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De los 3 Testamentos de Haya de la Torre uno permanece oculto por Alan García
peruano, soltero, profesor .. nacido en Trujillo, 1985... esta carta lleva algo de mi única preocupación el morir... la de la continuidad de nuestra obra...
... que transmitas a todos los compañeros del Partido mi declaración de que mi mayor, y acaso única, preocupación al morir es la de las consecuencia que pueda traer mi desaparición y, sobre todo y ante todo, la unidad del Partido que ha sido, es y será la garantía de su fuerza. El Aprismo debe ser siempre el gran movimiento de la Democracia y de la Justicia Social en el Perú y para que sea así, debe mantener firme e indestructible su fraternidad y su disciplina y para que así sea todos y cada uno deben cooperar a este gran propósito sacrificando todo individualismo o interés personal
Hugo Sánchez Medina
Haya de la Torre y Jorge Idiaquez en Hamburgo

Haya de la Torre escribió tres testamentos: el de1946 antes de partir a Chile, en 1965 cuando iba a ser intervenido en Alemania y finalmente en 1977 que es la que se aplica legalmente según su voluntad.

El de 1946 es ocultado por Alan García luego de haberlo recibido de Carlos Manuel Cox en su domicilio en julio de 1985, se lo llevo con la promesa de devolverlo.

En 1965 el jefe del Partido escribió dos mensajes ológrafos en Hamburgo, Alemania, en circunstancias de ser sometido a una delicada intervención quirurgica, que por fortuna resulto exitosa. Estas cartas y las notas fueron guardadas hasta tres dias antes de su fallecimiento.

Al leerlos ahora, podemos apreciar la lucidez con que avisoraba el porvenir del Perú y del Partido, a la vez que su preocupación permanente por ofrecer a los apristas, dirigentes y militantes, orientaciones para conservar los valores que hacen ejemplar la conducta de los compañeros.

La lectura de estos documentos historicos nos ayudaran para que se actue con mayor sabiduria y lealtad. Asi escribiria Jorge Idiaquez al publicarlo el 12 de octubre de 1979.

Mascarilla en cera del rostro y manos de Víctor Raúl tomadas el día de su muerte y que permanecen en la Casa Museo de Villa Mercedes, Vitarte

Testamento del 29 de agosto de 1977

Testamento de Don Víctor Raúl Haya de la Torre

En Lima siendo las diez y media de la mañana del día veintinueve de agosto de mil novecientos setenta y siete, ante mi Guillermo Ballon Torres, Abogado Notario Público de esta capital y los testigos señores doctor Washington Pinzas Gallardo, peruano, casado, abogado con Libreta Electoral 2469187; mas Don Marco Antonio Guarderas Borrero, peruano, casado, empleado, con Libreta Electoral 05578103 y Don Jorge Idiaquez Rios, peruano, casado, empleado, con Libretas Electoral 2773198; reunidos en la casa sito a la altura del kilometro diez de la Carretera Central en la Casa sin número denominada “Villa Mercedes” , Vitarte, fui presente don Víctor Raúl Haya de la Torre, peruano, soltero, profesor con Libreta Electoral 3289599 sin Libreta Militar por ser mayor de noventa años de edad, de esta vecindad a quien conozco y me manifestó que deseaba otorgar su testamento en mi Registro de Escrituras Públicas, procediendo a hacerle el examen de ley, comprobé que se encontraba en pleno uso de sus facultades intelectuales y que obraba con capacidad, libertad y conocimiento, según respondió a las preguntas que con tal objeto le hice y procedió a dictar de la manera siguiente:
Primero,- Declaro llamarme Víctor Raúl Haya de la Torre, haber nacido en la ciudad de Trujillo, con fecha veintidós de Febrero de mil ochocientos noventa y cinco, siendo mis padres Don Raúl Edmundo Haya de Cardenas y Doña Victoria de la Torre de Haya de Cardenas, ambos fallecidos en la actualidad; y estando domiciliado en la Carretera Central sin número “Villa Mercedes” Vitarte; Segundo.- Declaro no tener hijos de ninguna clase. Tercero.- Declaro poseer bienes, todas las que aparezcan a mi nombre al momento de mi fallecimiento. Cuarto.- Es mi voluntad disponer de mis bienes de la siguiente manera. A) A mi sobrino nieto Víctor Ernesto Haya de la Torre y a mi sobrino Edmundo de la Torre Bar, las acciones y derechos que poseo en la casa de la ciudad de Trujillo con frente a la calle Ayacucho y que juntamente con mis hermanos herede de mis padres. B) Asimismo le dejo a mi mencionado sobrino nieto cualquier derecho que pudiese corresponderme en la casa sito en el Puerto de Salaverry de mis hermanas Zoila Haya de la Torre y Lucia Haya de la Torre de la Puente. Quinto.- Es mi voluntad constituir una Fundación que se denominará "Fundación Navidad Niño del Pueblo" que tendrá como finalidad repartir aguinaldos a   todos  los niños del Perú, con motivo de la Navidad, y a cuyo efecto destino como fondos, el resto de los bienes a mi nombre, acciones y derechos que me correspondan, después de cumplir el legado establecido en la Cláusula anterior formarán parte de dicha Fundación, igualmente todos los derechos que me correspondan, así como de todas las obras que he escrito, así como todos los derechos intelectuales que en el futuro obtenga. Esta fundación será administrada por la Comisión Nacional de la Navidad del Niño del Pueblo del Partido Aprista Peruano.


Es mi voluntad nombrar albacea, en primer termino a mi hermano Edmundo Haya de la Torre, en segundo lugar a Jorge Idiaquez Rios y en tercer lugar a mi sobrino Alfredo Ganoza de la Torre.
Revoco cualquier testamento que haya otorgado con anterioridad al presente y habiendo estado en un solo acto desde el principio hasta el fin y habiendo expresado el testador por su voluntad y en presencia del Notario que ha trascrito este testamento de su puño y letra, que lo contenido es la expresión de su voluntad y firmó en unión de los testigos mencionados en la introducción del presente testamento, de lo que doy fé.
Víctor Raúl Haya de la Torre

Testamento escrito en Hamburgo, Diciembre 6/ 1965

Mí querido Jorge ldiáquez:
Si la operación a que voy a someterme causara mi fallecimiento, esta carta te será remitida por mi amigo el Doctor Víctor Manchego, que es la única persona del Perú que ha estado cerca de mi en estas circunstancias y a quien como a ti, recomendé no informar a nadie de mi estado de salud.
Pero escribo esta carta para decirte, ante todo, cuanto, agradezco tu sacrificada compañía de más de treinta años; ejemplo de lealtad heroica que en muchas horas de peligro me salvó la vida. Y cuanto agradezco,
Asimismo a tu esposa, a tú madre  y hermanos que hayan siempre sido para mi fieles seguidores de tu línea de conducta conmigo.
Como la noticia inesperada de mi muerte hará que muchas personas te pregunten porque mantuviste en reserva las causales de mi ultimo viaje y mi enfermedad, deseo declarar aquí que fue por determinación mía que solo tu y un medico tuvieran conocimiento de lo que ocurría a fin de no alarmar y en espera de que la intervención quirúrgica tuviera feliz resultado. Para la vida del Partido, para mi familia, compañeros y amigos ha sido mejor así.
Te pido, a ti que conoces mi modo de penar, que transmitas a todos los compañeros del Partido mi declaración de que mi mayor, y acaso única, preocupación al morir es la de las consecuencia que pueda traer mi desaparición y, sobre todo y ante todo, la unidad del Partido que ha sido, es y será la garantía de su fuerza. El Aprismo debe ser siempre el gran movimiento de la Democracia y de la Justicia Social en el Perú y para que sea así, debe mantener firme e indestructible su fraternidad y su disciplina y para que así sea todos y cada uno deben cooperar a este gran propósito sacrificando todo individualismo o interés personal. El Aprismo no debe repetir la historia de los partidos peruanos que han muerto con tus fundadores.
Por fortuna nuestro movimiento mantiene siempre vigentes su doctrina, su programa y su línea de acción. La evolución del mundo y el acontecer americano nos han dado la razón. Y esto es bastante garantía para la supervivencia del Aprismo como el movimiento campeón de la gran transformación peruana y continental. Lo que importa es realizarla y esa es la misión histórica de cada aprista. Yo espero, y así muero tranquilo, que la línea política seguida se mantenga; que la Coalición del Pueblo continúe dando leyes en favor y defensa de la Democracia Social; del Perú provinciano; de los trabajadores de nuestras masas indígenas, de nuestra juventud. Porque esas fueran y son los grandes objetivos del Partido y para lograrlas se constituyó la Coalición del Pueblo. En esta carta deseo también pedirte que recuerdes a los compañeros que coope­ren a mantener e impulsar la acción social del Partido, sus academias, sus escuelas, sus comedores, sus cooperativas, sus organismos infantiles y juveniles. Y que cada aprista sea un activo mantenedor de la unidad. De esa unidad que hemos defendi­do siempre y en la que hemos visto y vemos el poder del Aprismo. Y defender este principio; que formamos un partido de hombres libres en el cual su línea, su doctrina, su política las señalan sus integrantes en sus congresos y convenciones. Quien quiera ser aprista debe adherirse democráticamente a estas normas.

Esta carta lleva algo de mi única preocupación el morir. La de la continuidad de nuestra obra. Espero que mi muerte sirva para unir más a los apristas. Cierro esta corta con un adiós para ti y para los tuyos, así como para los compañeros que la conozcan.
Víctor Raúl

Escrito la antevíspera de la operación en la Clínica de Hamburgo
Diciembre 6 / 1965
Algunas notas para los compañeros apristas:
Mi mas grande preocupación al someterme a esta prueba quirúrgica y arriesgar el peligro, nunca imposible, de no resistirla, no es mi propia muerte sino el porvenir del Partido.
Mucho he pensado y pienso en el efecto que la noticia de mi muerte puede causar en estos días en el Perú, y en sus proyecciones en la vida del Partido.
Claro esta que el marcha solo. Para que así sea he tratado de alejarme la lo mas que he podido a fin de que el Partido actué  sin mi presencia o intervención. He tenido en mente, siempre la posibilidad de mi ausencia definitiva a la cual he querido acostumbrar a los dirigentes y afiliados del Aprismo.
En el Partido Aprista se ha logrado  una efectiva práctica democrática a partir de la libertad que tiene cada aprísta de expresar libremente sus opiniones en el seno de sus comités, agrupaciones, plenarios, convenciones, y congresos, y de marcharse de nuestras filas cuando lo desee.
Por otra parte, el Aprismo es el único partido político en América Latina que periódicamente disuelve sus filas y llama a nuevas inscripciones. Esta medida se adopta cada vez que la dirección de nuestro movimiento necesita del respaldo libre de sus masas. Así, después de las elecciones generales de 1963 –como antes de las de 1962- se ordeno la reinscripción, especialmente para sancionar la línea política de la coalición del Pueblo en el Parlamento y en los municipios. En esta última reinscripción quienes quisieron ingresar a nuestras filas lo han hecho, con los que quisieron permanecer en ellas, y los pocos y señalados que disintieron se marcharon solos.
Esta libre escogencia de ser o no ser aprista, y en el caso de serlo de actuar con la línea política democráticamente adoptada, es la mejor probanza de la alta calidad y conciencia democrática del Partido, de su educadora disciplina y de su logrado sentido de responsabilidad. De aquí que el Aprismo sea fuerte y que cada compañeros sepa como debe proceder. Esta es, sin duda, la mejor garantía de la supervivencia y poder del Aprismo.
De otro lado, la línea política del Partido, que hasta las Elecciones de 1962 fue la de  la Convivencia y después de las Elecciones de 1963 ha sido la de la Coalición del Pueblo, se ha justificado por los resultados:  la Convivencia garantizó la legalidad del Partido y su participación en los Comicios de 1962 -y en las de 1963, cuando a pesar de todo desmintió la calumnia del “fraude” y ganó el Parlamento - , y la Coalición del Pueblo que ha permitido tener una mayoría legal de votos, las mesas directivas de ambas cámaras y la dación de leyes fundamentales que el Perú necesitaba para iniciar su emancipación del sub-desarrollo, y que las clases trabajadoras re querían como reivindicaciones sociales sin la que la revolución por medio de la ley seria irrealizable.
La unidad del Partido ha sido y es la mejor garantía de su fuerza. El ha sobrevivido a todos los planes reaccionarios que se han tramado para dividirlo. Con esta experiencia el propósito más firme y pertinaz de cada aprista debe ser el mantenimiento y la defensa de su unidad. Hace más de treinta años lo advertí:
“TODO AQUEL QUE NOS DIVIDA, ENEMIGO ES”
Faltan todavía muchas buenas leyes y muchas grandes obras que por mandato de esas leyes deben hacerse en el país. Hay que utilizar nuestras fuentes naturales de energía; hay que irrigar nuestras inmensas tierras sin agua; hay que tecnificar nuestra producción y extender el cooperativismo a todos los campos de nuestra economía indígena. Hay que hacer justicia verdadera con la Reforma Agraria, sin olvidar que para que ella sea completa se debe “crear riqueza para el que no la tiene” ampliando las áreas de cultivo y distribuyendo justamente las tierras que se irriguen. Y hay que educar más a la juventud peruana con todos los adelantos científicos y técnicos de la educación de nuestro tiempo.
Hay que vencer a la dura naturaleza del Perú pero no hay que olvidar nuestro lema aprista de que “no hay que preguntar cuanto cuestan las obras que el país necesita, sino cuanto cuesta al país no haberlas realizado”. Este lema es aplicable a todas nuestras reformas, como las leyes de la gratuidad de la enseñanza, de la Reforma Agraria, de las irrigaciones y las grandes vías modernas de penetración a la sierra y la selva.
Vuelvo a mi repetido argumento sobre el imperativo de la industrialización del país y de la tecnificación máxima de todos los renglones de su producción. Y vuelvo a recordar a los compañeros apristas que nuestro Partido, como Frente Único de Trabajadores Manuales e Intelectuales, debe tener en cuenta que la defensa de ellos lleva implícito un vasto programa de educación en todos sus aspectos de capacitación científica, técnica y artística de nuestra juventud y de su adiestramiento para que ella viva, trabaje y descuelle en el mundo de la Edad Moderna.
De poco sirve vivir en países que guardan en su suelo inmensas riquezas inexploradas, potenciales, si los hombres que viven en ellos son “los mendigos sentados sobre el banco de oro”, si sus juventudes, si sus  hombres de trabajo no han sido educados, preparados, superados como expertos para el dominio de la naturaleza y para la transformación de su riqueza natural en ingente y eficaz instrumento de su emancipación económica.
Todo lo cual patentiza la evidencia del postulado aprista de que al existir la riqueza potencial de inmensas extensiones de territorio despoblado, inexplorado o desconocido, la misión del hombre latino o indoamericano es la de vencer los obstáculos de la naturaleza, dominar los suelos reacios, irrigar los desiertos, comunicar la ubérrimas regiones tropicales con los centros poblados o colonizarlos. Vale decir “crear riqueza para el que no la tiene”.
De aquí que este enunciado revolucionario aprista, que es precursor en las Universidades Populares, sea en el Programa y Plan de Gobierno del Aprismo uno de sus grandes principios doctrinarios.
El joven de nuestra América, trabajador manual o intelectual, no puede vivir al margen de la veloz evolución del orbe desarrollado y debe prepararse, primero, para no ser solamente espectador sino conocedor de ese progreso, y después para participar de él  o contribuir a él; los pueblos desarrollados necesitaran tanto de los subdesarrollados como estos de aquellos. Y en esta reciproca necesidad será también de hombres capacitados, expertos en el conocimiento y trabajo, vale decir, en la experiencia y especialización de los diversos ámbitos de esfuerzo y producción que reordenaran al mundo interdependiente del porvenir.

La lectura de estos documentos historicos nos ayudaran para que se actue con mayor sabiduria y lealtad. Asi escribiria Jorge Idiaquez al publicarlo el 12 de octubre de 1979.

Ultimas Recomendaciones
Recomiendo especialmente los Comedores. Si de mis cosas que quedan para el Partido se puede obtener algo, que sea para mejorar el Comedor (con techo plano todo y pavimento blanco). Que no suban los precios de los comedores es un pedido especial. Que los amplíen y que se establezca un servicio de reparto a las fábricas.

Que la Navidad del Niño del Pueblo, que yo funde en 1945, se realice cada año con más extensión y mayor beneficio para los niños y las familias pobres. Y que este no se interrumpa. Contrariamente, debe celebrarse en mi memoria.

El Día de la Fraternidad debe celebrarse siempre. Debe ser el acto anual consagratorio de la supervivencia del Partido. Mi definitiva ausencia física no debe ser causa de que la conmemoración decaiga o se suprima. La misión de los Apristas es demostrar que Haya de la Torre ha muerto pero el Aprismo continúa su obra.

En mi testamento he renunciado, en nombre de mi familia, a que ningún miembro de ella pida o admita pensiones del Estado invocando mi memoria. Como político yo no he desempeñado ningún cargo público y no deseo que después de muerto aparezca alguien recibiendo dinero del Presupuesto de la República en compensación o pago de servicios que no he prestado. Desautorizo y rechazo cualquier pedido o propuesta,  más si ella viene del gobierno, que se haga en tal sentido y tomando mi nombre como coyuntura.

La  muerte separa cuando no deja vínculos; los que nos unen me acercan más y más a ustedes

Con mi abrazo fraterno va desde la eternidad

HAYA DE LA TORRE

El testamento que Carlos Manuel Cox entrego a Alan García para ser difundido
En el XV Congreso Nacional del PAP  (12 al 14 de Julio 1985)  leyó algunos párrafos y nunca fue publicado íntegramente.  García lo oculta porque Haya establecía una dirección del Partido por una Secretaria Colegiada de 3 integrantes y una Comisión asesora de 5 miembros.  Esto se oponía a su proyecto de elegirse como Presidente del Partido que así lo impuso en el XV Congreso Nacional  PAP.

Alan García muestra el sobre lacrado y lee parrafos del testamento en el XV Congreso Nacional del PAP

"de ustedes podrán decir cualquier cosa, pero preocúpense que jamás nadie los llame ladrón"
Carlos Manuel Cox

En la exposición por el 30 aniversario de la muerte de Víctor Raúl en el Comité de La Victoria, agosto del 2009,  el c. Enrique Cox Cassinelli dio testimonio del testamento lacrado de Haya de la Torre que lo tenia en custodia Carlos Manuel Cox e Hilda Cassinelli, sus padres,  este fue abierto y leído en su casa en 1985 ante Alan García, Luís Alberto Sánchez, Ramiro Priale y la familia Cox.

Alan García había sido elegido primer presidente aprista y esa noche menciono la importancia del documento que debía ser leído y comunicado a toda la militancia, se llevo el documento histórico con la promesa de devolverlo.

En el XV Congreso Nacional del PAP  (12 al 14 de Julio 1985)  leyó algunos párrafos y nunca fue publicado íntegramente.  

García lo oculta porque Haya de la Torre establecía una dirección del Partido por una Secretaria Colegiada de 3 integrantes y una Comisión asesora de 5 miembros. 

El testamento se oponía a su proyecto de elegirse como Presidente del Partido que así lo impuso en el XV Congreso Nacional  PAP y se mantiene en ese cargo hasta la fecha.

Víctor Raúl buscaba la unidad y fortalecimiento del partido en base a consensos e impuso la Secretaria Colegiada desde 1970 a 1979. Esto es modificado a la Secretaria General en 1980 después de su muerte.

Lo grave es que en la actualidad, la Presidencia del PAP es un ente antidemocratico y absolutista, con Alan García han modificado los Estatutos dándose facultades para nombrar integrantes de la Dirección Política, Tribunal Nacional Electoral, Tribunal de Etica y ha puesto al Comité Ejecutivo Nacional como un ente de tercer nivel.

Haya de la Torre escribió tres testamentos en 1946 antes de partir a Chile, en 1965 cuando iba a ser intervenido en Alemania y finalmente en 1977 que es la que se aplica legalmente según su voluntad.

Alan García oculta el testamento de Víctor Raúl Haya de la Torre y la familia Cox exige la devolución. Su padre Carlos Manuel Cox fue fundador del Partido y advertía: "de ustedes podrán decir cualquier cosa, pero preocúpense que jamás nadie los llame ladrón".  Esa máxima ahora es subestimada por un CEN de dirigentes-funcionarios en el escándalo, el enriquecimiento y la corrupción.

El APRA esta siendo conducido y dirigido por una cúpula proterva que busca perennizarse, los responsables de la debacle se encuentran lejos de la moral, ética y decencia aprista. Tiene la desfachatez de exigir fraternidad a quienes los denuncian, acusan o señalan.

Cada aprista tiene su lista de quienes se han enriquecido en el gobierno de AGP y ahora muchos viven agazapados a la justicia.

Para el aprista la Unidad no significa impunidad.

Testamento de Víctor Raúl en 1946
“Para ser abierto sólo en caso de mi muerte”

Soy soltero, sin ninguna relación estable de carga legítima, y nunca he tenido hijos ni en Europa ni en el Perú. Soy absolutamente pobre y no tengo ni propiedad ni dinero alguno. Vivo de mi sueldo en “La Tribuna” y de la eventual ganancia que me dan mis libros.
Solo tengo míos unos cuantos muebles sin ningún valor apreciable, un dictáfono que me obsequio mi amigo y compañero Luís Sechin y mi pobre biblioteca, que he tratado de implementar con mi sueldo. Recomiendo a mi familia y compañeros que mis pobres muebles sean para mi fiel ama de llaves Rosa Ángeles, quien a pesar de su juventud ha sido para mi gran servidora de los días sombríos de la persecución. Desearía que mi familia respetara este deseo y que todos los muebles de la casa sean para ella, como testimonio de mi gratitud.
Si Jorge Idiaquez, mi gran secretario y ayudante, pereciese conmigo, recomiendo que se le dé sepultura en Trujillo, donde él ha querido siempre reposar, y que se trate de atender a su hijita. Si me sobreviviese, él debe disponer de mi ropa, así como también de mi máquina de escribir. Es tanto lo que le debo a su bondad, que aún en el sacrificio del desafió de la muerte no hay como pagar tanta grandeza.
El automóvil que uso, marca Patter, es del partido. Que vuelva a él. Deseo también que mis revistas descansen en Trujillo.
Pido que se me entierre como he vivido: pobremente. Si el partido considera que no debo reposar en la tumba de mi familia, donde descansan mis padres y abuelos, debe respetarse ese deseo, en vista que después de la muerte yo pertenezco al partido.
No tengo deudas. Solo debo un artículo para un periódico, por el que se me dio como pago adelantado un reloj pulsera por valor de 300 soles. Que se devuelva esto a Seoane.
Nada tengo que dejar a mi familia, y si se pudiera conservar algún objeto pido un dibujo al óleo. Que le sea devuelto a mi madre para que se lo dé a mis hermanos.
A la muerte de mi madre, pido que se la entierre en Trujillo, al lado de mi padre y abuelos, sepultada junto a ellos en la tumba que adquirí con mis primeros sueldos de La Tribuna.
A mis compañeros de partido que han visto de cerca mi vida les recomiendo mis perros. Ellos han sido para mi, parte de mi existencia de refugiado y saben como los he tratado y querido. Son cuatro: Tobi, Chusqui, Ñusta y el Cholito. Pido que sean tratados con máxima consideración. A los compañeros que sientan interés por los perros, que se hagan cargo de ellos. No serán personas crueles que después de un tiempo los abandonen.
Cuatro horas antes de partir a Chile, este es el testamento que expresa mi voluntad.
Firmado Víctor Raúl Haya de la Torre.

Luís Alberto Sánchez ratifica el testimonio de Enrique Cox Cassinelli y describe la dirección del PAP
Noticia del periódico Visión Actualidad del 21 de Julio de 1985 donde Alan muestra el testamento
 
 
 

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