades, el primer paso hacia la universidad, instrumento de liberación y no de opresión de los explotados y un buen camino hacia el acercamiento de intelectuales y obreros (13)".

Con esto último Haya se refiere al hecho que muchos de los jóvenes reformistas con los años dieron vida a una serie de movimientos políticos en toda América Latina es el caso de Julio Antonio Mella en Cuba (comunismo), Eugenio Matte en Chile (socialismo), Rómulo Betancourt en Venezuela (acción democrática), José Figueres (liberacionistas) y el mismo Víctor Raúl Haya de la Torre en Perú (aprismo).
 
V. Conclusiones.-

De los tres materiales que hemos analizado sobresalen nítidamente la Carta al grupo Resurgimiento del Cuzco y el ensayo sobre la Reforma Universitaria en la medida que son documentos donde Haya aborda dos temas de indiscutible trascendencia: la conceptualización aprista sobre el problema del indio, que como hemos visto para el es un problema no sólo peruano sino también latinoamericano, y el movimiento reformista universitario que si bien tuvo sus inicios en la ciudad de Córdoba en 1918 muy pronto adquirió una dimensión continental. Por el contrario, el tercer escrito es una reiteración de una serie de aspectos de la ideología y doctrina aprista aunque tiene el mérito de recordarnos que el proyecto inicial aprista era constituir todo un movimiento continental con partidos políticos en cada uno de los países. Dicha aspiración o deseo Haya no lo abandonó hasta la década del 40 pero ya por esos años se dio cuenta que era prácticamente imposible la constitución de Partidos Apristas. Varios fueron los motivos que jugaron en contra: la clandestinidad aprista en el Perú, la falta de coordinación política con las diversas células y/o partidos apristas, la oposición de los partidos comunistas, etc.

Notas.-                                               
(1). HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl (1931). Teoría y Táctica del Aprismo. En: Obras Completas de Víctor Raúl Haya de la Torre. Cuarta edición. Lima: Mejía Baca, 1985, T. I, pp. 179-214.                        (2). Teoría y Táctica del Aprismo no es propiamente un libro en el sentido convencional del término sino más bien un conjunto de documentos -dos cartas y un ensayo-: "El problema del indio", que es una carta al grupo indigenista cuzqueño Resurgimiento, "El aprismo como credo civil; de nuestra América", que es también una carta pero esta vez dirigida al intelectual y político costarricense Víctor Guardia Quiros, y "La reforma universitaria", que es un ensayo donde explora las diversas interpretaciones que se han formulado sobre este movimiento juvenil que tuvo alcances latinoamericanos.    

(3). HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl (1931). Ob., cit., pp. 182-183.    
(4). HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl (1931). Ob., cit., pp. 184-185.
(5). HAYA DE LA  TORRE, Víctor Raúl (1931). Ob., cit., pp. 185.
(6). HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl (1931). Ob., cit., pp. 186. 
(7). HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl (1931). Ob., cit., pp. 190.
(8). HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl (1931). Ob., cit., pp. 187.  
(9). HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl (1931). Ob., cit., pp. 192-193-194.
(10). HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl (1931). Ob., cit., pp. 198-199.
(11). HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl (1931). Ob., cit., pp. 204. 
(12). HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl (1931). Ob., cit., pp. 207.
(13). HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl (1931). Ob., cit., pp. 211.

 
 

Derechos reservados de "Cuadernos Apristas" y "Vanguardia Aprista en www.vanguardiaaprista.com" (Actualizado Setiembre 2012)
Correo para coordinación y colaboraciones de artículos, fotos y noticias ==> vanguardiaapra@ec-red.com
Correo del Foro o Grupo==> INSCRIBETE HOY (Clic aqui)==>
http://espanol.groups.yahoo.com/group/vanguardia_aprista