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Ese es Pastor, qué les parece

La historia de la infamia de Del Castillo y Pastor registra como su primer logro compartido, la  adquisición de una oficina adquirida en 1996 a la administración fujimontesinista de la Caja Militar Policial, en plena época del fujimontesinismo. Cabe un paréntesis aclaratorio: cuando Del Castillo se dio cuenta que no le podía sacar más jamón al régimen y que el interlocutor prima fasie del PAP con Montesinos era Agustín Mantilla, recién el “Tío George” pasó a la oposición “combativa” a la dictadura. La fama y fortuna de Aurelio Pastor fue creciendo no sin contradicciones y apremios. Por ejemplo el 2000 renunció al APRA y se fue con el fujimorismo, para regresar un año después al PAP como candidato al Congreso por la región San Martín, con el  aval de Del Castillo y Obeso.

Por: Juan Chacón P.
Aurelio carga sibre sus hombros el caso Crousillat y todos los apristas nos quedamos con el estigma de Aprista = ladrón por la ambición desmedida de la cúpula

Aurelio Pastor fue elegido en el XXIII Congreso Nacional PAP en la lista "jorgista" para la Comisión Política

Aurelio Pastor aporto su cuota de "aprista=ladrón" por el caso Crousillat, otro caso en la impunidad

"maldigo con todo el calor de mi convencimiento a los explotadores del pueblo que hacen del gobierno y la política un vil negociado culpable”
(Víctor Raúl Haya de la Torre)

Aurelio Pastor es un alfil importante del entramado que se está formando de cara a las elecciones de 2016, en las que nadie duda que participará Alan García Pérez (a) “Ego colosal” o simplemente “Obeso”.  Pastor, con habilidades dignas de mejor causa y bajo el padrinazgo (en el sentido de Mario Puzzo) del “Tío George”, se ha convertido en la bisagra entre Del Castillo y “Obeso”.

Pues a los dos les es funcional alguien con las “cualidades” políticas del cuarentón de marras: histriónico-mediático, cínico, astuto, sofista en el peor sentido del término, artero y mendaz. Por eso, con aval de ambos, fue Ministro de Justicia de Alan y es miembro de la Comisión Política del Partido Alanista Privado (PAP).

Es cierto que a nadie se le puede llamar delincuente por encajar en este perfil; pero la porfía de Pastor en hacer gala de estos talentos delante de la alcaldesa de Tocache y frente a la conductora de “Cuarto Poder”, Sol Carreño, hace unos días, luego de saberse el escándalo de mal ejercicio profesional en que está envuelto, lo hacen merecedor de un cuestionamiento, el que haré sin redundar en lo ya denunciado por otros.  

Pastor, el católico…
Sus compañeros de universidad lo recuerdan como un tipo apocado y discreto. Sus lozanas y firmes convicciones en el Comando Universitario Aprista de la U. Católica no fueron suficientes para que los logros de su trayectoria partidaria trasciendan los extramuros de Alfonso Ugarte.

A partir de los noventa, empieza a brillar en él una inquietud malsana por figurar a como dé lugar, que lo empuja a buscar proyección. Fue cuando el PAP caía en los más bajo inimaginable. Mantilla, César Acuña y Jorge del Castillo se peleaban por el control del PAP, y el muchacho empieza a percibir que no tiene futuro en Alfonso Ugarte. 

Siempre de acuerdo a fuentes directas, diremos que Aurelio cambió de moral cuando decidió que sus referentes ya no iban a ser José Marruffo, fundador de Vanguardia Aprista en los ochenta, o Luis Alberto Salgado, ambos del CUA Católica de los setenta. Pastor, sin la tutela de Marruffo, se acercó a Jorge Del Castillo, iniciando una nueva etapa de su vida no sólo laboral, sino también política.

Bajo la égida de Del Castillo
La existencia de Pastor hubiera pasado desapercibida si no fuese por Del Castillo, que lo cobijó como un hijo, es decir, lo encauzó por los caminos del sinuosos y grises de la vida; lo introdujo en los pasillos del Poder Judicial y lo empapó de los manejos turbios típicos de la rancia política criolla, caracterizada por los arreglos bajo la mesa, el lobby, cuando no el cohecho.

Fue allí cuando Pastor cambió a El antiimperialismo y el APRA por la tesis patrimonialista del Estado, según la cual quien posee el poder político tiene el perfecto derecho de manejarlo como su propiedad, para su beneficio personal.

La historia de la infamia de Del Castillo y Pastor registra como su primer logro compartido, la  adquisición de una oficina adquirida en 1996 a la administración fujimontesinista de la Caja Militar Policial, en plena época del fujimontesinismo. Cabe un paréntesis aclaratorio: cuando Del Castillo se dio cuenta que no le podía sacar más jamón al régimen y que el interlocutor prima fasie del PAP con Montesinos era Agustín Mantilla, recién el “Tío George” pasó a la oposición “combativa” a la dictadura.

La fama y fortuna de Aurelio Pastor fue creciendo no sin contradicciones y apremios. Por ejemplo el 2000 renunció al APRA y se fue con el fujimorismo, para regresar un año después al PAP como candidato al Congreso por la región San Martín, con el  aval de Del Castillo y Obeso. La República, en diciembre del 2008, informaba del asesinato del sicario Wellington Ríos Cumapa, quien sindicaba a Aurelio Pastor como autor intelectual del crimen de 2 compañeros apristas. De otro lado, tras su paso por la Comisión de Constitución del Congreso, Martha Hildebrandt lo calificó como el más mediocre líder de ese grupo de trabajo.

Sin embargo, su afán por figurar crecía, así como su celo patológico. Supe por testimonio directo de la vileza con que pagó el apoyo de un joven coterráneo y dirigente de la Juventud Aprista del departamento de San Martín, trabajador de él en el Congreso, quien por dar declaraciones a la televisión de Tarapoto fue expectorado de manera ruin, sin beneficios sociales. Así como de la confabulación que llevó él a cabo con el ex ministro del Interior Alva Castro, con el propósito despedir a un buen gobernador de esta capital, quien empezaba a crecer como figura política regional y a convertirse en serio competidor partidario del mal Pastor.

Cabe indicar que por ese accionar retorcido y moñero, los sanmartinenses lo repudian hasta ahora, por lo que postuló en las elecciones al Congreso de la República del 2006 por Lima Metropolitana y no por ese departamento. Pero igual perdió la elección.

El gran alfil de Del Castillo y Obeso tiene problemas y no sólo políticos. Repudiado en su tierra; y está “quemado” en Lima por el caso Crousilat, por los miles de arbitrarios indultos de delincuentes peligrosos y por su destitución como ministro de Justicia, salida que quiso blanquear calificándola como una conspiración del “oligarquía” encabezada por el Grupo El Comercio. Un alegato clasista que sonaba más a cinismo.

Finalmente, vino lo que todos conocemos, las entrevistas con la alcaldesa de Tocache, donde hizo gala de un lenguaje amafiosado, propio no de un tinterillo del Jr. Azángaro, sino de un personaje salido de la serie de TV Los Soprano. Evolucionó el muchacho.

Qué duda cabe.

 

 
 
 
 

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