Fraternidad fue la consigna frente a las huestes de la dictadura, frente a sus balas asesinas, frente a la persecusión de todos los días, frente a la decepción de los traidores, frente a los miserables de espíritu.
Fraternidad como ejemplo, como modo de vida, como expresión de solidaridad por la justicia y su gesta que moldeó nuestros espíritus y dió a cada aprista la capacidad para compartir, para aprender, para defender la historia y caminar con la frente en alto entre los meandros de una ilusion que no acaba.
Fraternidad fundada para conmemorar, para darle a los apristas un punto de afirmación, una base de sustento donde la idea hecha acción procuraba que la lucha no fuera sólo una aspiración de poder sino capacidad de realizar con ese poder la fuerza que plasme la justicia.
Fraternidad como un acto de reflexión que se renueva día a día. Como acto de homenaje en la persona de Víctor Raúl el fundador, el hombre del esfuerzo indesmayable, el maestro por antonomasia, el primero entre muchos que hizo del gesto, la palabra y la entrega la más hermosa de las virtudes, al portarse como el hermano mayor que todos admiramos, recordamos y queremos.
La fraternidad no debe ser sólo un día, un mes, una fecha para recordar. Es un estado de animación, de valores en ebullición permanente, de corajes presentes, de consecuencias y lealtades puestas a prueba siempre. Fraternidad como el ADN aprista.
La fraternidad entre los apristas es más que un lema, un pañuelo agitado, un desfile, una fanfarria. Es más que todo eso. Es un sentimiento de amor, de dignidad, de soñar despierto con la gran transformación. Es darse asi mismos plazos pero no treguas. Es avanzar en sentido de la historia. Es recordarla para darle a los que vienen el antidoto contra la decadencia, contra la deserción, el temor, el vandalismo de las apetencias. La fraternidad es explicar los cambios y no permitir el murmullo, la oscuridad, la duda en la dignidad de nuestro compromiso.
La fraternidad aprista comienza con la disciplina de las ambiciones, con el respeto al compañero que queriendo opinar se le ayuda a que lo haga. La fraternidad es consecuencia de un acto de perseverancia en los ideales comunes, con la idea del futuro.
La fraternidad es el ejemplo de todos los viejos militantes del Partido, de sus héroes que quisieron ver la luz al final del tunel, de los hombres que todo lo dieron pensando sólo en el porvenir de la patria, de los ciudadanos anónimos que pese a los zarandeos y los pactos no previstos, permanecieron fieles y unidos pasando por encima del reto corrupto de las dictaduras y de quienes dieron el paso de la traición que muchas veces vino acompañado con el insulto y el escarnio.
Hoy, que mucha agua ha corrido bajo los puentes y que muchas cruces han quedado en el camino y que la sangre ha germinado en el vasto territorio de la patria, los apristas más que nunca nos vemos en la obligación de ser fraternos y dignos, leales y consecuentes, ciudadanos del mundo pero por sobre todas las cosas latinoamericanos.
Ojalá que las debilidades del sistema no nos alcancen y que nuestros compatriotas vean, observen, aprendan y sientan que la fraternidad aprista es una acción per se porque es una apuesta por la vida a partir de un colectivo que cree en la justicia y lucha por ella.
!Viva Haya de la Torre!
!Viva el Apra!
!Viva el Perú!
*Secretario General